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IBEROAMÉRICA

Miedo en una televisión nicaragüense

¿Cómo se explica que el Canal 2 (Televicentro de Nicaragua) haya cancelado recientemente el contrato a Jaime Arellano, director y presentador del programa matutino de mayor audiencia del país? Dado lo sorprendente de la decisión, trataré de entenderla poniéndome en los zapatos de los dueños de la cadena, la más importante de Nicaragua.

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En el ámbito periodístico era sabido que los dueños, Octavio y Marta Sacasa, habían estado sufriendo amenazas y presiones del Gobierno desde que en abril contrataron a Arellano para dirigir el programa El 2 en la Nación. Arellano es uno de esos periodistas sin pelos en la lengua a la hora de denunciar los abusos del poder, algo que sabían quienes lo contrataron. Nunca defraudó a la empresa ni a los anunciantes que patrocinaban su espacio, y mucho menos a los agradecidos televidentes que todas las mañanas esperaban ver la rolliza figura del Pingüino –sobrenombre de Arellano– dando ganchos y mandobles al presidente Daniel Ortega y a su esposa, Rosario Murillo, quienes actúan como si Nicaragua fuese una finca de su propiedad.
 
Sin embargo, en este episodio el admirado y temido presentador resultó ser víctima de su propio éxito. ¿Qué pasó? Pues que el miedo se impuso.
 
Televicentro de Nicaragua está pendiente de que una agencia gubernamental le renueve la licencia de transmisión para que pueda seguir funcionando más allá de enero del 2009. En consecuencia, es del Gobierno de la República, o mejor dicho, de la voluntad arbitraria del matrimonio Ortega-Murillo, que controla el Gobierno, de quien depende que la empresa sea arrebatada a sus dueños; y ante esta realidad es de suponer que éstos, con el despido de Jaime Arellano, pueden apaciguar la ira de la pareja gobernante y operar con tranquilidad.
 
¿Será así? Es probable que ni Ortega ni su mujer lo sepan. Todo dependerá de lo que, llegado el momento, les convenga. Puede que crean que un Canal 2 descolmillado no sería incómodo y decidan dejarlo en manos de sus actuales dueños. Otra posibilidad es que no resistan la tentación de quitárselo a sus legítimos propietarios para dárselo al pueblo, es decir, a unos amigotes empresaurios que lo pongan a su servicio. ¡Vaya tentación!
 
Una cosa parece cierta: los actuales propietarios de Canal 2 han bajado la guardia y se han echado confiadamente en brazos de la improbable benevolencia de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Pero de ahora en adelante deberán permanecer con los dedos cruzados, para que, llegado el día de la decisión, la primera dama, que es quien en verdad manda y decide, no amanezca con todos los demonios o, como dicen los cubanos, con el moño virado.
 
También es cierto que pudieron haber dejado que Arellano continuara al frente de su programa y batallado para impedir la consolidación de la nueva dictadura. Pero tras lo sucedido me viene a la memoria el Neville Chamberlain que regresó de la Conferencia de Múnich presumiendo de haber apaciguado a Adolfo Hitler. Winston Churchill no le creyó, y lanzó entonces una de sus más conocidas y lapidarias frases: "Os han dado a elegir entre la indignidad y la guerra; elegisteis la indignidad, pero tendréis también la guerra". A los todavía dueños del Canal 2 les deseo buena suerte.
 
 
© AIPE
 
JORGE SALAVERRY, ex embajador de Nicaragua en España.
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