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LAS DAMAS DE BLANCO

¡Cuán peligrosas somos!

Cinco* indefensas mujeres, tres ya abuelitas, seleccionadas por las Damas de Blanco, no recibieron el permiso de salida, o tarjeta blanca, para viajar a Estrasburgo (Francia), sede del Parlamento Europeo, y recibir el Premio Andréi Sajarov a la Libertad de Conciencia, también concedido en 2005 a la ONG Reporteros Sin Fronteras y a la abogada nigeriana Hauwa Ibrahim.

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La "revolución", que se mantiene en el poder desde hace 47 años por su sagacidad, engaño e intimidación, no es invulnerable. Entre muchos sucesos, el secuestro de las Damas de Blanco demuestra que a menudo comete errores extraordinarios.
 
Si las cinco representantes de las Damas hubieran viajado a Estrasburgo, habrían denunciado las arbitrariedades del Gobierno de Cuba y la crueldad con que trata a los prisioneros de conciencia y a sus familias. Jornadas memorables, que cubrirían cintillos apenas uno o dos días. Pero la incredulidad conmocionó el Parlamento.
 
Para quienes viven en democracia desde hace mucho tiempo, o quizás poco, se ha ido borrando el recuerdo de las prohibiciones a ultranza. Incluso regímenes dictatoriales cuidan su imagen. Prácticamente sólo los ciudadanos de Corea del Norte y Cuba continuamos siendo rehenes o prisioneros. Pero el totalitarismo tropical cubano tiene el mérito de ser único y genuino. Siempre imaginativo en los métodos para coartar a sus ciudadanos cualquier derecho humano. Aunque se ufana de proclamar con palabras todo lo contrario, los hechos son más que elocuentes. Primeramente, impuso innumerables trámites burocráticos a las cinco mujeres, y finalmente no respondió a los pedidos de dignatarios.
 
No se movió el capricho o la tozudez. El menosprecio por la comunidad internacional pudo más que la razón elemental. Sus emisarios sí tienen derecho a exponer su propaganda a través del mundo, incluido el Parlamento Europeo. El resto de los cubanos, sobre todo si no repetimos obedientemente sus palabras, estamos condenados al ostracismo y las arbitrariedades de diversas maneras, como padecen los 75 encarcelados injustamente durante la Primavera Negra de 2003, o sus hijos, madres, esposas, y la familia en general.
 
Las verdades se han escuchado mucho más que si las cinco mujeres seleccionadas por las Damas de Blanco para que las representaran hubieran concurrido a la premiación. Hubo allí estupor por la negativa de la autoridad cubana, a pesar de los esfuerzos del Sr. Josep Borrell, presidente del Europarlamento; del Gobierno británico, presidente semestral de la Unión Europea; del Gobierno español, cuyo presidente escuchó el pedido de las mujeres, y otros. Pero, sobre todo, hubo desengaño. Se han caído muchas vendas de los ojos de quienes en el mundo, con muy buenas intenciones, aún creían en el Gobierno de Cuba.
 
Las mujeres enviaron un mensaje, pero no recogieron el premio, no obstante el gran aprecio y la emoción que les ha causado recibir un reconocimiento inesperado. El galardón en honor al eminente científico y luchador por los derechos humanos Andréi Sajarov, y que ha sido concedido a Nelson Mandela, una personalidad inigualable y extraordinaria, y a otros muy admirados luchadores pacíficos por la libertad de conciencia y el derecho de sus pueblos, ha constituido un estímulo inapreciable para los presos de conciencia y políticos cubanos, a quienes el Gobierno cubano pretende hacer creer que están olvidados, y que sus muchos sufrimientos inmerecidos se deben a la lucha pacífica y tenaz de sus mujeres.
 
Los esfuerzos denodados de las Damas de Blanco por lograr la libertad incondicional e inmediata de sus seres queridos –y, mientras eso no ocurra, por mejorar las terribles condiciones de prisión a las que están expuestos diariamente, desde hace 2 años y 8 meses– no cesarán, sino que están aún más comprometidas en ello.
 
No logrará el Gobierno que claudiquen mediante su represión cotidiana, las discriminaciones contra sus hijos, la tortura psicológica contra los presos y sus familias, las intimidaciones a los vecinos y a las personas que las acogen en sus hogares durante las visitas a otras provincias, los intentos de intimidarlas y los mítines de repudio. ¡Qué repudio! Vergüenza deben sentir quienes participan en esas turbas organizadas por la policía política; y ponerse en remojo, porque cualquier día, a la menor desobediencia, pueden ser sometidos a iguales tratos.
 
No hay nada imposible, si las mujeres ponen todo su amor en la obra. Todas sus voces continuarán haciéndose eco de las de sus seres queridos. Ya podrán viajar a Estrasburgo o recibir a los representantes del Parlamento Europeo en sus hogares. Pero, sobre todo, tendrán a sus hombres en los hogares, y a todos aquellos prisioneros de conciencia y políticos que hoy sufren dignamente.
 
La Habana, 19 de diciembre de 2005.
 
 
Miriam Leiva, periodista independiente y esposa del economista independiente Óscar Espinosa Chepe, condenado en 2003 a 20 años de prisión.


* Laura Pollán, esposa del político liberal Héctor Maseda; Miriam Leiva; Berta Soler, esposa de Ángel Moya, presidente del Movimiento por la Libertad Democrática de Cuba; Loyda Valdés, esposa de Alfredo Felipe Fuentes, miembro del Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos; Julia Núñez, esposa de Adolfo Fernández Sainz, periodista independiente.
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