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ESTADOS UNIDOS

Presidenciales: ¿dónde estamos?

A estas alturas, pocos creen seriamente en las posibilidades reales de John McCain de convertirse en el próximo presidente de los Estados Unidos.

Jorge Soley Climent
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Veamos algunas de las causas del actual estado de la campaña:
– McCain partía desde una posición de desventaja. Por mucho que se presente como un maverick independiente, es el candidato del Partido Republicano y el posible sucesor de George W. Bush, que cuenta con unos índices de aprobación muy bajos en esta fase final de su mandato.
 
– La campaña del senador por Arizona tuvo un momento de esplendor durante la convención republicana, cuando se supo que su compañero de ticket sería la gobernadora de Alaska, Sarah Palin. Con esta jugada maestra aseguraba los votos del ala conservadora, reactivaba la militancia de ésta y conseguía superar en intención a Obama por primera vez. Los estrategas demócratas no pudieron ocultar sus nervios.
 
– La crisis financiera ha sido un mazazo para la candidatura de McCain: no ha sido capaz de explicar el origen de la crisis ni su estrategia de salida. Su intento de suspender la campaña y su posterior marcha atrás transmitió una imagen impropia de un presidente.
 
– McCain es experto en cuestiones internacionales, Palin es convincente en cuestiones de valores; ninguno de los dos se siente cómodo hablando de economía, pero la campaña ha virado de modo dramático hacia la economía.
 
– Obama ha visto cómo la crisis financiera le permitía recuperar el liderazgo en las encuestas sin necesidad de asumir riesgos. Su campaña en este tramo final está siendo inteligente: no arriesga, pues sabe que lleva la delantera y que si no comete ningún fallo grave las elecciones son suyas.
 
– McCain ha empezado tarde y tímidamente su estrategia de acoso personal a Obama. Frente a quienes, desde la prensa europea, advertían de unos republicanos malvados y calumniadores, McCain se está mostrando excesivamente caballeroso ante alguien con muchos aspectos que ocultar. Las bases republicanas están exigiendo una actitud más beligerante, pero es probable que ni McCain tenga el temperamento necesario ni quede tiempo para ello.
 
– No hay que olvidar que las presidenciales norteamericanas son en realidad 50 elecciones. Si pasamos al análisis de algunos de los estados que pueden ir a cualquiera de los dos candidatos, lo que vemos no es muy halagüeño para McCain: Michigan, con 17 escaños, y pese a que fue uno de los estados boicoteados por Obama durante las primarias demócratas, ha sido abandonado por McCain. El republicano quiere de este modo concentrar recursos en estados que hace no mucho eran considerados claramente republicanos, como Florida e Indiana, pero el mensaje de debilidad que transmite es evidente (y así se lo hizo saber Sarah Palin, disconforme con la decisión).
 
– Si Obama consigue mantener los estados que votaron por Kerry hace cuatro años, le bastaría con ganar Ohio para proclamarse presidente. Las cosas en Ohio se están poniendo particularmente feas: en un año el desempleo ha pasado del 5,3% al 7,8%, y el precio medio de una casa ha pasado de 103.000 dólares (2000) a 60.00 (2008). A pesar de que Bush derrotó a Kerry en Ohio por 59 a 41, las últimas encuestas dan una ventaja de 8 puntos a Obama.
Pero no todo está perdido, o al menos eso es lo que piensan los estrategas del GOP. El hecho de que McCain esté haciendo campaña en Pennsylvania (21 escaños), Wisconsin (10) y Minnesota (10), estados todos ellos que votaron demócrata en 2004, indica que los republicanos no los dan por perdidos.
 
En cualquier caso, la tendencia es favorable a Obama, y parece difícil revertirla. Si el demócrata continúa manteniéndose prudente y no comete ningún error grave, si McCain no consigue inducirle a cometer ese error ni entusiasmar a los votantes, las únicas esperanzas republicanas pasan por la aparición de un factor externo imprevisible que altere el actual estado de cosas o confiar en que las encuestas estén sesgadas por el miedo a mostrar rechazo a un candidato negro. Pocas esperanzas, pues, y cada vez más remotas, pero a poco menos de un mes aún hay partido.
 
 
© Fundación Burke
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