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Eduardo Goligorsky

Que sean trece los justos

Es mil veces preferible que se rompa este Partido Sanchista Obsecuente Entreguista caduco y no España.

Eduardo Goligorsky
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Es mil veces preferible que se rompa este Partido Sanchista Obsecuente Entreguista caduco y no España.
Javier Lambán y Emiliano García-Page | EFE

Escribo desde la región de España que la banda ZISI (Zapatero, Iceta, Sánchez, Iglesias) está entregando, cautiva y desarmada, en un acto de rendición incondicional. a los mutiladores de la Nación. Los okupantes de Cataluña carecen de entidad jurídica, porque han renegado de la ciudadanía española que les corresponde por su lugar de nacimiento y que así figura en sus documentos, pero tampoco disfrutan de otra nueva, que se atribuyen arbitrariamente, porque se frustró su proclamación, rodeada de pantomimas tumultuarias, y porque tampoco ha sido reconocida por ningún gobierno del mundo.

Fenómeno involucionista

Los sátrapas de este peculiar enclave dejado de la mano de Dios usurpan las funciones propias de las autoridades legítimas de un Estado, y han implantado un régimen totalitario estrechamente emparentado con el que rigió en España durante los cuarenta años del franquismo: un modelo corporativo vertical que convierte las cámaras empresarias, colegios profesionales, sindicatos, entidades sociales, clubes deportivos, congregaciones religiosas, centros de enseñanza y medios de comunicación en apéndices del poder político hegemónico. Este fenómeno involucionista descansa sobre falsos estereotipos de diferencia étnica, que los políticos supremacistas esgrimen para movilizar a una parte minoritaria de la población e inducirla a discriminar a la mayoría de sus conciudadanos, víctimas de estos prejuicios arcaicos.

La traición que deja desprotegida a esta mayoría de ciudadanos habitantes de Cataluña que perseveran en su lealtad a la Constitución y a la Monarquía parlamentaria, la está consumando la banda ZISI mediante negociaciones secretas entre un partido que ha abjurado de su estirpe socialista, obrera y española, y otro que se jacta sin cesar de su xenofobia antiespañola más afín a la ultraderecha que a la esquerra que le sirve de disfraz. Con un amasijo de comunistas, asesinos terroristas mal reciclados y antisistemas en el papel de alcahuetes.

Nido de golpistas

La nueva etapa de la traición consiste en aceptar la ficción obscena de un diálogo entre gobiernos, cuando en realidad el interlocutor de las autoridades legítimas del Estado es el nido de golpistas instalado en la cárcel y en los trasteros de la Generalitat, y teledirigido por un prófugo de la justicia española ostentosamente apoltronado fuera de nuestras fronteras. La felonía del capataz de la brigada ZISI de demolición de España no conoce límites. Arrincona la obediencia explícita a la Constitución para sustituirla por una ambigua referencia a la "seguridad jurídica" y transforma el traumático enfrentamiento entre catalanes en un rutinario "conflicto político". La aberración de poner sordina a la Constitución durante las tratativas con los sediciosos se explica por el hecho de que la sola mención de la Carta Magna exorciza a estos delincuentes como una ristra de ajo a los vampiros del conde Drácula.

El panorama no podría ser más desolador. Ahí están Pedro Sánchez y Carmen Calvo riéndole las gracias a Miquel Iceta, el entreguista emboscado que promete repetir el contubernio del tripartito con ERC, una secta cuyos genes fascistas heredados de los escamots -ni de izquierda ni republicanos- son incompatibles con el bienestar y el progreso de Cataluña.

Este es el PSC que abraza el desguace plurinacional. El PSC que propone dejar la "flexibilización" de la inmersión lingüística librada a los caprichos de los docentes adoctrinadores, colonizados por el supremacismo más rancio. El PSC que proscribió en su XIV congreso la lengua y la bandera españolas, y mostró a Iceta haciendo el saludo comunista con el puño en alto (Dolça Catalunya, 16/12). El PSC que cogobierna con los independentistas en 40 ayuntamientos y en la Diputación de Barcelona, y con los antisistema en el Ayuntamiento de la Ciudad Condal. El PSC pionero del indulto a los golpistas. El PSC que despotrica contra los socialistas irritados por la traición.

