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REFERéNDUM EN EEUU

¿Más armas es igual a menos crímenes?

El 7 de noviembre en los EEUU no sólo se celebraron elecciones federales, estatales y locales, sino que también se convocaron diversos referendos desde la legalización total de la marihuana (en California) hasta el mayor control sobre las armas (Colorado). Al parecer en este Estado, el 80 por ciento de la población estaba a favor de una mayor restricción al uso de armas. En este artículo tratamos de plantear si resulta conveniente limitar el derecho a portar armas sancionado en la segunda enmienda a la Constitución americana.

Gorka Etxebarría
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Pero previamente convendría plantearse la siguiente pregunta: ¿Cuántos países del mundo pueden enorgullecerse de haber vivido más de 200 años sin una sola dictadura o tiranía?. Quizá me equivoque, pero con dos dedos me sobra y basta. Sólo hay dos naciones que han sabido mantener su civilización: Suiza y Estados Unidos.

Curiosamente, ambos respetan el derecho a portar armas. En el fondo de ese derecho está la idea de que si un gobernante se vuelve tirano, la única forma de pararlo sería que la ciudadanía pudiera resistirse. Como decía Ernst Jünger en La emboscadura, un hombre acabó con varios nazis que iban tras él con un arma. Evidentemente, poder llevar armas conlleva riesgos pero también el uso de coches, cuchillos de cocina o taladradoras los entraña. La cuestión por tanto debería limitarse al uso que se dé a las armas.

Otro punto crucial del debate es que las estadísticas confirman que los estados de USA que dictan legislación restrictiva sobre la posesión de armas (el periodo Brady de cinco días para que te otorguen la licencia o los programas de recompra de armas) padecen de un mayor índice de crimen , mientras que los Estados y ayuntamientos que no restringen dicho uso gozan de mayor paz social. En Kennesaw, Georgia, en 1982 el ayuntamiento aprobó una ordenanza por la que se exigía que cada hogar dispusiese de un arma de fuego. El resultado fue que el crimen en Kennesaw descendió de forma espectacular: los delitos graves se redujeron en un 74,4 por ciento, los asaltos a viviendas pasaron de 55 a 19 en un año, los asaltos con agravantes de 9 a 2, las violaciones de tres a cero, los atracos a mano armada de cuatro a cero y los homicidios de uno a cero.

Además, como ha indicado John R.Lott, catedrático de economía de la Universidad de Chicago, en su reciente libro, More Guns, Less Crime las pistolas se utilizan cinco veces más en autodefensa que en la comisión de crímenes. Lo peor de poner trabas a la adquisición de las armas es que facilitan a los criminales el comprarlas en el mercado negro mientras al pobre ciudadano se le complica obtenerlas y consecuentemente aumentan las dificultades para que se pueda defender. También es preciso recordar que si se dictan controles restrictivos de armas los más desfavorecidos serán las clases medias y pobres ya que los ricos podrán contratar servicios privados de protección (por ej. Prosegur) al no estar prohibido que los guardas de seguridad lleven armas.

Carol Silver y Don Kates han demostrado que entre 1975 y 76, la policía tuvo éxito en evitar el crimen o capturar al criminal el 68 por ciento de las veces que utilizó armas de fuego mientras el uso de armas de fuego por ciudadanos privados tuvo un 83 por ciento de éxitos. Otro ejemplo curioso podría ser el de Orlando. En esa localidad norteamericana la policía patrocinó en 1966 y 67 un programa destinado a entrenar a las mujeres en el manejo seguro de armas de fuego debido al aumento de las violaciones en la ciudad durante 1966. Kleck y Bordua descubrieron que el índice de violaciones en Orlando descendió desde las 35,91 por cada 100.000 habitantes en 1966 a sólo el 4,18 en 1967.

Imagínense que una delincuente se dispone a atracar a una señora. Si cree que puede sacar un arma de su bolso, el malhechor se planteará el atacarla. Parece palpable que este caso es una aplicación de la ley de la oferta y la demanda: al aumentar el precio de un bien, la gente compra menos. En el caso de la actividad criminal si el coste y riesgo de cometer un crimen crece, se cometerán menos crímenes.

Sin duda, cuando vemos en la tele un tiroteo en un colegio norteamericano a manos de un joven (anormal por cierto) nos fijamos únicamente en que, de no existir el derecho a portar armas, no hubiera sucedido nada de eso. Conviene también apuntar que cuando un lunático empuña un arma y se dispone a asesinar en masa si en ese momento alguien pasa por ahí llevando un arma en su cintura puede contener la tragedia.

En la vida como en la economía, hay que mirar más allá de los efectos visibles. Hay que pensar en las consecuencias a largo plazo. Las leyes no se escapan a esta máxima. Así, las que limitan este derecho natural generan un efecto rebote: aumentan el número de crímenes. Sin duda a esta afirmación se le podría oponer un millón de estadísticas. Mas ninguna de ellas tendrá en cuenta varias cuestiones:

1) En muchos casos de autodefensa, una pistola es simplemente blandida sin que nadie quede herido porque el asaltante sale corriendo.
2) En los Estados en los que hay severas leyes sobre armas, los ciudadanos que se sirven de una para protegerse no dan cuenta de incidentes de los que han salido ilesos gracias a una pistola porque temen ser detenidos por utilizar ilegalmente un arma.

De modo que cuando vean a Charlton Heston presidiendo la NRA, no piensen que están ante un ultraderechista ni un loco sino ante una persona cuerda que sabe que la libertad tiene un precio y que mantener la paz supone no dejar que los intransigentes y violentos arrasen con un país que tantas generaciones han ido construyendo.

Sin llegar al extremo de los judíos por la preservación de la propiedad de armas de fuego (www.jpfo.org) que tienen como lema : Quien apoye la limitación del derecho a portar armas que alce la mano y de fondo un dibujo de Hitler con el brazo levantado, parece interesante reconsiderar este debate y ver si en realidad los republicanos están o no tan equivocados cuando en ocasiones se oponen al control de armas de fuego apoyándose en la segunda enmienda de la Constitución Americana.

Ya veremos lo que depara a Colorado el 7 de noviembre. Al menos quizá aprueben otros referendos dicho día: el uso médico de la marihuana y la reducción de los impuestos que amplían la libertad de los ciudadanos.


LECTURAS RECOMENDADAS:

-Benson, Bruce; Justicia sin Estado ( Unión Editorial 2000).
-Friedman, David; Hidden Order: The Economics of everyday life ( Harper Collins, 1996)
-Lott, John R; More Guns, Less Crime (University of Chicago Press 1998)
-Ross, John; Unintended Consequences (Accurate Press. 1996)
-Rothbard, Murray; For the New Liberty ( Fox & Wilkes, 1996)

Los libros en inglés aquí citados pueden adquirirse a buenos precios en Laissez Faire Books. La obra de John Ross se encuentra disponible en Amazon
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