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LAS GUERRAS DE TODA LA VIDA

La Nebrera ganó el congreso

"No existe vida sin honor", sentenció Montserrat Nebrera ante la propuesta de la calle Génova de ir al congreso a la búlgara del PPC con una única candidatura pactada previamente, el aro por el que pasaron (sin honor) Sirera y Fernández Díaz. Se presentó solita y ganó, no en términos formales, pero sí, ampliamente, en términos políticos.

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Lo explico: cuando un referéndum se pierde por 40 a 60, como el que en su día convocó Pinochet, no se pierde: se tiene de parte del postulante casi la mitad del electorado. Por eso el hombre murió en la cama, tan pancho. Pues la Nebrera perdió por menos, es decir, ganó por más: 43,28% de los votos frente al 56,72% de la candidata marianista, Alicia Sánchez Camacho, que no es una candidata de consenso, sino una funcionaria de Génova 13, sin el menor liderazgo. Obtener casi la mitad de las papeletas en un congreso con una elevadísima proporción de paniaguados, apesebrados, caciquejos y pactistas por vocación moral es un triunfo en toda regla. Han conseguido que no consiguiera la dirección, pero ya no la pueden apartar y van a tener que contar con ella, les guste o no, de aquí en más.
 
Antes de continuar, subrayemos un par de frases en el discurso de asunción de Sánchez Camacho, según informaba ABC ayer:
La senadora defendió una política de "centro derecha catalán y castellano" e instó al presidente de la Generalitat, José Montilla, a cumplir la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, en la que se obliga a impartir la tercera hora en castellano en los colegios, "no por el bien del PPC, sino por el bien de todos los niños catalanes. No voy a aceptar que el 90 por ciento de las escuelas no enseñen castellano y que, por denunciarlo, se nos acuse de catalanofobia".
O sea, que ya ni siquiera se defiende la posibilidad de la escolarización en castellano, sino que el PPC se limita a la defensa de la tercera hora (semanal) de la lengua común de los españoles en una escuela totalmente catalana. A ella le preocupa que en las escuelas de la comunidad se enseñe castellano, no que se enseñe en castellano. Cruz y raya a la Camacho, que no explica qué es el centro derecha catalán y castellano, aunque parece bastante evidente. Desde luego, la palabra español no figura en la noticia.
 
Yo no estoy tan fascinado con la Nebrera como mi querido y admirado Juan Manuel de Prada. También la vi y la escuché personalmente en una sola ocasión, no en la radio, como él, sino en una reunión de FAES: nunca antes había siquiera oído hablar de ella, que, como yo, no estaba afiliada al PP pero tenía cosas que decir. Tampoco creo que vaya a salvar al PP en Cataluña, porque tampoco allí el PP se va salvar a sí mismo, como en ninguna otra parte. Pero sí me parece que tiene todas las condiciones para dirigir un grupo político nuevo, que surja de las cenizas del que está ardiendo, como el Gato Félix, que decía la famosa ministra. Un partido distinto, cuya creación está en proceso aunque muchos de sus protagonistas lo ignoren todavía. El partido que tendría que haber liderado Alejo Vidal-Quadras.
 
Porque si de algo no dudo es de que ese 43,28% de electores que se inclinaron por la Nebrera está formado esencialmente por vidalquadristas cabreados que aún recuerdan la época de aquel dirigente, cuando mejores resultados electorales tuvo el PPC en unas legislativas. Los que han comprendido, como explica Ignacio Arsuaga (en artículo recibido por gentileza de Cristina Falkenberg, igual que el de Prada que he mencionado más arriba), que cuanto más al centro se mueva el PP, más a la izquierda se irá el PSOE. Y, aplicándolo al particularísimo caso, cuanto más al centro se mueva el PPC, más hacia la izquierda y más hacia posturas nacionalistas se decantará el PSC.
 
Detalle de LA RENDICIÓN DE BREDA, de Velázquez.El PP ya ha hecho demasiadas veces lo que quería el PSOE, ya ha hecho gala de arrepentimiento de las culpas que pueda tener la derecha española, que en ningún caso son mayores que las que puede tener la izquierda española. Ya ha aprobado estatutos de autonomía pactados, ya ha aceptado que el converso al islam Blas Infante sea oficialmente, en el texto de esa ley, padre de la patria andaluza. Ya se ha comido el fruto amargo del matrimonio homosexual, como ahora se comerá la ley de plazos para el aborto y la eutanasia. Y el de la reforma religiosa en relación con el Estado, pasando, como explica Carmen Gurruchaga, de aconfesional a laico, con todo lo que ello acarrea: ya tienen muchos más privilegios los musulmanes que los católicos en esta España de hoy, ya son la muestra de la conversión de la nación española, de garante del derecho a la igualdad ante la ley a garante del derecho a la diferencia, que es lo políticamente correcto.
 
Ya he escrito en estas páginas que el soberbio Mariano se equivoca al suponer que la Iglesia necesita al PP: es el PP el que necesita a la Iglesia, y mucho más concretamente a los católicos, uno a uno, papeleta a papeleta. Van a perder unos cuantos en todo este proceso de concentración de la oposición en la crisis económica, que existe pero no es el único determinante de la opinión de las gentes, ¿o nos saldrá determinista económico, a la marxista, don Mariano?
 
Montserrat Nebrera tiene ideas propias, con las que puedo estar total o parcialmente de acuerdo o en desacuerdo, pero ella las opone a las dominantes en el aparato por una cuestión de honor. No sé hasta dónde llega su vidalquadrismo (me temo que no sea precisamente radical en eso), pero la han votado por eso, como alternativa al dedo genovés. Y ha demostrado que puede dividir el partido, que ya ha entrado en crisis con esos resultados congresuales (¡la mitad en contra!), y que hasta puede, si se lo propone, crear otro ex nihilo. ¿Cuánto tiempo lleva hablando? ¿Dos años, tres? Ha convencido bastante.
 
Si yo fuese Alicia Sánchez Camacho o Mariano Rajoy (¡Dios no lo permita!), ya estaría pidiéndole cita (porque ahora los tiempos los marcará ella) para tratar de llegar a un acuerdo. Pero imagino que ellos saben que una persona que da una batalla por honor, una auténtica rareza política desde hace bastantes años, no debe de ser fácil de convencer, ni con seny catalán (un bien últimamente escaso) ni con escalerismo bifronte gallego. Y menos aún con el desconcierto que tiene que haberles producido esa oposición en el interior del pariente pobre del PP federal. Tal vez la Nebrera tenga antepasados húngaros: dicen que un húngaro es un tipo que entra en una puerta giratoria detrás de ti y sale antes.
 
O sea: otra mujer para el liderazgo, esta vez en un partido sin líderes. Como María San Gil, Rosa Díez o Regina Otaola (se me queda una docena en el tintero). A los señores, en plena polémica en torno del gravísimo asunto de las corbatas (de paso, Mariano fue a Cataluña o a Baleares, o a los dos sitios, sin corbata: se le veía en la tele lamentable, con una camisa a rayas mal planchada, haciéndose el moderno: hombre, fíjese un poco en Aznar, que sabe ir sin corbata, y sin traje: a fuerza de querer modernear, usted parece un bedel al final del turno), a los señores, decía, se les debería caer la cara de vergüenza. Con la sola excepción de José Antonio Ortega Lara, que también cree en la vida con honor.
 
 
Pinche aquí para ver el CONTEMPORÁNEOS dedicado a HORACIO VÁZQUEZ-RIAL.
 
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