Menú
VENEZUELA

Después de Chávez, ¿el diluvio?

El hermano mayor de Chávez, Adán, gobernador del estado de Barinas, ha dicho que los partidarios del presidente han de estar listos para defender la revolución con las armas: "Sería imperdonable limitarnos solamente a lo electoral, no considerar otros tipos de lucha, incluyendo la lucha armada". La situación podría volverse extremadamente peligrosa.

0

Nadie sabe lo que le podría ocurrir al chavismo sin Hugo Chávez. Mucha gente ha venido pensando que éste recurriría a la violencia en caso de que no fuera reelegido en las elecciones del año que viene, posibilidad bien real, dado el descontento popular debido a los altos precios de los –por otra parte escasos– alimentos, las carencias en materia de energía y la creciente delincuencia. Para este fin, Chávez ha creado una milicia socialista, ha armando hasta los dientes a decenas de miles de simpatizantes dispuestos a defender la revolución con todas las consecuencias. De igual forma, Chávez promovió a Henry Rangel Silva a la cabeza de las Fuerzas Armadas luego de que el general afirmara que las FFAA no permitirían que la oposición ganase las presidenciales del 2012.

Ahora bien, en el escenario precedente era Chávez, siempre, el que tomaba las decisiones. Si muere o queda permanentemente incapacitado, la pregunta es: ¿quién tomará el poder en Venezuela y en el chavismo?

La Constitución requiere que el vicepresidente, Elías Jaua, sea designado presidente. No obstante, es muy probable que la ausencia de Chávez desate una lucha fratricida por el control del poder entre las distintas facciones del chavismo. En estos 12 años, Chávez se ha asegurado de que no haya ningún sucesor aparente. Como buen caudillo, Chávez no tiene un auténtico vicepresidente, lo que podría derivar en el caos si muere en el cargo.

Puede verse un paralelo histórico en la muerte de Juan Domingo Perón, en 1974. Su esposa, Isabel, era su vicepresidenta, y como tal asumió la presidencia, como requería la Constitución argentina. Pues bien, su gobierno estuvo marcado por la creciente violencia de Montoneros, grupo terrorista que decía mantener viva la herencia izquierdista de Perón. La situación llegó a un punto crítico cuando las Fuerzas Armadas destituyeron a Isabel mediante un golpe de estado en 1976. La guerra sucia contra elementos de izquierda resultó en el asesinato y desaparición de 30.000 personas en los siete años en que estuvieron los militares en el poder. La muerte de Perón y la ausencia de un sucesor viable condujeron al caos y la matanza.

La fuerza motora de los distintos grupos insertos en el chavismo es la corrupción, no la ideología. Como lo documentara Gustavo Coronel en un estudio publicado por el Cato Institute en el 2006, la corrupción es la norma en la Venezuela de Hugo Chávez: penetra todos los niveles del Gobierno, así como en las Fuerzas Armadas. Es poco probable que aquellos que se han estado enriqueciendo durante los últimos 12 años se retiren en caso de que muera su líder. Por lo tanto, podría darse una lucha violenta por el control del gobierno dentro de los rangos del chavismo.

La oposición democrática de Venezuela debe jugar sus cartas con cuidado. Si Hugo Chávez muere o queda incapacitado, debería exigir que se respete la Constitución y que el vicepresidente Jaua asuma el cargo hasta que se celebren las presidenciales del próximo año. La comunidad internacional, particularmente la Organización de Estados Americanos, debería ser firme a la hora de declarar que Venezuela enfrentaría un aislamiento diplomático internacional (que incluyera, por ejemplo, su expulsión de organismos como la propia OEA, la prohibición de viajar para los jerarcas del régimen, la congelación de las cuentas bancarias chavistas, etc.) si elementos gubernamentales dieran un golpe de estado o intentaran permanecer en el poder mediante la lucha armada.

Para el 5 de julio conoceremos la gravedad del estado de salud de Chávez, ya que había convocado a varios mandatarios a Caracas para celebrar el bicentenario de Venezuela. Si cancela el agasajo, o si se ausenta, dará indicios de que su salud se ha deteriorado gravemente, y la especulación acerca de su sucesión será incontenible.

 

© El Cato

0
comentarios