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DRAGONES Y MAZMORRAS

La reconciliación nacional

Hace poco se quejaba una amiga de que la habían represaliado los socialistas, al parecer la habían sacado de una lista de expertos (y expertas) confeccionada por el gobierno anterior que, amparado en la prosperidad de su partido y, seguro de la continuidad de este último en el poder, no tuvo empacho de programar a largo plazo el contenido de muchas instituciones culturales.

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Pero vinieron los terroristas a ayudar, espero que indirectamente, a RZP, haciendo del mundo un lugar mucho más peligroso, y todos temimos que sus muchachos, cual golosos colegiales en una pastelería bien provista, empezarían a pedírselo todo, sin respetar tan siquiera lo que se conoce como compromisos adquiridos. Pues no exactamente. A mi amiga la habrán sacado de no sé qué jurado, no lo dudo, a muchos otros les habrán hecho cosas parecidas o peores, no lo refuto, pero la impagable CC, titular del ministerio más mono de todas las legislaturas, es decir, el Ministerio de Cultura, es una mujer que sabe reconocer los méritos de los buenos gestores. Véase si no lo que ha hecho con José García Velasco, quien sin dejar de dirigir admirablemente la Residencia de Estudiantes ha sido nombrado presidente de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones.
 
Este nombramiento, que casi podría calificarse de doble, dice muchas cosas sobre la tolerancia de la Ministra, que no se ha visto en modo alguno influida por el hecho de que José García Velasco haya permanecido en la Residencia a través de varias legislaturas socialistas y pepeístas, sobre todo cuando, si no recuerdo mal, tras la derrota socialista del 96, muchos ex ministros del ramo vieron con muy mala cara que “Pepe sonrisas”, como le llaman cariñosamente sus amigos, no dimitiera cuando fue confirmado en su cargo por las legislaturas del PP. Todavía recuerdo la cara de angustia y de beatería escandalizada de muchos fieles residencialistas cuando veían a José María Aznar (por cierto, admirable su carta al comité ejecutivo de su partido y esto va en serio, para aquellos que crean que siempre estoy ironizando) brujuleando por la Residencia a la que tenía gran apego.
 
Yo siempre he pensado que José García Velasco es, ante todo, un hombre de la cultura y tendrá sus ideas y sus tendencias políticas, faltaría más, pero sabe estar y sabe negociar y me pasma que la metepatas más espectacular de este gobierno lo haya sabido reconocer, así que a la luz de esos antecedentes, no estoy tan de acuerdo con el defenestrado de turno, en este caso Luis Miguel Enciso, quien por otra parte merece todo mi respeto, de que su destitución es un acto “de caínismo político”. ¡Ni mucho menos! Como ha ocurrido con César Antonio Molina y el Instituto Cervantes, estos nombramientos son un acto de inesperada sensatez política en épocas de cambios no menos inesperados. ¡Imagínense que hubieran nombrado a José María Ridao o a Juan Goytisolo!, por ejemplo. No digo nada de Rosa Regás porque ya está amordazada la pobre en la Biblioteca Nacional, aunque eso no la impide participar en estrafalarios cursos en Universidades de verano, como el que dirigirá (¿o ya lo ha hecho?) en Huelva y que me atrevo de calificar así por el enunciado del tema: “Manuel Vázquez Montalbán, hombre del Renacimiento”. También la Universidad Complutense dedicó un homenaje a este comunista millonario, que tenía una piscina iluminada por dentro, en el mejor estilo renacentista, supongo.
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