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CRÓNICAS COSMOPOLITAS

Regreso (político) a Bombay

En la prensa española hubo algunos comentarios sobre los atentados terroristas de Bombay, y esta tarde de congelación del planeta he elegido dos. Empezaré por el peor: el eurodiputado Ignasi Cuardans escribía en El País el pasado día 12 un artículo para indignarse, porque la "ciudadanía europea" es una ficción.

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Estaba Guardans presente en Bombay, con una delegación del Parlamento Europeo, durante los trágicos sucesos, y pudo constatar que los consulados y embajadas alemanes, franceses, españoles, etc., sólo se ocupaban de sus compatriotas, como si no fueran todos europeos, porque, lamenta, no existe una verdadera ciudadanía europea.

Y menos mal, digo yo. Considerando que ese tipo de ataques terroristas sangrientos se repetirán, como se repiten las inundaciones y las tempestades, sin hacer la menor referencia al contenido político y militar de la agresión terrorista, lo único que parece importarle es que, en caso de próximos desastres climáticos, como el terrorismo, todos los consulados europeos se ocupen de todos los europeos, como si eso lo resolviera todo, como si pudiera crearse una ciudadanía europea por decreto. Ya existe la zona euro, y la supresión de las fronteras para los ciudadanos de la UE. Pero todo ello, y lo que se podrá burocráticamente añadir, no crea ciudadanía, ni crea nación. También es cierto que el señor Guardans, además de bobo, es eurodiputado, y por lo tanto vive en un mundo virtual, porque el Parlamento Europeo no existe, es pura ficción, una casa vacía, y precisamente por eso los parlamentarios europeos se creen que dirigen el mundo. Deciden lo que hay que hacer en el Próximo Oriente, en Georgia, en Bombay, en Venezuela, en el Polo Norte y en Cuba. No tendría más importancia que la del loco que se toma por Napoleón, salvo que disponen de dinero y pueden así ayudar a las organizaciones terroristas. Las palestinas, en primer lugar.

Sarkozy.El triste espectáculo de la despedida de Nicolas Sarkozy como presidente de turno de la UE constituye un episodio más. Declaró, con toda la razón, que no se podía "construir" Europa "contra las naciones", pero al mismo tiempo defiende el llamado Tratado de Lisboa, que favorece la supranacionalidad de las instituciones europeas.

Habría que suprimir el Parlamento Europeo, que no tiene sentido en una alianza de naciones europeas soberanas que deciden libremente en qué ocasiones y en qué condiciones colaboran, y cuándo no. Suprimirlo y sustituirlo por una asamblea de delegados de los parlamentos nacionales, que discutirían, y tal vez decidirían, dos o tres veces al año, sobre cuestiones que incumban a varios o a todos los países europeos. En estos tiempos de crisis y penuria, sería un ahorro considerable, y permitiría que Daniel Cohn-Bendit se jubilase. Me dicen que las pensiones para los payasos, en Alemania, son confortables.

El segundo comentario que voy a citar es mucho más serio, porque no concierne al aquelarre europeo, sino al terrorismo islámico, que acaba de manifestarse, una vez más, en Bombay. Cosa que no comenta Ignasi Guardans, pero que sí hace Antonio Elorza (El País, 13-XII-2008), cada vez más crítico con el integrismo musulmán terrorista y con Zapatero.

Se me dirá que le tengo manía a Elorza, porque le cito a menudo y no da para tanto. Sí y no. Pese a ser un comunista descafeinado, como otros que pululan en ese diario global, no es de lo peor (no es Pradera, vaya), y, sobre todo, recientemente ha profundizado considerablemente sus acusaciones contra los peligros del terrorismo islámico y sus críticas al espíritu muniqués del gobierno zapaterista, en ésta y otras cuestiones, como en la lucha inconclusa contra ETA. Y yo, claro, estoy de acuerdo y lo digo.

Cabe preguntarse, cuando se tiene una mentalidad escéptica, como la mía, si puede escribir lo que escribe en El País porque el Imperio Prisa-Santillana está en guerra comercial abierta con el Imperio mediático naciente del zapaterismo, Mediapro o algo así; en esta óptica, toda crítica a Zapatero y a sus medios más afines se considera bienvenida en El País. Porque yo no me creo un segundo que Cebrián y su banda compartan las opiniones de Elorza, pero ocurre que el diario y sus dirigentes son más comerciales que políticos, y la línea política del gobierno, y por ende la de su diario, cuenta menos que los beneficios. Media-lo-que-sea y Prisa son de la misma familia política, pero enemigos en cuestiones de pelas, y toda crítica al adversario parece admitirse, incluso cuando no se compartan sus postulados. Por ello, el propio Elorza no se olvida de atacar a "los medios más próximos" del gobierno.

Barack Obama.Sea como sea –y con esos bueyes hay que arar–, en su artículo citado: "India desde España", Elorza dice cosas que no se dicen habitualmente en los medios zapateristas ni en casi ninguno de los demás, salvo en el nuestro. Se escuda, por así decir, en Barack Obama, personaje indiscutible y de moda, presidente elegido, pero aún no en funciones, quien, después de la agresión terrorista de Bombay, hizo tajantes declaraciones contra el terrorismo islámico, mucho más tajantes que las de la mayoría de los otros dirigentes de los países democráticos. Pero ocurre que yo no me fío sistemáticamente de los discursos de los políticos, y tratándose de Obama, presidente elegido pero aún no en funciones, espero sus actos antes de aplaudir sus discursos. Ahora bien, une fois n’est pas coutume, estoy de acuerdo con Elorza en que son –o podrían ser– importantes. También señala que esos malditos medios, rivales de Prisa, que han censurado las declaraciones antiterroristas de Obama insisten en que India es un país violento, en el que los musulmanes son víctimas de discriminaciones y matanzas, lo cual justificaría su "rebelión armada".

Yo no voy a negar que India es un país violento, ni que se hayan cometido injusticias, y hasta crímenes, contra los musulmanes, pero ningún país de esa región escapa a esas críticas, en todo caso no Pakistán, de donde procederían los comandos terroristas que asesinaron en Bombay, y en donde ni un solo hindú puede vivir. Aunque todo ello sea, desde luego, trágico e inaceptable, cuando se está en guerra, como estamos, pese a lo que digan Zapatero y su curioso mayordomo Moratinos, es absolutamente indispensable definir quién es el enemigo principal, y en esta guerra, sin negar que se cometan otras barbaridades, nuestro enemigo principal, o sea, el enemigo principal de la libertad, es el terrorismo islámico: Al Qaeda, Lasjkar-e-Taiba ("El Ejército de los Puros"), los Hermanos Musulmanes, Hamás, Hezbolá y demás; y, claro, los países terroristas que les subvencionan y muchas veces les dirigen: Irán, Siria, Irak (ayer, y probablemente mañana), etc.

Si los estados democráticos toman realmente conciencia de la realidad de esta guerra y se deciden a combatir, pueden vencer, y los horrores y masacres del mundo podrían disminuir considerablemente. Pero no pienso que desaparezca la necesidad de la lucha por la libertad y contra las injusticias, porque es el cuento de nunca acabar.
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