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ECONOMÍA

Democracia y crecimiento

EEUU es la democracia que más tiempo lleva en vigor –sin rupturas dictatoriales de por medio– porque se configuró no como una democracia, sino como una república federal. Los Fundadores temían los arrebatos pasionales de las mayorías, por lo que fijaron una serie de pesos y contrapesos para asegurarse de que los súbitos cambios fundamentales fuesen extremadamente difíciles de ejecutar.

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El sistema fue diseñado para que se atascase en el momento oportuno a fin de proteger la libertad de los individuos y la libre iniciativa en el terreno económico. A pesar de sus imperfecciones, funcionó razonablemente bien hasta hace cuatro años, cuando la clase política utilizó la crisis financiera (provocada por unas decisiones políticas equivocadas) para colocar el déficit y la deuda en unos niveles insostenibles. Para colmo de males, parece que lo que es cierto para los Estados Unidos también lo es para muchísimos países del mundo desarrollado.

¿Cuántas democracias dignas de tal nombre y económicamente desarrolladas están evitando las medidas que conducen inevitablemente a la ruina? Estoy pensando en países cuya ratio deuda-PIB sea inferior al 50%, en los que la economía esté creciendo más que la deuda. Para tal conteo, excluyamos a las economías muy pequeñas y a las basadas fundamentalmente en recursos naturales como el petróleo (por ejemplo, la noruega).

La buena noticia es que sí, puede responderse afirmativamente a la pregunta de marras. Hay países que están buscando el crecimiento y la estabilidad económicos de una manera ejemplar. La mala noticia es que las grandes potencias democráticas: EEUU, Japón, el Reino Unido y buena parte de la Eurozona, pueden acabar como Grecia, si es que no abordan de inmediato una serie de reformas fundamentales.

Los países que aparecen en el siguiente cuadro (elaborado con información del FMI y de la revista The Economist) han visto la manera de ser democracias funcionales, pujantes y pro libre mercado sin cargar con unos niveles de deuda insoportables.

País Crecimiento previsto para 2011 Saldo presupuestario Deuda pública (% PIB)
Australia 3,0 -2,3 22
Chile 6,2 0,5 8
Corea del Sur 4,7 1,5 24
Suecia 4,3 -0,6 39
Suiza 2,4 -0,2 38
Taiwán 4,0 -1,7 34

Sólo dos ellos, Suiza y Suecia, llevan siendo democracias independientes desde hace más de un siglo. Chile, Corea y Taiwán sólo lo son desde hace tres décadas. Los suizos, debido a la apreciación de su moneda con respecto al dólar y al euro, disfrutan del ingreso per cápita más alto del mundo (si excluimos a los petroestados), a pesar de que tienen pocos recursos naturales y carecen de costas. En buena medida deben su éxito al muy pequeño tamaño de su administración central, no en vano Suiza es una república federal en la que buena parte de los servicios públicos está en manos de los cantones.

En cuanto a los suecos, tras haber erigido el primer Estado de Bienestar democrático, estuvieron a punto de caer en la ruina fiscal, a la manera griega, lo que les hizo emprender un notable programa reformista hace 15 años. Desde entonces han conseguido reducir el tamaño del Estado y abrir su economía, lo que les ha permitido lucir muy notables tasas de crecimiento: un 5% en 2010 y un 4,3% en 2011 (según las previsiones de The Economist).

Chile debería ser un modelo para los países de bajos ingresos, dado que es un claro ejemplo de cómo la buena gestión económica puede transformar un país relativamente pobre en uno de ingreso medio en el transcurso de una sola generación. Hoy, la república austral tiene el ingreso per cápita más alto de América Latina. Aunque el poder ha estado en manos de partidos de izquierda y de derecha, el modelo básico de mercados libres y gobierno limitado diseñado por el brillante José Piñera y los Chicago Boys sigue vigente. Su sistema de seguridad social (pensiones), también ideado por el señor Piñera, ha sido tan exitoso que lo han adoptado –y adaptado– más de treinta países, entre los que se cuenta Suecia...

Corea del Sur y Taiwán han democratizado y liberado sus economías de manera creciente en las últimas décadas, y logrado con ello resultados espectaculares, pero aún no disfrutan de los niveles de libertad económica de Chile.

Las democracias prósperas tienden a bloquear sus arterias económicas con regulaciones sin cuento y mil y un enredos fiscales, y abusando de la deuda. Saber cómo poner remedio a esta situación es crucial si se quiere preservar la libertad y el crecimiento económico en los países democráticos desarrollados.

 

© El Cato

RICHARD W. RAHN, director del Center for Economic Growth y académico asociado del Cato Institute.

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