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IRÁN Y LOS DERECHOS HUMANOS

La enésima farsa de las Naciones Unidas

Mientras la policía iraní tiraba de gases lacrimógenos y porras eléctricas para dispersar a los manifestantes antigubernamentales, la Comisión sobre la Situación de la Mujer de las Naciones Unidas se preparaba para acoger en su seno a la República Islámica de Ahmadineyad y compañía.

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Irán va a formar parte de la comisión durante un periodo de cuatro años, a pesar de que es de los países menos autorizados para juzgar las acciones de los demás relacionadas con "la eliminación de toda forma de discriminación y violencia contra las jóvenes" o "la igualdad entre los sexos", dos de las materias que aborda el referido organismo. Más allá de los actos de violencia que comete contra los manifestantes que toman estos días las calles de su territorio, y entre los que, naturalmente, se cuentan numerosas mujeres, tenemos que la República Islámica se niega categóricamente a ratificar el principal código internacional sobre los derechos de la mujer –la Convención para la Eliminación de Toda Forma de Discriminación contra la Mujer– y las recientes declaraciones del presidente Ahmadineyad, en las que señalaba que el feminismo es "un grito de protesta de las mujeres aplastadas por el sistema capitalista".

En Irán, numerosas leyes y prácticas atentan contra la mujer, no procuran el trato adecuado a las menores y no velan por la igualdad entre los sexos, todo ello sobre la base de unos pretendidos principios religiosos. Veamos algunos ejemplos:

– El Código Civil permite a un padre o a un abuelo casar a una menor de edad una vez haya cumplido los nueve años. El consentimiento de la menor es irrelevante.

– El hombre tiene derecho a controlar la libertad de movimientos y el comportamiento de su esposa, y prohibirle aceptar un puesto de trabajo por ella elegido.

– Si un hombre descubre que su mujer le ha sido infiel, puede ejecutarla. Sin embargo, si una mujer pilla a su esposo en la misma situación y le mata, la autoridad procederá a dar muerte a la engañada.

– Los cosméticos están proscritos, y las brigadas de la moralidad de Ahmadineyad patrullan las calles para velar por el cumplimiento estricto de la ley que obliga a las mujeres a cubrirse el pelo con el hiyab. Las mujeres sorprendidas con partes de su cuerpo al descubierto o luciendo un mal hiyab son castigadas con 74 latigazos o condenadas a entre un mes y un año de reclusión. Al habla el clérigo Kazem Sediqi: "Las mujeres que no se visten con modestia apartan a los jóvenes del buen camino, extienden el adulterio en la sociedad y provocan cada vez más terremotos".

– Las mujeres que muestren una conducta sexual inapropiada pueden ser lapidadas.

– Las mujeres tienen prohibido el acceso a la educación superior en 91 de las 169 áreas de estudio, y, por supuesto, reciben clase en aulas segregadas.

– Un tribunal de apelaciones ratificó recientemente un fallo contra Maryam Bidgoli y Fatemeh Masjedi, dos activistas de los derechos humanos que pretendían elevar la cuestión de los derechos de la mujer en Irán a la ya citada comisión de las Naciones Unidas. Bigdoli y Masjedi han sido condenadas a sólo seis meses de cárcel y a abonar una multa de 200 dólares.

Desde la semana pasada, Irán, en vez de ser objeto de debate de la Comisión sobre la Situación de la Mujer de la ONU, es uno de sus miembros. Vaya farsa. La República Islámica no debería ocupar sitio alguno en ningún foro relacionado con los derechos humanos o de la mujer, a no ser que sea el banquillo de los acusados. Los miembros de la Comisión deberían reforzar el objeto de la misma, la defensa de los derechos de la mujer, en vez de dar cancha a quienes las oprimen.

 

© Thetoolshed

NIR BOMS, miembro de cyberdissidents.org, y MEHRTASH RASTEGAR, bloguero iraní radicado en Londres, son miembros fundadores de la coalición Iran 2011- All Rights Reserved?

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