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LOS LUCHADORES POR LA LIBERTAD

Una nación agradecida

El otro día vi el documental de la HBO Urgencias Bagdad; no sólo por si echaba por tierra las expectativas de algunos conservadores, que clamaban, sin haberlo visto, que sería un rollo propagandístico pacifista: también quería que se me recordara el precio de la libertad. El programa fue una especie de Mash [1] pero sin tanto humor; aunque hubo humor, en medio de la sangre, el dolor, la muerte y la pena. Urgencias Bagdad muestra la realidad de la guerra. La audiencia puede ver en él lo que quiera, pero yo lo encuentro auténtico y fiel. Lo que sigue sorprendiendo es la cantidad de hombres y mujeres heridos que no quisieron abandonar Irak y prefirieron retornar a sus unidades tan pronto como les fue posible.

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Los religiosos rezaban con los heridos y por los muertos. Si los de la Unión Americana por las Libertades Civiles (ACLU)[2] tienen objeciones, alguien debería decirles que cerrasen la boca.
 
Se nos dice que, a día de hoy, la mayoría de la gente no tiene pariente alguno en el Ejército que se haya enrolado de manera completamente voluntaria, ni conoce a alguien que lo tenga. Mala cosa. Esa gente se está perdiendo el privilegio de conocer a un grupo de jóvenes cuyo compromiso con el deber, el honor y el país resulta especialmente gratificante, dado el egocentrismo ambiente.
 
El Memorial Day rinde homenaje a aquellos que cogieron las armas en defensa de la libertad y los valores que comparte la gente libre. Estos hombres y mujeres perdieron sus vidas para que nosotros (y otros) pudiéramos conservar nuestra libertad. A menos que se les conozca, es difícil comprender las razones que les llevaron a dejar atrás la comodidad y a sus seres queridos para dar sus vidas con el objetivo de que otros puedan vivir en libertad.
 
Hace dieciocho meses escribí sobre un extraordinario joven al que conozco desde que nació. Daniel Calvin Dobson, de Grand Rapids, Michigan, ingresó en la Guardia Nacional con la intención de ir a Irak. Cumplió su servicio y volvió a casa. A la semana siguiente se volvió a marchar. Me cuenta que el Ejército sigue la política de que nadie que haya servido en Irak tiene la obligación de volver, aunque su unidad sea movilizada. Daniel se presentó voluntario para regresar.
 
En un correo electrónico, Daniel pide a sus amigos tres cosas:
 
"En primer lugar, no os desaniméis ante las informaciones negativas. Estamos haciendo un buen trabajo en Irak, y Dios está con nosotros. En segundo lugar, rezad por aquellos de nosotros que hemos elegido servir a nuestra nación y a las libertades adoptadas por nuestra Constitución. En tercer lugar, os pido que nunca os aprovechéis de las libertades garantizadas con el derramamiento de sangre de gente libre, que nunca deis por sentadas las libertades que concede nuestra Constitución. Esas libertades serían sólo papel mojado si no fuera por el sacrificio de generaciones de americanos que escucharon la llamada del deber y respondieron, en mente, cuerpo y espíritu, con un: Sí, lo haré".
 
En un libro reciente, Home of the Brave: Honoring the Unsung Heroes in the War on Terror, el ex secretario de Defensa Caspar Weinberger y el académico y redactor de discursos presidenciales Wynton C. Hall escriben, acerca de tales hombres:
 
"Cada mañana, en ciudades repartidas por todo el mundo, 2.4 millones de americanos se despiertan, se ponen el uniforme, se despiden de sus seres queridos y salen de casa para defender la libertad. No piden nada a cambio: ni riqueza, ni poder, ni fama (...) Para ellos, proteger América es un privilegio, un honor y un deber solemne, que han recibido, como una antorcha, de sus padres, y éstos de los suyos".
 
"Como nos dijo el sargento primero Justin LeHew: 'Son todas esas cruces del cementerio de Arlington. Son todos esos que murieron con mi padre en la playa de Omaha. Queréis que vuestra generación haga justicia a América como lo hizo aquélla'. Y lo hicieron".
 
Desde luego que lo hicieron. Y aún hacen justicia a América. Y hacen que América se sienta orgullosa.
 
Este fin de semana del Memorial Day [3] busque a un veterano y dígale: "Gracias por mi libertad". Visite un cementerio militar y agradezca a Dios que alguien estuviera dispuesto a morir para que usted y yo viviésemos en libertad. Y apoye a aquellos que, como mi amigo Daniel Dobson, por segunda vez están a punto de hacer el primer desembolso del precio que la gente libre ha de pagar por seguir disfrutando de su libertad.
 
 
Cal Thomas es el columnista más reclamado por la prensa norteamericana. Más de 600 periódicos, de EEUU y de otros países, publican sus escritos.
 

[1] Célebre serie de televisión ambientada en la guerra de Corea.
[2] Fundada en 1920, la ACLU fue copada a finales de los 60 por la extrema izquierda. Desde entonces, buena parte de los norteamericanos se refieren a ella con sobrenombres como los que siguen: All Communist Loonies United (Pirados Comunistas Unidos), All Communists Love Us (Todos los Comunistas Nos Adoran) y All Criminals Love Us (Todos los Criminales Nos Quieren).
[3] Este artículo fue publicado en la Jewish World Review el pasado jueves, día 25. El Memorial Day se celebra el último lunes de mayo.
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