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CHUECADILLY CIRCUS

Nuevas tribulaciones de un liberogay en Zapaterolandia

"Me puso de los nervios. Estuve a punto de darle en la cabeza con el libro de Federico". Al habla Fanfatal, un aguerrido liberogay, terror de las webs progres, que no se anda con chiquitas a la hora de enfrentarse a esos aspirantes a Torquemada que lucen casi cualquier cosa que evoque algún dolor ajeno –una estrella roja, un pin del Che, el pañuelo palestino, you name it–. Ahí lo tienen, en la foto, en plan guerrillero de la libertad. Parece estar diciendo: "Atrévete conmigo, bonita". De todas formas, the question remains: ¿vivimos en Matrix o qué?

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Asaltado por éstas y otras dudas existenciales, decidí pedir ayuda a alguien que se las sabe todas sobre la mal llamada Movida Madrileña y a quien debemos el outing más sonado de los últimos tiempos. Con ustedes… absolute Marco! Enjoy the ride!
 
Allá por los albores de la década de los 80, JM Marco instruía a la modernidad madrileña con perlas como ésta:
¡Cráneos privilegiados estos de la new wave! Han logrado hacer modernos en Madrid a gente que nunca lo fue en Barcelona, tipo Federico Jiménez Losantos, a quien entraban sudores con sólo pisar los broncíneos umbrales del Ópera y el Jazz Colón, y que ahora va de hacer letras a Las Chinas y chascando los dedos por la calle [vamos, que todo es salir de BCN y convertirse en lo más]. Otros, más antiguos que Villena, que al cabo no tiene empacho en declararse coetáneo de Antinoo, han pasado en Madrid mismo de los armiños al leopardo sintético, y del estilo Corte Inglés a la moda trapería, lo que demuestra las virtudes salvíficas –"on a cultural level"– de la new age.
Ahora, aparte de instruirnos sobre las cosas que pasan y pesan en el País de las Maravillas, concede entrevistas imaginarias como la que sigue:
– ¿Son las traperas de ayer las mariprogres de hoy?
Absolutely. Muchos las vimos venir entonces.
 
– ¿Quién fue la primera mariprogre de la historia de España?
– Pensarás que fueron Molina Foix –¿la terrible Ruperta Porcina Boys del Mujercísimas de Terenci Moix?–, Villena o algún otro escritor de los que te perseguían cuando, a tus 17 años, correteabas por Chueca carpeta en mano...
 
– Sí, señor. Yo en esos tiempos me sentía muy agobiado por Felipe González, y no comprendía que unos señores tan finos estampasen su firma en manifiestos electorales de apoyo al entonces dictador.
– Querido Luis, debes saber que el progresismo en España es un problema mental. Si no, fíjate en Manuel Azaña, o en ese abogado que aparece en la tele y que se hace llamar Zerolo, en realidad González Zerolo.
 
Dear me! ¿También Don Manuel tenía un apellido secreto?
– Nada de secretos. Es un trauma familiar. Padres homófobos que engendran hijos resentidos lanzados a la destrucción de España como venganza.
 
– Eso en Brasil se llama "bicha mal resolvida" –le interrumpiría en este punto, con mi habitual entusiasmo arrollador.
– ¿Quién te habrá enseñado esa expresión? Apuesto a que eres de los que confunden el ligoteo con el National Geographic. No te excuses, no quiero saber nada…
 
– No me riñas, por favor. Volvamos al tema que nos ocupa.
– A lo que iba, si lees mi último libro, sabrás de lo que hablo. Además de sacar del armario a Azaña, lo que de seguro me valdrá la hiel y el vituperio de antiguos modernos convertidos a la secta polanquista, trazo un esbozo de teoría del mariprogresismo que os será de gran utilidad a ti y a tus amigos en vuestras pesquisas.
Tras la entrevista imaginaria, todo empezó a parecerme más claro; y decidí afrontar la realidad de un modo distinto. Tras darle más vueltas a la cabeza que la niña de El Exorcista, resolví disfrazarme de cordialidad, como canta Paulina Rubio, y sustituir las balas por las flores blancas, como las de la última fragancia masculina de Jean-Paul Gautier.
 
Marta Sánchez, hace tanto...Así las cosas, prometo no enojarme con Marta Sánchez ni arrepentirme de haber llorado la muerte de su padre, a pesar de que la diva se haya desmarcado con unas expresiones un tanto desafortunadas. Todavía la recuerdo de la mano de su novio postizo Juan Tarodo –Tarado para los amigos–, batería del grupo Olé-Olé, en la discoteca Archy, allá por el 89. Muchos nos preguntábamos si la cantante estaba ciega o si lo suyo era cuestión de lesbianismo. Lo cierto es que no se sabía quién era la más señora de las dos, Marta o Tarodo.
 
Tampoco responderé a Alfonso Ussía, que todos los años nos regala una docta cogitación sobre algo de lo que nada sabe pero mucho desbarra, para quien los gays somos un asunto virtual y literario, como de sainete de don Ramón de la Cruz. Yo, que también tengo varios amigos aristócratas de los de antes y los aprecio muchísimo, casi tanto como ellos a mí, le recomiendo Quintín el amargado, de Carlos Arniches. Todos sabemos que, pasados los cincuenta, algunas cosas dejan de ser gratis –que se lo pregunten a Miguel Bosé–, por mucho tinte multicolor que gaste uno; así que, ante tal contratiempo, sólo caben la compasión y la caridad cristiana. Con la afabilidad que caracteriza a los de sangre azul, rezo por ti, salao.
 
Y por último, nunca más me ofenderé cuando el islamogay de turno la emprenda contra el Papa, Polonia y el cristianismo y se olvide de la homofobia árabe e iraní. Como a este paso cualquier empresario del ideal fletará vuelos a La Meca para todos ellos, sólo me queda desearles que les vaya bonito en ese maravilloso viaje de irás pero no volverás. Les auguro quintales de morbo y placer a manos de esos simpáticos amigos y hermanos espirituales del rey de España –¿qué tienen en común algunos borbones y las mariprogres? Pues que ambos se pirran por cualquier mamarracho con faldas y bigote, aunque por razones distintas–.
 
En vísperas de mi cumpleaños, que como casi siempre coincide con el Orgullo Gay – vista la dificultad de organizar una fiesta gratis y privada en estas fechas, algún día me disfrazaré de azafata putón y me lanzaré a la calle con un carrito de bebidas–, y tras repasar con detalle todas y cada una de las arrugas y redondeces surgidas en los últimos 365 días –"lo que no te mata te fortalece", dicen algunos; ojalá tuvieran razón–, sólo me queda desearles lo mejor antes de que le hinque el diente a la tarta. Como dice mi amiga Cris Losada, nueva consejera do ente –yo diría doente– público Telemadrid, "a mí, ni fiesta del Orgullo ni del capullo". Y en la calle, codo a codo, / somos mucho más que dos
 
 
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