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CRÓNICA NEGRA

El crimen depende de las redes de alta velocidad

El asesinato es algo totalmente globalizado. Hace solo unos días, las polícías española y alemana han cerrado en Madrid un caso que le habría encantado a Hitchcock: un español de cierta edad comido por los celos ha sido imputado por ser el presunto autor de la muerte del supuesto amante de su esposa austriaca.

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Resulta que el sospechoso, residente en Getafe, utilizó 31 horas para desplazarse a Berlín, alquilar un coche, vigilar los alrededores de la casa del supuesto rival amoroso y apuñalarle mortalmente. Luego se volvió tan tranquilo a su casa, pero fue detenido tras una investigación primorosa.

El celoso asesino dio con unos mensajes que su esposa se cruzaba con un viejo amigo y supuso que acababa de descubrir una traición, la traición, por lo que decidió trazar un plan que contemplaba la compra de billetes de avión, el alquiler de un coche y la compra de un cuchillo de cocina. Dicho y hecho: en este mundo global, en el que sabes de inmediato en tu casa de Madrid que está nevando duro en Alemania, el tipo se creyó más listo que los polis y trazó su plan y hasta se preparó su coartada: un curso en los alrededores de la capital le impediría dormir en casa.

Hace mucho que los crímenes más elaborados no reparan en distancias. Un capo encarga un crimen en la Riviera francesa y el sicario de turno lo ejecuta en cualquier lugar de Europa o en la Argentina. Un celoso se obsesiona y se recorre medio continente para acabar con el objeto de su obsesión. Da miedo pensar en la cantidad de crímenes que se quedan sin cometer cuando hay una huelga de controladores aéreos o un temporal de nieve. Los aviones se quedan en tierra y centenares de víctimas se salvan de ser apuñaladas, envenenadas o disparadas. ¡La cantidad de crímenes fallidos por un simple vuelo cancelado! En la actualidad, cualquier criminal debe tener a mano el horario del TAV, del AVE, el teléfono del aeropuerto y de la agencia de viajes.

Respecto al arma del crimen, lo más socorrido es improvisar, servirse del entorno. Te pueden impedir meter en el avión una pistola o un cuchillo, pero puedes hacerte con un objeto punitivo en casi cualquier sitio: cuchillos de cocina los hay a porrones en los todo a cien.

La muerte puede viajar a bordo de un aparato de esas líneas globales que te ponen en la playa de la paella en un pispás, lo saben los malos... y también los polis, que hace mucho reservan por internet, tirando de tarifas valle, barato barato, para que no se les escape nadie. Lo próximo será que les esperen ya en destino con las esposas y los billetes de vuelta a punto. Feliz Navidad.

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