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CÓMO ESTÁ EL PATIO

Qué será lo que tiene Obama

La progresía española, es decir, la mitad de la población, el 95% de los periodistas y el 130% de las autodenominadas "gentes de la cultura", quiere que Barack Hussein Obama gane las elecciones norteamericanas. La última encuesta sobre intención de voto llevada a cabo en España daría una victoria aplastante al candidato demócrata. Por desgracia para el ignorante pueblo norteamericano, los progres españoles no pueden votar allí, pero si lo hicieran, Hussein arrasaría.

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Los ganaderos de Kentucky y los granjeros de Montana tienen muy en cuenta los deseos de la izquierda española a la hora de depositar el voto, pero al final suelen mirar más por sus propios intereses que por los de la izquierda europea, de ahí que no se pueda asegurar a fecha de hoy que los deseos del progrerío hispano vayan a hacerse realidad.
 
Es dudoso que muchos de los españoles que se han manifestado a favor de Hussein y en contra de McCain sepan algo acerca de la vida y milagros del primero. En realidad, tampoco importa mucho. En estos pagos basta con que los medios de comunicación de masas y sus líderes de opinión señalen algo como moderno o progresista, para que la gente interiorice esa idea y no se atreva a desafinar del balido general del rebaño utilizando el propio criterio.
 
Hay varios acontecimientos en la biografía de Hussein que, sin embargo, resulta muy útil destacar, por si algún votante platónico estima necesario cambiar de opinión la próxima vez que una voz femenina llame al teléfono de casa preguntando por sus preferencias en materia de política internacional.
 
Barack Hussein Obama, a quien prefiero llamar Hussein por simplificar y porque su segundo nombre me parece muy apropiado para un presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, se formó intelectual y moralmente en los ambientes más radicales de la izquierda norteamericana. Sus mentores al comienzo de la carrera cubrían un amplio espectro que iba desde el terrorismo hasta el odio racial con tintes mesiánicos, pasando por un nutrido grupo de asociaciones de todo tipo cuyo denominador común es el radicalismo antisistema.
 
La criatura, como ven, llegó a la madurez formada en los más recios principios del extremismo ideológico de izquierdas, de ahí que cuando empezó su carrera profesional se especializara en gestionar grupos de presión dedicados a esquilmar los fondos federales y estatales para alentar todo tipo de luchas contra la sociedad establecida.
 
Hussein, amigos, fue uno de los principales instructores de los ejecutivos de la Acorn, asociación distinguida por presionar a las entidades financieras para exigirles que aumentaran los préstamos a las minorías étnicas y sociales. Por tanto, la crisis de las hipotecas basura tuvo en Hussein a uno de sus principales impulsores (no a Bush), lo que debería escandalizar a Zapatero, cuyo análisis sobre la actual crisis financiera denuncia expresamente el escándalo de las hipotecas subprime como el origen de todos nuestros males.
 
Zapatero.Sus aportaciones a la política estadounidense son aproximadamente del mismo calado que las que Zapatero viene realizando desde que entró en política, allá por la pubertad. Podemos decir, por tanto, que si ambos se hubieran dedicado a ganarse la vida honradamente, nada serio le hubiera ocurrido al armazón institucional de sus respectivos países.
 
Hay otra coincidencia más entre Hussein y Zapatero que los progres españoles comparten absolutamente: la culpabilización de los gobiernos de sus países por los atentados terroristas ocurridos en su suelo. Con cierta delicadeza el yanqui y a calzón quitado el de León, ambos han explicado los atentados terroristas del 11-S y el 11-M como frutos de la política de Bush y Aznar, respectivamente. Este es el mensaje que la izquierda ha conseguido hacer valer en nuestro país, con el resultado electoral que vimos en marzo de 2004, y el que los demócratas más exaltados, entre los que se encuentran los asesores de Hussein, utilizaron en su día para desbancar al presidente republicano.
 
El director espiritual de Hussein, reverendo Jeremiah Wright, no se cansa de repetir en sus sermones ese argumento, entre maldiciones continuas hacia los Estados Unidos, actitud que no desentona tampoco en exceso respecto a la de la mayoría de curas católicos en España (excepto mi querido D. Alfonso y sus chicos, Dios los bendiga), que durante la segunda parte de la Guerra de Irak parecían llevar un kalasnikov bajo la sotana, vestidura que guardaban en algún lugar del ropero y que recuperaron para aquellos momentos de crisis únicamente por cuestiones logísticas.
 
No está claro quién ganará las próximas elecciones norteamericanas, pero teniendo en cuenta la perspicacia de José Blanco para las cuestiones de geopolítica y el gafe probado de ZP, yo no apostaría todo mi dinero por Hussein. Hay maldiciones que se cumplen inexorablemente y el apoyo político de Zapatero es, como venimos comprobando, garantía segura de batacazo electoral.  Yo del reverendo Wright le hacía un exorcismo.

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