Disciplina peronista

Hasta aquí hemos llegado. Pere Aragonès, portavoz de los chantajistas que exprimen a los mercachifles socialistas, acaba de certificarlo a calzón quitado, después de exigir la autodeterminación y la libertad de los sediciosos presos (entrevistado por Isabel Garcia Pagan, LV, 15/12): "Con toda la modestia, ERC es la mejor herramienta para conseguir la independencia de Catalunya". Este es el alambre de espino que el cipayo Iceta promete utilizar para "recoser" Cataluña mediante una "amplia coalición". Estamos ante la versión descafeinada del racismo de Quim Torra, planificada para embaucar a los cándidos e inducirlos a votar, a ciegas, por la continuidad del apartheid antiespañol.

Javier Lambán, presidente socialista de Aragón, calificó a ERC de "partido indeseable". Y cuando Iceta tuvo la desfachatez de invitarlo a callar, respondió: "Estoy viendo que el supremacismo, por desgracia, está haciendo estragos en Cataluña". También el presidente socialista de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, después de insinuar irónicamente su discrepancia con la claudicación de su partido, introducida con "vaselina", respondió a la insolencia de Iceta diciendo que en lugar de criticarle, este debería defenderle "ante tanto insulto y ataque" cuando apuesta por la unidad de España (LV, 14/12).

Tomamos nota, pero no basta. El PSOE ya no es el partido abierto a la discrepancia en el que Alfonso Guerra le plantaba cara a Felipe González. Ni el que apartó de la dirección del partido, con criterio profiláctico, a un individuo sin escrúpulos, y luego exageró la tolerancia hasta el punto de permitir que volviera a encabezarlo y se convirtiera en su verdugo. Pedro Sánchez y sus palanganeros le han inyectado una dosis castradora de disciplina peronista. Lo destapa la crónica diaria: "En el PSOE, en todo caso, no se romperán las costuras aunque se tensen. Sánchez reconstruyó todos los órganos de dirección y decisión a su medida. (…) También el comité federal del PSOE ratificará todo lo que tenga que ratificar, `por unanimidad´, si Sánchez logra garantizarse la investidura" (LV, 15/12). Para no desentonar con esta unanimidad sanchista, La Vanguardia castigó a García-Page y Lambán por su indisciplina con sendos semáforos en rojo (12 y 14/12).

Si son más, mejor

Es doloroso que la reacción dentro del PSOE contra la traición de sus cuadros dirigentes se circunscriba a las críticas de dos presidentes autonómicos que, para más inri, parecen haberse achantado después de recibir un rapapolvo del conducator Sánchez (Vozpópuli, 17/12). Los observadores ecuánimes no les imputan a los tránsfugas solo casos de corrupción o de incumplimiento de promesas electorales -que también los hay- sino la conspiración contra el Estado de Derecho y la complicidad con los sediciosos que fracasaron en su intento de amputar una parte del territorio español y prometen reincidir en sus delitos de lesa patria.

Según la leyenda bíblica, si hubiera habido diez hombres justos en Sodoma y Gomorra, estas se habrían salvado de la destrucción, como nos lo ha recordado Cayetano González (LD, 16/12). No los hubo. En la situación extrema en que nos encontramos bastaría, para salvar a España del Armagedón cainita, que en el grupo de diputados del PSOE haya trece hombres justos que pongan el cumplimiento de sus deberes cívicos y la lealtad a la Constitución por encima de la disciplina de partido y voten "No" a la investidura del felón, contrarrestando la abstención de los trece diputados antiespañoles de ERC obtenida con nocturnidad y alevosía. Es mil veces preferible que se rompa este Partido Sanchista Obsecuente Entreguista caduco y no España.

Bastará con que sean trece los hombres justos. Y si son más, mejor. La historia dictará el veredicto final.

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