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CUBA

La prisión que se creía un país

En diciembre, cuando el Parlamento Europeo otorgó el Premio Sajárov al periodista independiente cubano Guillermo Fariñas, la dictadura castrista le prohibió salir del país para recoger el galardón, tal como hacen los gobernantes chinos en casos similares.

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En su discurso de aceptación, signado por la franqueza y transmitido por vídeo, Fariñas dijo:

En las mentes de los que gobiernan Cuba, los ciudadanos cubanos somos como aquellos esclavos de los que desciendo, secuestrados en África y traídos a las Américas a la fuerza. Para poder viajar al exterior, los cubanos de a pie necesitamos una carta de libertad, al igual que los esclavos antaño; sólo que hoy se le denomina carta blanca.

Su referencia a la carta blanca debería servirnos igualmente de recordatorio de la discriminación racial que padecen los cubanos afroamericanos.

Fariñas agradeció al Parlamento Europeo que no abandonara al pueblo cubano en su lucha de más de medio siglo por la democracia. Un pueblo que, en cambio, sí ha sido abandonado por la Asociación Americana de Bibliotecas, que aún no se ha pronunciado a favor de la liberación de los presos de conciencia cubanos.

En el momento en que Fariñas pronunciaba su discurso, una silla vacía cubierta con la enseña nacional cubana ocupaba el estrado de la Eurocámara.

Amnistía Internacional no ha abandonado a Fariñas ni al resto de los cubanos a los que el régimen de La Habana trata como esclavos desagradecidos. El verano pasado llamó la atención del mundo el caso de Reina Luisa Tamayo, la madre del activista demócrata Orlando Zapata Tamayo, muerto el 23 de febrero como consecuencia de una huelga de hambre. Todos los domingos, Reina Luisa y otros parientes de disidentes toman las calles para honrar a sus seres queridos.

Encarcelado desde 2003 por varios cargos, entre ellos el de desacato a la autoridad, Zapata Tamayo se convirtió en el primer disidente cubano en morir como consecuencia de una huelga de hambre, lo cual le valió a La Habana la condena de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Rodham Clinton, así como de varios líderes europeos.

Orlando Zapata.¿Ha informado la secretaria Clinton al presidente Obama de la subyugación de que son objeto los cubanos sedientos de libertad, cubanos como Zapata o Fariñas? ¿Le importa al presidente que el Sajárov lo tengan también las Damas de Blanco (2005) y Oswaldo Payá (2002)?

Payá, líder del Movimiento Cristiano Liberación y frecuente candidato al Nobel de la Paz, puso en marcha el Proyecto Varela para instaurar en la Isla –referéndum mediante– herejías tales como la libertad de prensa y de culto y celebrar elecciones libres. La única vez que vi al aún tan idolatrado Che Guevara, en la ONU, me dijo que no hablaba el inglés; de hecho, iba acompañado de un traductor. Ahora bien, cuando le pregunté si podía contemplar un escenario de elecciones libres en Cuba, no esperó a que el traductor terminara y rompió en una carcajada burlona.

El año pasado, la Latin American Democratic Bridge Network concedió su Premio a la Apertura Democrática al Proyecto Varela. Es porque luchadores por la libertad como Oswaldo Payá no se rinden que la resistencia gana enteros en Cuba.

Los reportes más precisos sobre Cuba son los de Mary Anastasia O'Grady, del Wall Street Journal. El pasado 27 de diciembre escribió:

Una nueva generación de indignados jóvenes cubanos está emergiendo en la blogosfera y el mundo de la música, haciendo escarnio de los hermanos Castro. El 28 de noviembre, en la ciudad de Santa Clara, cientos de estudiantes iniciaron una protesta espontánea cuando se les impidió ver la retransmisión de un partido de fútbol, por la que habían pagado un dinero. Lo que empezó como una exigencia de reembolso pronto dio paso a los gritos de "Libertad", "Abajo Fidel" y "Abajo el socialismo".

Estas semillas podrían traer la revolucionaria libertad a los cubanos. Volvamos con O'Grady, que nos procura más información de contexto:

Los alimentos, el agua, el transporte, la atención médica, la electricidad, el jabón, el papel higiénico: todos es difícil de conseguir. El Gobierno intenta acallar las protestas mediante la represión. Pero en privado los cubanos no se ponen límites a la hora de ridiculizar a los Castro.

El 28 de noviembre de 2007, Laura Bush celebró una videoconferencia con miembros del movimiento cubano de bibliotecas independientes, a quienes les expresó su solidaridad. Ahora le toca hacer lo propio a Michelle Obama. Su marido ha relajado las restricciones para viajar y enviar dinero a Cuba, al tiempo que ha hecho un llamamiento para que los cubanos puedan volver a disfrutar de la libertad. ¿Qué pasaría si uno de esos viajeros estadounidenses pidiera ver a un preso de conciencia?

 

© El Cato

NAT HENTOFF, académico titular del Cato Institute.

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