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Federico Jiménez Losantos

El Gobierno-cloaca de Sánchez-Garzón

Lo insólito en la Historia de Europa es normal en la España actual. En 115 días, han sido destituidos o deberían haber dimitido 5 ministros.

Una de las cosas más tristes de la España actual es constatar el éxito de la desmemoria programada sobre nuestra historia reciente, desde los años 80 del siglo pasado hasta ahora, entre los menores de cuarenta años. En los veinteañeros, es ya como si una lija hubiera dejado su cerebro listo para albergar mil notifalsas -fake news- y ocultar toda noticia de la verdad. Y, sin embargo, para los que llevamos en el tráfago periodístico casi desde la Transición -en mi caso desde la llegada del PSOE a la Moncloa, que en el Poder mediático ya lo estaba-, lo que hemos podido oír esta semana no es el sonido de los planetas que cantan los poetas y buscan los yoguis, sino todo lo contrario: el ruido del delito en el desagüe de las cloacas del Estado.

Repóquer de delincuentes y la musa del delito

Un dibujo de la web moncloa.org, difusora de esas voces que vienen produciendo un ruido insoportable en las cloacas del Estado durante las dos últimas décadas, muestra con aterradora sencillez algo que cabía sospechar, pero no estaba probado. Ahora sí. En la mesa de "Rianxo" a la que se sienta Dolores Delgado, ministra de Justicia e íntima del ex-juez Garzón –"ella bebe de mi copa", dice Balta-, está totalmente rodeada por delincuentes ya condenados o en espera de juicio: Garzón, (inhabilitado por prevaricación), Villarejo (comisario, imputado y preso), Gabriel Fuentes (alto comisario, imputado), Eugenio Pino (D.A.O. imputado), García Castaño "El Gordo" (comisario, imputado) y Fernández Chico (comisario, el único fallecido).

Sus delitos son los más graves que cabe imputar a togas o placas: valerse del cargo para chantajear a ciudadanos ricos o poderosos y forrarse. Es un repóquer de delincuentes adornado con la musa del delito, también delincuente como parte de la banda. Reto al historiador más memorioso a encontrar un ministro de Justicia europeo en situación tan comprometida durante el último siglo y que, descubierto, no haya dimitido de inmediato.

Pues bien, lo terrible es que lo insólito en la Historia de Europa es en la España actual previsible y normal. En 115 días, han sido destituidos o deberían haber dimitido cinco ministros -Huerta, Duque Montón, Celáa, Delgado-, la vicepresidenta Calvo y el presidente del Gobierno, Dr. Pedro Sánchez-Fraude. Por delitos fiscales, plagios intelectuales o amenazas a las libertades, medio Consejo de Ministros debería estar fuera del Poder y ante los jueces. Algo difícil si la autora del peor delito es la ministra de Justicia.

Unas charlas zafias pero elocuentísimas

El Presidente Dr. Fráudez presumió ante su telenanny Ana Pastor del "alto grado de ejemplaridad moral" asumido por su Gobierno. Nunca algo tan estúpidamente fatuo ha quedado tan escandalosamente desmentido. La ministra, que, de forma sucesiva, en día y medio, dijo no haberse reunido nunca con Villarejo, luego tal vez haber coincidido, y después haberlo visto no más de tres veces, quedó retratada como la mentirosa compulsiva más incompetente en la historia de los ministros del PSOE, que ya es retratarse.

Y entonces llegaron las grabaciones. En la primera, Delgado respalda a Garzón para echar a dos comisarios de un caso en el que molestan al juez, objetivo cumplido de inmediato por los policías-delincuentes del Rianxo y delito más que probable. De inmediato, la "fiscal que hasta ahora sólo bebe cerveza, pero luego bebe el vino de mi copa" pide permiso a Garzón para decir "lo que es" el entonces juez y hoy ministro del Interior Grande-Marlaska. Cuando 50 sombras de Balta se lo da, Delgado dice: "maricón". "¿Quién?", dice Villarejo. "Marlaska", recalca la ministra. Y todos se ríen. Delgado añade que "George Cloony" (López) es guapo, "eso no se puede negar" pero "nenaza", y ella prefiere "los tribunales de tíos y no de tías". La prensa necia se escandalizó con el dicho "maricón", no con el hecho de que la ministra estuviera con delincuentes de toga y placa… como una más.

