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ESTADOS UNIDOS

Obama, a examen

Las elecciones del 2 de noviembre (se renueva la Cámara de Representantes, la mitad del Senado y buena parte de las gobernaciones) serán el primer veredicto para Obama, que ya lleva dos años gobernando.

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Las encuestas arrojan unos resultados catastróficos para los demócratas, que han gastado más dinero que cualquier gobierno de la historia para fomentar el crecimiento económico y no sólo no han alcanzado resultados positivos, sino que han disparado el endeudamiento nacional hasta unos niveles estratosféricos. La deuda ha llegado a los 14 billones de dólares, lo que representa el 94% del PIB, y el desempleo continúa bordeando el 10%, de manera que, repito, todo ese dinero no ha servido para generar trabajo ni para mejorar la vida del americano medio.

Culpar a la administración precedente es un argumento muy socorrido para los resentidos y los inútiles. Todo gobierno recibe un legado con cosas buenas y malas. Después de dos años y 14 billones, el único responsable de la actual situación es Barack Obama.

De acuerdo a las predicciones de Five Thirty Eight, que son las más atinadas, la renovada Cámara de Representantes contará con 227 republicanos y 207 demócratas. Será, pues, el adiós como líder de la mayoría de Nancy Pelosi, primera mujer elegida para el cargo, la más desagradable e inútil ególatra del Congreso.

Los demócratas ganarán 52 escaños en el Senado, contra 48 los republicanos. Si el Tea Party no hubiese postulado a candidatos inexpertos como Christine O'Donnell, que no se atrevió a acudir a una entrevista con Bill O'Reilly, los resultados podrían ser mejores para la oposición. Lección nº 1: el que no esté preparado para contestar a cualquier pregunta, a hacer frente a cualquier debate, en cualquier foro y con cualquier entrevistador, ¡que no se meta en política! Lección nº 2: ser candidato por un movimiento, en vez de por un partido organizado, generalmente trae malas consecuencias.

Si los aspirantes independientes se hubiesen cobijado en el Partido Republicano desde el principio, podrían haberse hecho más potables para el público.

En cuanto a las gobernaciones, los republicanos se quedarían con 30 de las 50. Incluso podrían hacerse con 31.

El fracaso de Obama es contundente. El país no está mejor que cuando él tomó el poder, y la insatisfacción es mayoritaria. Según Gallup, el 45% de la ciudadanía considera que la situación económica es mala, por sólo un 12% que opina que es buena o excelente. Para el 62%, las cosas están yendo a peor, frente al 32% que ve mejorías.

La población percibe con desconfianza la implantación de la nueva ley de salud pública, aprobada únicamente por los demócratas, que se aprovecharon de su mayoría en ambas Cámaras. La polarización de la sociedad sigue en aumento. No hay que descartar la erupción de conflictos sociales violentos en los próximos años, si Obama continúa apretando el acelerador hacia la socialdemocracia y mostrándose indulgente con el Islam.

Estados Unidos ha perdido terreno en el panorama internacional. Latinoamérica se le ha ido de las manos. El narcotráfico está en auge. La guerra en Paquistán y Afganistán no se define. Osama Ben Laden sigue libre. La Hermandad Musulmana ha llamado a respaldar la Yihad. El conflicto árabe-israelí no se soluciona. Irán se está convirtiendo en potencia nuclear, y Hugo Chávez quiere seguir su senda. Pues bien, Míster Obama no sabe dónde está parado, ni qué hacer.

Después de las elecciones tomará unas vacaciones y se irá a jugar al golf, con una remera que diga: "Este es el cambio en el que puedes confiar".

 

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