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ECUADOR

Los empresarios y el Estado

Hay la percepción generalizada de que el gobierno es hostil a los empresarios, y viceversa. Pero eso es una simplificación de la realidad. Hay empresarios que están de luna de miel con el gobierno, empresarios que nunca han tenido tantas ganancias o que se hicieron durante estos cuatro años de revolución.

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El Premio Nobel de Economía James Buchanan explicaba que, conforme la envergadura y el tamaño del Estado crece, se acentúa el comportamiento de búsqueda de rentas. Buchanan distinguía entre aquellos empresarios que identifican oportunidades en el mercado para crear riqueza mediante transacciones voluntarias y aquellos que buscan obtener privilegios del Estado para asegurarse una porción de la riqueza previamente existente. Por ejemplo, si la oferta de un bien es restringida arbitrariamente –con aranceles altos a las importaciones, por ejemplo– y se permite que su precio aumente, las rentas van directamente al bolsillo de quienes adquieren el derecho (exclusivo) sobre su suministro o producción.

Pero consideremos ejemplos de lo que ocurre hoy en nuestro país. Cuando el gobierno concede créditos baratos a varios empresarios a través de organismos como la Corporación Financiera Nacional (CFN), los empresarios beneficiarios están obteniendo rentas a costa del resto de la sociedad. ¿Cuál es la renta? El monto ahorrado en el financiamiento. Todos quisiéramos financiamiento más barato, pero solo un grupo de empresarios califica para esa ayuda.

Rafael Correa, presidente del Ecuador.Ningún gobierno de la última década ha ayudado tanto a un grupo de empresarios como el actual. Como dice el reporte de gestión financiera de la CFN para el año 2009, mientras que entre 2001-2006 se concedieron 413 millones de dólares, entre 2007-2009 se concedieron 980 millones. Es decir, "en 3 años, 2,37 veces más que en los 7 años anteriores".

Consideremos igualmente las compras públicas, que comprenden desde la publicidad institucional (el Estado es considerado hoy el principal anunciante del país) hasta una amplia gama de productos y servicios especializados. A través del Incop (Instituto Nacional de Contratación Pública), el Estado ha creado nuevas fortunas y empleos. A través de esta institución, el año pasado 4.700 entidades del Estado contrataron por valor de 5.989 millones de dólares.

De esta manera, el Estado compra o llega a poseer la lealtad de un importante y creciente grupo de empresarios. Entiendo que al empresario le será difícil resistir la tentación de hacer negocios con el Estado, o de recibir algún privilegio de este, ya que no asume los costos y riesgos y sí las ganancias.

Es necesario que los empresarios entiendan en lo que se están metiendo, y que conozcan los costos reales para la sociedad de esos privilegios que el Estado les concede. Con la misma energía que exigen que se reduzcan los impuestos, deberían resistirse a recibir privilegios del Estado. No hay mejor defensa de la libre empresa que el ejemplo de los empresarios que hicieron (y hacen) sus fortunas sin los privilegios del Estado.

El gobierno, si quiere ser consistente con su discurso anti-privilegios, debería dejar de subsidiar o proteger a ciertos empresarios. Entonces sí nacería una nueva clase empresarial, más responsable con sus inversiones y mucho más competitiva.

 

© El Cato

GABRIELA CALDERÓN DE BURGOS, editoria de elcato.org.

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