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LO HUMANO FRENTE A LA CULTURA OFICIAL

Educar versus adoctrinar

Se habla mucho ahora de que ciertas medidas legislativas educacionales están más cerca del adoctrinamiento que de la verdadera educación en la ciudadanía que anuncian. El poder entendido como lo entienden hoy los administradores del Estado supone atribuir a éste categorías paternales.

Se habla mucho ahora de que ciertas medidas legislativas educacionales están más cerca del adoctrinamiento que de la verdadera educación en la ciudadanía que anuncian. El poder entendido como lo entienden hoy los administradores del Estado supone atribuir a éste categorías paternales.
La joven de la perla
El Estado es como un Dios Padre que nos conduce por la senda de la libertad. El paternalismo de Franco o el de Zapatero. Distintas concepciones pero un mismo método: El “padre” vela por sus hijos, sus costumbres, sus formas de vivir y pensar. César pensaba por sus ciudadanos, a los que sólo quedaba disfrutar sin preocupaciones del panem et circenses.
 
El ciudadano ideal es el ciudadano sesteante, somnoliento, que sólo pide un sueldo y un mando a distancia. En este contexto, “adoctrinar” es infundir aburrimiento, silenciar el drama humano a base de moralina “ciudadana”. Educar es lo contrario, es provocar un encuentro libre con la realidad, dejar espacio a las preguntas, al grito humano, es provocar la libertad, incitar a la razón, es despertar en vez de adormilar.
 
El cine tiene un importante protagonismo en este contexto. Podemos encontrar cine de propaganda, que todos los gobiernos totalitarios han sabido difundir. Hoy no se necesita contratar cineastas que difundan los programas del poder. No se necesita porque la cultura dominante ya está informada con las categorías del poder. Este año ha habido en España películas a favor de la adopción de niños por homosexuales (Cachorro), de la legalización de la eutanasia (Mar adentro), deslegitimación de las derechas (Pasos) o de la normalización gay (Reinas) sin más necesidad que la de subvencionar por vía ordinaria las producciones.
 
Pero también el cine puede abrir los ojos a la realidad, puede incentivar el uso libre de la razón y abrirse paso entre un océano de tópicos. Por poner un ejemplo, la Agrupación catalana Cinema Net y el Grup d´Entitats Catalanes de la Familia, han puesto en marcha una serie de iniciativas cinematográficas de carácter público, cuyo fin es promover una cultura de la educación que se base en la persona y no en proyectos ideológicos. Por seguir en la órbita catalana, la semana pasada numerosos profesores, así como universitarios y preuniversitarios, asistieron a un curso sobre “Cine y realidad, un camino educativo”, organizado en la Universidad Abat Oliba CEU, de Barcelona, en el que se trabajó sobre películas como Las horas, La joven de la perla, El indomable Will Hunting o Los miserables. Esta es la línea de trabajo, aprovechar la potencia que tiene cierto cine para alentar lo humano y contrarrestar el totalitarismo cultural.
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