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LAS GUERRAS DE TODA LA VIDA

El pacto

Si no hubo, como estiman los malpensados de siempre, un pacto anterior a las elecciones entre los dos grandes partidos, para que el Sonriente pudiera afirmar sin que le temblara la voz (nunca le tiembla, diga las barbaridades que diga) que su proyecto para la segunda legislatura va más allá de un cambio de régimen, ahora lo hay. Al menos, lo hay en la cabecita de don Mariano, que dice que hay que acordarlo todo, salvo la economía; aunque en este asunto, si los socialistas se lo permiten, él y su partido están dispuestos a ayudar.

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No estoy seguro de que esto sea una materialización excesivamente estúpida del axioma que dice: "Si no puedes vencer a tu enemigo, únete a él". Creo, más bien, que es la revelación de la voluntad de desaparecer que ha asaltado en los últimos tiempos al Partido Popular. Seamos catalanistas en Cataluña y valencianistas en Valencia y andalucistas (o alandalusistas, si cabe) en Andalucía. En Cataluña, el congreso que ganó la Nebrera pero le dio el triunfo a Sánchez Camacho porque así son los arreglos de pasillo y las órdenes de arriba ha devuelto el partido a la senda trazada por Piqué. Y para colmo doña Alicia quiere ser la imagen del PPC, como si se tratara de una marca de cosméticos y ella fuera Isabella Rossellini.
 
Lo que se busca, al parecer, es evitar un cordón sanitario como el del Tinell, que el PPC sea un partido catalán más. Desengañaos, queridos amigos: en la ideología dominante en Cataluña no hay lugar para ese partido: está maldito, excluido, scomunicato; es un muerto civil. No se habla ni se hablará en castellano, ni se enseñará en castellano, ni habrá TV autonómica en castellano, ni radio catalana en castellano; por lo tanto, un partidito, que allí no es en absoluto un gran partido nacional (y los que entienden que lo es votan en contra precisamente por ello), que pide esas cosas con la boca pequeña y a media voz, sin organizar movimientos cívicos de calado que convoquen a los castellanohablantes a organizarse en serio (y que los hay, los hay), se quedará en lo que es. ¿Han olvidado acaso que, antes de decidir que lo bueno era ser catalanista en Cataluña y chinoísta en la China, los mejores resultados electorales que tuvo jamás el PP los tuvo con el discurso seguro y claro de Vidal-Quadras?
 
Y mientras Javier Arenas no reconozca que todo lo que dijo Vidal Quadras en su día sobre Blas Infante es la pura verdad, sin una coma de más o de menos, lo mismo sucederá en Al Ándalus: para que me prometan lo mismo, mejor que me lo prometan los que ya hay, que me dan empleo, antes que uno nuevo del que no estoy seguro.
 
Parodiando un título clásico de la ciencia ficción, el PP se ha convertido en el último mes en el increíble partido menguante. Cuando don Mariano salió con su desafío de "que se vayan al partido liberal o al conservador", olvidando que esas dos instancias eran las que componían su propia organización y pensando, en cambio, con las luces que lo caracterizan, que cómo se iban a ir a partidos que no existían, consiguió dos cosas: que los liberales y los conservadores, y los liberal-conservadores, se sintieran excluidos; y que el grueso del partido empezara a reflexionar acerca de lo que era el PP si no era eso. Después culminó su labor con su soberbia declaración sobre la Iglesia y la necesidad que ésta tiene del PP, con lo que ahuyentó a los católicos, una fuerza nada despreciable en su partido, a la vista de las movilizaciones de la legislatura pasada, que no se repetirán en ésta, en la que lo más importante es que no haya cordón sanitario para el PP, aunque para ello haya que extenderlo en torno de FJL, que les ha dado muchos más votos de los que jamás conseguirán reunir solos. Y al que, para colmo, han llevado a los tribunales.
 
