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LAS GUERRAS DE TODA LA VIDA

Sarah Palin: una rectificación

Saben mis lectores que no me duelen prendas a la hora de reconocer errores. Aunque esta vez no soy el único en la misma situación: la semana que acaba de pasar fue la apoteosis de Sarah Palin, poco menos que una desconocida hasta el momento en que John McCain la eligió como compañera de fórmula para las elecciones del próximo 4 de noviembre, y no todos la vimos desde el principio.

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Me han escrito al respecto, aportando nueva (para mí) y valiosa información, Julián Pérez desde Miami, Hugo Abbati (que me recomienda el perfil de McCain a cargo de Foster Wallace en su libro Hablemos de langostas, publicado por Mondadori), Mario Abbagliati desde Santiago de Chile (señalando un error en la población de Alaska, que no es de siete millones, como yo afirmaba por un contagio de internet, sino de 670.053, según la Oficina del Censo de EEUU) y, por último, la siempre brillante y sabia Ana Nuño (tenemos la fortuna de que colabore en Libertad Digital), contundente y clara. Por todo ello, y por lo visto en la primera semana de campaña, rectifico.
 
El que Sarah Palin haya concursado para Miss Alaska no obedeció, como yo mal suponía, a un narcisismo exacerbado muy corriente entre políticos, sino al hecho objetivo de que ser miss implicaba (e implica) el logro automático de una beca de estudios, lo que permitía a una muchacha como ella, nacida en la clase trabajadora, ir a la universidad, donde estudió Comunicación Social, o, si se prefiere llamarlo así, Periodismo. Por eso se presentó a Miss Wasilla, su pueblo de residencia, del que posteriormente sería alcaldesa, y, habiendo sido elegida, con lo que ya tenía asegurada la beca, a Miss Alaska, porque era obligación asumida al concurrir al primero.
 
El otro error, que nadie me ha señalado pero que está ahí, tiene que ver con la candidatura real de Palin, relacionada con la edad de McCain, hasta ahora el candidato más viejo en unas elecciones presidenciales americanas: en cierto sentido, y dado ese dato, Palin se presenta ya no únicamente a vicepresidente, sino a potencial presidente. De modo que lo que se planteaba era una competencia Palin-Obama y yo no veía a Palin a la altura del desafío, vistos los muchos (y en su mayoría poco limpios) recursos del candidato demócrata, dedicado a lanzar infundios contra su competidora. Pues bien: Sarah Palin ha dado la talla sobradamente.
 
Sarah Palin.Primero, porque la maledicencia obamista sobre su último hijo, con síndrome de Down, que atribuía la maternidad a Bristol, hija de Palin, ha quedado desmentida por los hechos: Bristol está embarazada a sus diecisiete años y, consecuente con la posición antiabortista de la familia, tendrá el niño y se casará con su novio, precisamente lo que los enemigos de su madre la acusaban de no querer hacer.
 
Segundo, porque ha demostrado ampliamente que su dedicación a promover el gas y el petróleo de Alaska está relacionada con una seria preocupación por el autoabastecimiento energético americano, que pondría la nación a salvo de los perpetuos chantajes de la OPEP (lo que la UE podría proponerse, pero que no se propone, entre otras cosas, porque no hay voluntad política: se prefiere seguir dependiendo, y hasta se fomenta la dependencia con el chamberlainismo ante Putin).
 
Tercero, porque en todas sus intervenciones electorales ha puesto de relieve una transparencia de la que carece su contrincante, el menos limpio de cuantos aparecieron después de que JFK negociara con la mafia su candidatura y buena parte de su política de Estado, lo que llevó a la crisis cubana de 1962, como bien explica James Ellroy en su gran novela América.
 
Cuarto, porque ha seguido firmemente en la línea trazada por McCain, a favor de los intereses de los ciudadanos y de la nación "frente a las exigencias de política y partido, incluyendo al Partido Republicano", como escriben los redactores del Washington Post, con todos los riesgos que ello implica frente al establishment de la capital. Siendo presidenta de la Comisión para la Conservación del Petróleo y el Gas en Alaska, acusó al jefe del Partido Republicano en ese estado, Randy Ruedrich, y al fiscal general, Gregg Renkes, de "carecer de toda ética": consiguió que dimitieran y tuvo que presentarse como candidata a gobernadora sin el respaldo republicano: la nación antes que el partido, algo de lo que debiéramos aprender por aquí.
 
Quinto y último: a la vista de los discursos de esta semana y de su acogida por el público y la prensa, Palin no sólo resulta ser una buena elección, sino que se está convirtiendo en un activo electoral para McCain. A propósito, ¿cómo se llama el compañero de ticket de Obama? Veo que a usted también le cuesta, rara vez se habla de él.
 
 
vazquezrial@gmail.com
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