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MÉXICO

Otra victoria pírrica en la guerra contra el narco

Luego de muchos meses de no publicar datos oficiales al respecto, el gobierno mexicano anunció el otro día que en los nueve primeros meses del pasado año 12.903 personas murieron en episodios violentos relacionados con el narcotráfico.

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Las autoridades mexicanas, pugnando por dar un giro positivo a la noticia, señalaron que la cifra revelaba una disminución significativa en el ritmo de crecimiento de la tasa de homicidios con respecto a años anteriores.

La táctica es similar a la contabilidad creativa de Washington cuando se trata de analizar los recortes en el gasto: el gasto continúa aumentando, pero a un ritmo menor que el estipulado originalmente; por lo tanto, el gasto ha sido recortado. De igual forma, el número de personas asesinadas en México en el marco de la guerra contra las drogas continuó aumentando en 2011, pero a un paso menos acelerado que en el 2010. Por lo tanto, la tasa de homicidios ha disminuido. Además, el aumento del 11 por ciento en la cantidad de asesinatos en el 2011 tiene como base el 2010, año en que se rompieron todos los récords de violencia.

De acuerdo a un cálculo de la BBC, en el 2011 las muertes vinculadas al narcotráfico fueron unas 16.700, lo cual elevaría a 51.000 el número total desde que Felipe Calderón declarara la guerra a los cárteles, en diciembre del 2006. Tal cifra podría incluso ser superior.

Como dijo el excanciller mexicano Jorge Castañeda el pasado noviembre durante la conferencia de Cato "Acabando con la guerra mundial contra las drogas", el número de víctimas mortales de ésta pronto igualará al número de estadounidenses que murieron en Vietnam. Y recordemos que la población de México es un tercio de la de EEUU y que el conflicto en Vietnam duró el doble de lo que por el momento dura la ofensiva contra los cárteles de Calderón.

La principal preocupación para el 2012 no es que los asesinatos relacionados con las drogas se estabilicen en unos niveles altos –aunque eso sería terrible–, sino que la violencia llegue a otras zonas del país que han mantenido una paz relativa, como Ciudad de México. Si eso ocurre, a las autoridades mexicanas se les dificultará todavía más identificar victorias en su guerra contra el narco.

 

© El Cato

JUAN CARLOS HIDALGO, coordinador de proyectos para Iberoamérica en el Centro para la Prosperidad Global del Cato Institue.

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