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LAS GUERRAS DE TODA LA VIDA

El Estatut y las costuras españolas

Después de casi cuatro años, el Tribunal Constitucional parió una camada de ratoncitos muy pequeños, a los que va a ser muy difícil atrapar porque los magistrados han dejado en manos de los nacionalistas el queso y la trampa.

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Catalunya és una nació. La cuestión lingüística, ni con papel de fumar, aunque, eso sí, después de prolongadísimos procesos y sin ninguna garantía, los que fueron multados por rotular en castellano tal vez puedan recuperar su dinero. (¡Qué momento para un abogado que se ponga al cliente colectivo!). Cosa que no significa nada porque, cuando cobren, la escuela habrá culminado lo que el cínico ministro Corbacho, cuando era alcalde de Hospitalet y presidente de la Diputación de Barcelona, llamó "la reforma identitaria": él, precisamente, de Badajoz, como el otro reformado que preside la Generalitat al cabo de un largo camino desde Iznájar.

No se quedan del todo con la justicia, pero tampoco es que hayan tenido grandes dramas con el poder judicial del "Estado español", con el que, por otra parte, tratarán de igual a igual. Decía en estas mismas páginas mi compañero y sin embargo amigo García Domínguez que Cataluña es Sicilia. Pues sí, y en todos los sentidos de la comparación. Millet, en su imitación declarativa de tantos cantantes que ha visto pasar por el Palau, ha rectificado a Maragall: el problema no es el tres por ciento, sino el cuatro. Y hay jóvenes ambiciosos que hasta el veinte se han llevado.

La Mafia es un Estado paralelo, con sus propias leyes y disposiciones. Los sicilianos que viven en la isla no son seis millones, sino un poco más de cinco, pero sus embajadas por el mundo son más que las catalanas, y más eficientes. También goza Sicilia de un estatuto especial de autonomía, obsequio de los Estados Unidos en 1946, en pago de los favores que Lucky Luciano hizo a Roosevelt para que sus socios locales facilitaran (palabra muy empleada por Lincoln) el desembarco de Patton y compañía. Es cierto que los mafiosos lo hicieron encantados porque Mussolini los había perseguido en serio, y hasta el PCI se había dividido por la iniciativa de Amedeo Bordiga de apoyar al dictador en la lucha contra la Mafia. Que la Mafia existiera era tan bueno para Stalin como para los demás aliados: Italia sería siempre ingobernable si tuviera dos Estados dentro de un mismo territorio.

La clase política catalana le cuesta a España tanto como la siciliana a Italia, en subvenciones, pagos de deudas centenarias, desmenuzamiento del patrimonio histórico (papeles de Salamanca para devolver a particulares cuya implicación en los negocios de la Dictadura desaparece así para siempre en la noche y la niebla de la memoria histórica oficial), etc., etc. El estilo local no es de automóviles en la noche ametrallando gente. Pero García Domínguez, en el artículo citado, desgrana una serie de fallecimientos discretos y oportunos –nada que oponer a los médicos que certificaron las defunciones– que han contribuido a mantener a flote el buque de la corrupción. La aprobación del Estatut, porque eso es lo que acaba de hacer el TC –aprobar con retoques–, les dará alas para prosperar aún más.

No desesperemos por la independencia, que ocurrirá. No sé cuándo, pasarán todavía muchos gobiernos y seguramente yo no lo veré, pero ocurrirá. Y no porque los nacionalistas catalanes la quieran realmente, sino porque lo que están haciendo lleva sin remedio al desgaste de las costuras españolas. De todas. Ése era el plan Zapatero: promover los nacionalismos en todo el territorio. Y se cumple.

Zapatero.Por poner sólo un ejemplo: con la ayuda de los sindicatos, que parecen dirigidos por corderos pero están en manos de lobos. Resulta que no harán una huelga general hasta setiembre, porque no van a hacerle esa perrería a José Luis, pero hoy mismo se ha concretado el primer paso de una operación que tuvo su turno de prueba con los paros en Telemadrid. Me refiero a la huelga salvaje en Metro de Madrid, que no va contra los recortes de salarios que ha impuesto Moncloa, sino contra su aplicación por Esperanza Aguirre. Hay que aprovechar la volada y socavar los gobiernos autonómicos del PP, sobre todo éste, el más valioso en términos simbólicos. Simultáneamente, hay huelga general en las Provincias Vascongadas, como solía decirse en la antigüedad (hace cincuenta años). Una huelga a la vasca, con piquetes, cierres forzosos de establecimientos y otras delicias, a la que aportan lo suyo los jóvenes abertzales, puesto que el operativo va contra el gobierno de coalición, del que pretenden apear (con Eguiguren a la cabeza) al PP. Y también hay cortes en el servicio de los Ferrocarriles Catalanes, aunque mucho más suaves, y no se sabe bien si en oposición a los recortes gubernamentales o a los de la Generalitat.

El 6 de octubre de 1934 se produjeron simultáneamente la declaración de Estat Catalá en Barcelona y el levantamiento de los mineros en Asturias. Alcalá-Zamora y Lerroux le vieron la pata al diablo y actuaron en consecuencia. Azaña lamentaría siempre su error al prometer a los catalanes un estatuto a su gusto, ya en 1931. Pero era tarde para volver a empezar. La carga de todo esto la llevaría él a sus espaldas durante la Guerra Civil, que tuvo su origen allí, con los socialistas y los ugetistas a la cabeza. Zapatero no está para nada arrepentido de sus errores porque para él no son tales.

Que se preparen todos los gobiernos autonómicos del PP, porque lo que viene ahora es la huelga general revolucionaria en breves capítulos locales. Con un alto precio para las autoridades locales y muy bajo para las estatales. El presidente está preparando las próximas elecciones generales.

Y su tarea es fraccional. Ya están desgastadas las costuras que unen a Navarra con España, y la primera puede caer en la órbita vasca en cualquier momento, puesto que el proyecto independentista lo es del Gran Euskadi, un proyecto tan soberanista y autodeterminativo como anexionista. Ya están desgastadas las costuras entre Aragón (con apoyo catalán), por un lado, y Murcia y Valencia, por otro (el Plan Hidrológico Nacional, que ya tiene un siglo y pico, ha sido boicoteado por la izquierda sin cesar). Galicia tiene más y mejor intercambio con Portugal (los portugueses cruzan la línea para hacerse atender en la Seguridad Social española) que con España. Andalucía, esa "realidad nacional" en proceso de islamización, expropia estatutariamente a Extremadura nada menos que el flamenco. Castilla fue desactivada en 1978, con su unión a León, la Vieja, y con su unión a La Mancha, la Nueva; además de la expropiación de Cantabria, el mar de Castilla. Ningún autonomista histórico defendió que el Reino Astur-Leonés era una realidad más contundente que los condados catalanes, porque ni Asturias ni León tienen historia. Sólo vascos, catalanes y gallegos, aunque el Imperio americano haya sido una obra castellana con pobladores extremeños y andaluces. Todo, una barbaridad.

No es el Estatut lo que está mal (que también), sino el modelo de Estado que lo permite. Y también está mal la falsa separación de poderes –desde que Alfonso Guerra mató a Montesquieu–, que ha llevado al TC a hacer lo que ha hecho. También está mal la deriva totalitaria del gobierno central peronista que nos atormenta a todos, incluso a los que no se dan cuenta, y monta pan y circo para la plebe, haciendo coincidir recortes, aumento de impuestos y Estatut con el mundial de fútbol. Hoy hay más preocupación por el partido que por todo lo demás.


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