Lo voy a preguntar una vez más: ¿qué es lo que hacen en ese partido Alejo Vidal-Quadras, Gustavo de Arístegui, Jaime Mayor Oreja, Esperanza Aguirre y otros cuantos de parecido relieve? Y lo más grave: ¿qué hace en ese partido José María Aznar? Porque el partido de don Mariano no es ya el que él creó y levantó a partir de una derecha que amenazaba ruina. Y él sabe, basta con leer sus últimos discursos, que es así.
 
Lejos de mí la intención de sugerirles nada a los nombrados, que no son simples analistas políticos, sino curtidas personas de poder. Y, por sobre todo, y esto es lo que hace más incomprensible la situación para mí, personas decentes y valientes. Además de ser quienes hacen el prestigio del partido, de ser los referentes por los que la gente sigue acudiendo a las urnas a votar al PP. Le han hecho las últimas elecciones a don Mariano, y don Mariano los desprecia y congresea a sus anchas como si nada.
 
Esta oposición no se siente. Es como si no estuviera. Sólo abre la boca para ofrecer ayuda a ZP, que para eso somos colegas, ¿no?
 
Mohamed VI.Irresponsables. Cada día hay algo nuevo a lo que oponerse. Por ejemplo, sin ir más lejos, la entrega de las Escuelas Aguirre a la Casa Árabe y a la Casa Asia, violando la voluntad de unos legatarios que entregaron el edificio al Estado para que éste lo dedicara a la enseñanza. Se me podría decir, defendiendo el punto de vista del Gobierno, que esa traición es una lección práctica de alianza de civilizaciones, suponiendo que en todo el asunto haya alguna civilización que aliar. Pero yo hubiese esperado que los letrados del PP se presentaran, en nombre el interés público, a reclamar ante los tribunales. Pues no. Y no sólo eso, sino que el señor alcalde, del PP, como sabemos, ha destinado 3,9 millones de euros a rehabilitar el edificio para su nuevo uso, lo que no hizo para que hubiera una escuela más. Es algo tan grotesco como el silencio general ante la presencia del rey de Marruecos en el plantado de árboles en memoria de las víctimas del 11-M, una imitación burda y hasta paródica del entorno de Yad Vashem, el museo de la Shoá en Jerusalem.
 
Hay un movimiento cívico, una movilización social a propósito de la objeción a Educación para la Ciudadanía, que nadie aprovecha como oposición. ¿Es que estamos de acuerdo con el proyecto socialista en educación? ¿Por qué, pues, hablar de pactos de Estado en ese terreno?
 
¿Y las víctimas del terrorismo? Vamos a dedicarles calles a sus nombres, cuando no a su conjunto: "Calle de las Víctimas del Terrorismo". Y, eso sí, no vamos a dejar ninguna con nombres de etarras. ¿Qué estábamos haciendo cuando esos nombres se pusieron? Para el PSOE, miel sobre hojuelas: no hay alcalde que no haya respondido a la convocatoria, ni habrá pueblo sin calle de las víctimas. Es de lo más barato, y sabemos, contra Steiner, que los nombres de las calles no significan nada, ni recuerdan nada a nadie. Hace poco, yendo a la calle José Luis Arrese, le pregunté al taxista, que ya no era joven, si sabía quién había sido ese señor. Ni zorra. Casi se diría que el mejor modo de olvidar algo es nombrando con ello una calle. ¿Habrá en el porvenir cercano una calle de Pilar Manjón? No sé, es una ocurrencia. Ya que estamos todos de acuerdo en casi todo... En la economía no, por supuesto. Sería estúpido que el presidente redujera lo que él llama "gasto social" en plena crisis, justamente cuando ese gasto mantiene atada la vaca clientelar de Chaves y compañía.
 
Entre tanto, el goteo persiste: la gente piensa en 2012, fecha a la que ZP llegará triunfal por falta de alternativas, y dice que no irá a votar. O que irá a votar a Rosa Díez.
 
 
Pinche aquí para ver el CONTEMPORÁNEOS dedicado a HORACIO VÁZQUEZ-RIAL.
 
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