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CRÓNICA NEGRA

¿Por qué tardan tanto en juzgar a la gente?

El profesor Jesús Neira es un hombre templado, educado, preparado, cortés y contenido. Se lo piensa antes de hablar. Prefiere callar antes de decir tonterías. Con ese nivel, ustedes comprenderán que lo tuvieron que someter a una gran presión para que acabara elevando la voz, gritando que la situación le daba asco y que le gustaría no ser español. Lo cual que tanto peor para España.

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¿Y qué le habían hecho? Sencillamente, se había anunciado que su presunto agresor, Antonio Puerta, el novio de la estrella mediática, Violeta Santander, había sido puesto en libertad con una fianza de diez mil euros, nueve veces menos de lo que se calcula que podría ser su caché si accediera a pasarse por un programa de TV.

Puerta está imputado como presunto autor de la agresión que sufrió el profesor Neira en el hall del hotel Majadahonda el 13 de agosto de 2008. Según el fiscal, estaban Violeta y él discutiendo cuando apareció Neira, que entendió que se daba una situación de violencia de género e intervino como lo habría hecho Alonso Quijano, Tirant lo Blanc, Palmerín de Holanda y tantos de su especie. Neira además se tiró un quiebro, y, dado por resuelto el asunto, pegó media vuelta, momento en el que podría haber recibido un golpetazo casi mortal que le derribó al suelo, donde encajó varias patadas. Posiblemente a consecuencia de las secuelas, tres días más tarde ingresó en el hospital y cayó en coma. Uno de los comas más sufridos y seguidos de todos los tiempos, con toda la población en vilo por el estado del profesor y admirada con el coraje de su bella y distinguida esposa.

Han pasado muchos meses, diecisiete, que el presunto ha cumplido en prisión provisional. La prisión provisional no puede en ningún caso sustituir a la condena. Es por eso que el abogado Gómez de Liaño entiende sujeto a derecho el acto de puesta en libertad, pero ¿por qué no se ha juzgado a Puerta antes? ¿Qué se está haciendo ahora?

Según se informa, Puerta fue juzgado ya por violencia de género y condenado, entre otras cosas, a alejamiento de su novia Violeta, aunque la sentencia está paralizada por acción de su abogado. En cualquier caso, parece que ese acto judicial previo daría la razón a Neira y sus representantes, si bien no queda preciso cuál es el delito exacto que se debate. ¿Acaso se achaca a Puerta un delito de homicidio frustrado, puesto que le tiró golpes incluso cuando estaba en el suelo indefenso, golpes de los que no se repuso hasta después de meses de UVI? ¿O se trata de un delito de lesiones, mucho más flojo y casi ridículo, dada la que se armó por este asunto?

Dicen que Puerta es consumidor de sustancias estupefacientes, y su abogado subraya que esto es un atenuante. No es lo mismo dar una paliza a un hombre por la espalda si estás sereno que estando bebido o bajo el influjo del perico. El caso es que ¡vaya país éste: si bebes y te pones al volante cometes un delito contra el tráfico con agravantes, pero si dejas a un hombre medio muerto y estás drogado, por el mismo motivo obtienes un atenuante! La justicia y los jueces quedan en entredicho, confusos y pendientes de una revisión a fondo de esta cuestión.

Entonces la cosa no es que Puerta salga del trullo, sino en que aún no se haya celebrado la vista oral. Le juzgaron por violencia de género, que es lo moderno, pero para juzgarle por daños y perjuicios no encuentran el momento. El caso es que para mí, que he visto algunos juicios, todo debe estar hecho y requetehecho: la víctima ha declarado, los testigos están en la lista, el informe policial debe estar en el sumario; además tenemos los indicios, las pruebas y el video del hotel, que es bastante ilustrativo. Así que yo le habría dado un mes para instruir, y una semana para que el juzgado fuera terminando otras cosas; y, desde luego, a las cinco semanas, juicio que te crió. Diecisiete meses después, es un derroche, y la justicia tardía no es justicia.

¿Y el Consejo General del Poder Judicial? Pues, mire, resulta que, allá donde van sus miembros, les ven hablando por el teléfono celular. Son los chicos del smartphone. Un mensajito por allí, una llamada por acullá. El Gobierno de los jueces debería meter prisa, poner plazos. Aunque sea por SMS. Un homicidio, máximo un año, por ejemplo. Es decir, que se acabó esto de que cualquier sumario pueda irse a los dos años o más, según vayan las cosas de despacio.

El profesor Neira tiene todo el derecho a que se lo lleven los demonios porque la justicia española es tardía, falta de vigor y eficacia. No ignoramos que se precisan más medios, quizá más jueces. Pero, oiga, es que esto que tenemos no es justicia. De paso, que vuelvan los periodistas a los juicios y que se vea cómo se reparte lo que es justo. Audiencia pública.

Y, profesor, no se haga usted de ningún otro país, que ya no quedan españoles de sus quilates. Es usted un patriota: machote y culto. Quédese, se lo ruego por Quevedo.
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