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ISAIAH BERLIN Y YOANI SÁNCHEZ

Dos conceptos de libertad

Este es el título de un ensayo escrito por Isaiah Berlin en 1958, que esclarece por qué personas que adoptan posturas políticas tan disímiles pueden decir que lo hacen en defensa de lo mismo: la libertad.

Gabriela Calderón de Burgos
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¿Están hablando de la misma libertad aquellos que defienden el control del Estado sobre la prensa y aquellos que defienden una prensa libre de intromisión estatal? No, y aquí es donde ayuda bastante Berlin con su análisis de la libertad negativa y la libertad positiva.

La libertad negativa es que tiene el individuo para elegir cómo administrar su vida sin que le coaccione nadie. En cuanto a la libertad negativa, alude al deseo del individuo de ser su propio amo, de no estar sujeto a fuerzas externas, lo cual es bueno porque incluye el deseo de mejorar su calidad de vida.

El concepto de libertad negativa parte de la idea de que vivimos en un mundo en el que la consecución de un fin implica el sacrificio de otras metas (costo de oportunidad); y es por eso que, dice Berlin, "los hombres dan tanta importancia a la libertad de elegir".

El concepto de libertad positiva, según Berlin, puede derivar en la búsqueda de la concentración de poder, si se considera la coacción una herramienta necesaria para dirigir la sociedad hacia la consumación de un objetivo determinado. El buen vivir, la igualdad, la felicidad, etc., todos son objetivos que pueden ser elegidos como prioritarios por aquellos que detentan el poder. Pero no olvidemos que la persecución por parte de la sociedad de un objetivo elimina la libertad del individuo para elegir por sí mismo.

Además, no confundamos las cosas, decía Berlin,
la libertad es la libertad, no la igualdad, la justicia o la cultura, o la felicidad humana, o tener la conciencia tranquila. Si mi libertad, o la libertad de mi clase, o la de mi nación, depende de la miseria de otros seres humanos, el sistema que promueve este estado de cosas es injusto e inmoral.
Bajo ese prisma, el poder para coaccionar a los individuos irracionales lo tienen que tener los buenos y los más racionales. Es esta creencia la que señalaba Berlin como denominador común de los credos nacionalistas, comunistas y autoritarios. Aquí es cuando la libertad se vuelve casi un sinónimo del poder. Cuanto más poder se concentra en manos de los salvadores, más rápido podrán éstos liberar al pueblo.

No se si la bloguera cubana Yoani Sánchez leyó a Berlin antes de escribir su ensayo "La libertad como forma de pago", pero ella arguye en éste que, a cambio de satisfacer necesidades materiales en áreas como la salud, la educación, el trabajo, etc., la revolución cubana tomó la libertad de los cubanos como forma de pago. De hecho, al principio de su ensayo cita a Fidel Castro: "Sépanlo bien: nuestra incultura, nuestro subdesarrollo, se paga con libertad" (1970). Y pagaron con su libertad de elegir, de expresarse, de salir de su país, etc.

Esa libertad con la que Sánchez dice que han pagado es la negativa que describe Berlin en su ensayo. Ella agrega que el sacrificio ha sido en vano.


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