Las menores de Colombia

La segunda jornada auditiva nos permitió oír a la aún ministra Delgado revelando a unos policías ya entonces famosísimos por sus grabaciones a diestro y siniestro nada menos que el supuesto delito de perversión de menores en Cartagena de Indias de un grupo de jueces del Supremo y miembros de la Fiscalía General del Estado que se habían ocultado de sus colegas femeninas. ¿Pero revelaba algo de difícil comprobación -la edad de las chicas- o daba una pista a los corruptos sabuesos para chantajearlos? Me inclino por lo segundo. Y ello por el tercer día de audios escandalosos.

En él, la, insisto, ministra de Justicia "que no piensa dimitir" y a la que todo el Gobierno, empezando por el presidente, "apoya y sostiene" oye complacida y augura "éxito seguro" al prostíbulo montado por Villarejo para chantajear a gente "dura y correosa" en "consejos de administración" pero que le cuentan todo a "la chorbita" que les pone. No se trata de sacar información a espías o terroristas o delincuentes internacionales, que eso es cosa del CNI, sino de chantajear para conseguir una información que luego sirve para lograr favores de jueces, fiscales, políticos o periodistas. Del tipo de favores que pagaría a precio de oro un narco o un empresario corruptor de políticos para no ser extraditado a un país donde se pudriría en la cárcel.

Y así volvemos, tras pasar por una exhibición fecal de Garzón en el cuarto día de audios, que prueban la íntima relación de Balta y Lola con los policías corruptos porque no se habla de diarreas mexicanas con gente que no es de confianza, al origen de todo este asunto: la investigación por el juez Egea de un pago de seis millones de euros por parte del empresario Pérez-Maura al comisario Villarejo para evitar su extradición a Guatemala donde sería juzgado por sobornar al presidente de la república. Su abogado es… Garzón. Y la fiscal que apoya la no-extradición… Dolores Delgado.

Promesa rota, guerra de mafias

Es decir, que estamos ante lo que parece una banda organizada de togas y placas corruptas que se valen de todo, desde prostíbulos ilegales a cambios de policías y delaciones sexuales para chantajear a jueces y fiscales y hacerse millonarios. Esta banda facilitó a Pedro Sánchez la sentencia-excusa del juez De Prada, metiendo con calzador una frase que delata no la mentira de Rajoy -que obligaba al juez a deducir testimonio- sino la costumbre de mentir, manipular y prevaricar de una pandilla que ha hecho de la Justicia un negocio particular, contando con la aquiescencia interesada de los dos grandes partidos, PP y PSOE, y todos sus Gobiernos.

Se dice que la parte judicial de la banda prometió a la policial que la sacaría de la cárcel. Y no ha cumplido. Con setenta años y el juicio de la dermatóloga de López Madrid por delante, o a Villarejo se le facilita una salida a lo Paesa o se morirá en la cárcel. Es muy natural que se resista y se vengue, a través de los periodistas a los que durante años ha suministrado "información sensible", siempre favorable a sus bolsillos, de los garzones, sus cómplices en tantos enjuagues y delitos, en las sombras de los estrados y de las comisarías, y es muy posible que entre hoy y mañana, remate la jugada. Al final, a este Gobierno-cloaca Sánchez-Garzón, no lo disolverán los comunistas venezolanos ni los golpistas catalanes. A Sánchez puede obligarlo a convocar elecciones el más que presunto delincuente Villarejo.

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