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LAICISMO

España está enferma

Monseñor Fernando Sebastián, otrora arzobispo de Pamplona y de Tudela, acaba de publicar, en la editorial Encuentro, una gavilla de sus más incisivos artículos en diversas publicaciones, Cartas desde la fe. Son un diagnóstico de la situación de la Iglesia en España que bien merecen la glosa periodística y la reflexión de sus contenidos principales en un contexto político, social y cultural en el que se está produciendo un deterioro del espíritu laico en pos de una cruzada laicista; un deterioro de los hábitos intelectuales, del pensamiento y de los pensadores en nuestros días.

José Francisco Serrano Oceja
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Hay un pórtico de lujo en este libro, que se titula España enferma, con el que el que fuera secretario general de la Conferencia Episcopal Española durante gran parte del primer mandato socialista de nuestra democracia, se adentra en las causas y en las consecuencias de lo que nos está pasando, por eso de dar respuesta al Orteguiano "¡Lo que nos pasa es que no sabemos lo que nos pasa!".

Alto y claro, directo, sin componendas, sin requiebros argumentales fruto de la estrategia o de la equidistancia, el en gran medida responsable del texto de la Instrucción pastoral de los obispos españoles, Orientaciones morales ante la situación actual de España (noviembre de 2006), afirma que estamos viviendo un profundo cambio cultural, una verdadera revolución cultural favorecida desde el poder. Uno de los instrumentos fundamentales de este giro en la historia de España son las leyes que responden a un fondo cultural que tiene como fin hacer un hombre nuevo, autónomo y libre, con una libertad que no reconoce ni condición humana ni ley moral que suponga una limitación para la liberación plena del hombre a través del poder. Esta cultura que se está imponiendo bajo diversas formas políticas, legislativas y sociales, y que se erige como el principio único y excluyente capaz de definir qué es y qué no es democracia, qué es y qué no es lo democrático, ha sentenciado a la Iglesia como institución non grata, y la ha destinado al infierno de la historia. Afirma monseñor Sebastián que:

Por este camino de reacciones graduales y sucesivas, se ha favorecido la consolidación de un cultura nueva y alternativa, que es el desarrollo de las innovaciones culturales de la República del 31. No es exagerado decir que actualmente estamos viviendo una verdadera revolución cultural, una verdadera ruptura en relación con nuestra tradición espiritual, profundamente influenciada por el catolicismo desde el siglo VI.

Uno de los medios claves en este proceso es el paquete legislativo que, por más que se empeñen los terminales periodísticos de la Moncloa, no van a dejar la conciencia cristiana en paz. Hay leyes que responden indudablemente a ese fondo cultural, como son las de Memoria Histórica, del mal llamado matrimonio homosexual, el divorcio express, la ampliación del aborto, la encubierta eutanasia, la de biomedicina o la de educación para la ciudadanía, por ejemplo. Don Fernando insiste y recalca que estas leyes responden a la inspiración profunda de "la nueva cultura atea, absolutamente permisiva y relativista". Una cultura que ha sido y es uno de los referentes de la consolidación del proyecto acariciado desde hace ya muchos años por el Partido Socialista: el proyecto de una sociedad exclusiva e irreversiblemente de izquierdas. Un proyecto que siendo aparentemente democrático esconde una de las mayores pérdidas de libertad y de progreso que se pueda imaginar.

España está enferma porque desconfía de sí misma, de la cultura que la ha hecho, de su tradición, de su patrimonio espiritual. Está enferma porque trata de avanzar en contra de sí misma y con la música de la ruptura de una Transición que, cada vez más, se demuestra que fue, por parte de la izquierda, un tiempo muerto para sus iniquidades políticas. España enferma porque la conciencia ética está profundamente alterada, confundida, equivocada y derruida. Se han roto los consensos básicos sobre los que apoyar la convivencia y se han establecido unos nuevos, que más que fomentar el diálogo, atrincheran las ideas. España está enferma.
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