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Ideas

LA ESPAÑA DE ZAPATERO

Hombres de poca fe

Volvemos al trabajo y vuelven, como las oscuras golondrinas de Bécquer, los buenos propósitos. Vamos a ser buenos, a ir al gimnasio, a ordenar la mesa, a aprender ruso... Pero nadie se llama a engaño, y sabemos que son solamente eso: propósitos huérfanos de voluntad que los lleve a la práctica. No nos importa demasiado porque no afectamos a nadie, y casi sin querer esos propósitos de enmienda se han convertido en parte de los rituales de fin de año.