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LIBROS: EL CONCEPTO DE AMOR EN SAN AGUSTÍN de HANNAH ARENDT

La naturaleza de la emoción

El concepto del amor en san Agustín es el trabajo con el que se doctora Hannah Arendt en filosofía en 1928. Es una obra íntimamente ligada a los comienzos de esta pensadora judía (1906-1975) que nace en Hannover y estudia filosofía en Marburgo con Heidegger y posteriormente en Heidelberg con Karl Jaspers.

Esther Bendahan
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Se publica en Berlín en 1929 en una colección dirigida por Jasper. Pero la autora en 1933 tuvo que dejar la Alemania que perseguía a sus judíos y escapa de Francia hacia Estados Unidos. Allí fue profesora invitada de distintas universidades: Berkeley, Pricenton, Columbia, Chicago y profesora titular en la New School for Social Research en Nueva York.

Muere en 1975 manteniendo hasta el final una intensa relación con su profesor. Una relación sorprendente. Heidegger (su pensamiento como señala Steiner no contiene ni implica ninguna ética) se negó siempre a explicar su postura ante el nazismo, su silencio es significativo porque ante el mal no se puede ser indiferente. Además en el trabajo de Heidegger, añade Steiner, la ausencia más notable es la del concepto del mal. Sin embargo, en Arendt, la discípula que no pudo romper los lazos de pasión, ¿amor?, que la unían al maestro, es la huida de la Alemania sometida y la Europa ocupada, como señala Agustin Serrano de Haro, y la extrañeza delante del mal la materia sobre la que articula su pensamiento. Así, quien comienza reflexionando sobre el amor se convierte después en la primordial analista sobre la naturaleza del mal.

El hecho de que muchos años después la autora vuelva a su primera obra pone de manifiesto su relevancia. Como indica su traductor es una versión algo distinta a la de su trabajo de doctorado. Aunque se reconoció el profundo conocimiento del pensamiento agustiniano que manifiesta la obra, suscitó en su momento diversas críticas. Años después trabaja en una edición de su obra en inglés que no se publicó hasta 1996. Esta primera edición en español es una valiosa novedad, el traductor se basa en la edición inglesa conservando los añadidos, comentarios y la manera peculiar de citar de su autora y excluyendo otros añadidos de editoriales y traductores.

Algunos sostienen que esta obra es básica para comprender el pensamiento de Arendt, lo cierto es que este breve trabajo es una iluminación armónica sobre dos pensamientos alejados en el tiempo pero actualizados en un momento en el que tal vez era necesario, como lo es ahora, volver sobre el amor; el amor como objeto y preocupación tanto en Agustín como en la autora, el amor que nos acerca al otro o nos aleja de él. Aquí se aporta una reflexión urgente que permite adquirir conciencia sobre la naturaleza de esta emoción.

Hay que destacar una pregunta fundamental, la autora se interroga sobre el otro en san Agustín, especialmente por el otro que no cree en el mismo Dios; si el amor al otro es el vehículo del amor a Dios, ¿es el otro el verdadero objeto de ese amor? Señala que hay un doble planteamiento en san Agustín: “En primer término se pregunta por el ser hombre como individuo...y la respuesta apunta a Dios”. Pero aquí según Arendt el otro que coexiste en el mismo mundo pero que no cree en el mismo Dios no entra en consideración. Así, en segundo término se pregunta “por el origen del género humano y la respuesta apunta, no ya a la identidad de Dios, sino al padre común”. El hombre concebido como individuo aislado lleva a una relación con el otro y con el mundo diferente a si se le considera como formando parte del género humano. Sólo desde el aislamiento es, sin embargo, el otro considerado como prójimo, esta es la paradoja: “con el resultado o mejor con el contra-resultado de que la verdadera relevancia del amor al prójimo sigue siendo incomprensible”.

El amor que acerca o se desvanece en la obtención del deseo, que se mantiene ante el temor a perder al amado, el amor a Dios y al hombre a través de Dios, pero también en ese movimiento sorprende la aparición del otro, el rostro del otro. El otro desde la dualidad yo-tu de Buber o el rostro del otro que desvela Levinas es hoy una de las cuestiones primordiales del pensamiento. Una llamada que obliga a interrogarnos sobre la responsabilidad hacia el otro, se le ame o no, incluso ante el que se deja de amar, que nos acercaría a un amor consciente. Parece que cuando hablamos de amor no es necesario hablar de responsabilidad, en el amor hay una especie de unión entre lo amado y el que ama, que huye de la conciencia. Pero, tal vez, es incluso allí en ese encuentro donde comienza, no donde acaba, el amor.

Hannah Arendt, El concepto de amor en San Agustín, Ed. Encuentro. Trad. Agustín Serrano de Haro

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