
Los desafíos de la vida, el pan, la paz y la libertad
En su tradicional saludo al Cuerpo Diplomático, Juan Pablo II ha subrayado que la defensa de la vida, la promoción de la familia, la erradicación de la pobreza, la construcción de la paz y la garantía de la libertad son los grandes desafíos planteados hoy a la humanidad. El mensaje del Santo Padre estuvo centrado en la idea de “vencer el mal con el bien”, título de su mensaje por la paz de este año. El Papa pidió a los embajadores que transmitieran a sus Gobiernos este mensaje, "especialmente válido también para las relaciones internacionales, y (que) puede orientar a todos para responder a los grandes desafíos de la humanidad actual".
Al hablar del desafío de la vida, el Papa reclamó que sea defendida desde su inicio: "Concepciones opuestas se enfrentan sobre temas como el aborto, la procreación asistida, el uso de células madres embrionarias humanas con finalidades científicas y la clonación". Dentro de este desafío, destacó también el papel de la familia: "Actualmente, ésta se ve a menudo amenazada por factores sociales y culturales que, ejerciendo presión sobre ella, hacen más difícil su estabilidad". Y recordó que, "en algunos países, la familia está amenazada también por una legislación que atenta contra su estructura natural, la cual es y sólo puede ser la de la unión entre un hombre y una mujer, fundada en el matrimonio".
Respecto al desafío del hambre en el mundo, el Papa se refirió al principio del destino universal de los bienes de la tierra, "que no justifica ciertas formas colectivistas de política económica, sino que debe motivar un compromiso radical para la justicia y un esfuerzo de solidaridad más atento y determinado". La paz y la libertad son los dos últimos desafíos que, según Juan Pablo II, debe alcanzar la humanidad. Aseguró que "no hay que temer que la libertad religiosa, una vez reconocida para la Iglesia católica, interfiera en el campo de la libertad política y de las competencias propias del Estado. La Iglesia sabe distinguir bien, como es su deber, lo que es del César y lo que es de Dios".
"La Iglesia –aseguró Juan Pablo– quiere solamente libertad para poder ofrecer un servicio válido de colaboración con cada instancia pública y privada, preocupada por el bien del hombre". Juan Pablo II mencionó las tragedias naturales recientemente acaecidas en los países del sureste asiático, recordando que el 2004 es "un año probado también por otras calamidades naturales, como son otros huracanes devastadores en el Océano Índico y en el mar de las Antillas, así como la plaga de langostas que ha desolado vastas regiones de África del Norte".
El Papa condenó el terrorismo que "ha llenado también de luto el 2004" y recordó "las bárbaras acciones de terrorismo que han ensangrentado Irak y otros Estados del mundo, el cruel atentado de Madrid, la masacre terrorista de Beslan, las violencias inhumanas sobre la población de Darfur, las atrocidades perpetradas en la región de los Grandes Lagos en África".
Decisión de incalculables consecuencias
El arzobispo de Pamplona, Fernando Sebastián, ha manifestado en su última carta semanal que los cristianos tienen “la obligación de hacer lo posible” para eliminar la ley del “matrimonio homosexual”, que es “arbitraria e injusta”. Según monseñor Sebastián, “un "homo" no es igual que un "hetero", aun teniendo "la misma dignidad y los mismos derecho personales”, y añadió que “si esto no se dice con claridad, si nos callamos y dejamos que se vaya normalizando eso de que da lo mismo ser homo que hetero, es posible que nos encontremos dentro de poco con una verdadera epidemia de homosexualidad, fuente de problemas psicológicos y de frustraciones dolorosas”.
Para monseñor Sebastián, esta equiparación “entre realidades diferentes” implica que “el matrimonio, entendido como unión de amor permanente entre hombre y mujer y lugar adecuado para la multiplicación de la vida, ha dejado de ser la célula básica de nuestra sociedad y nuestra convivencia”. En el fondo de la cuestión “está de nuevo la visión de la persona como dueña absoluta y última de su vida, sin ninguna referencia moral trascendente. De nuevo el ateísmo como condición para alcanzar una quimérica libertad absoluta y autocreadora. Pero la realidad no es así”.
Para monseñor Sebastián, esta equiparación “entre realidades diferentes” implica que “el matrimonio, entendido como unión de amor permanente entre hombre y mujer y lugar adecuado para la multiplicación de la vida, ha dejado de ser la célula básica de nuestra sociedad y nuestra convivencia”. En el fondo de la cuestión “está de nuevo la visión de la persona como dueña absoluta y última de su vida, sin ninguna referencia moral trascendente. De nuevo el ateísmo como condición para alcanzar una quimérica libertad absoluta y autocreadora. Pero la realidad no es así”.
“Una persona dotada biológicamente de sexualidad masculina o femenina, y con sentimientos, sensibilidad y tendencias del sexo contrario, se quiera o no, es una persona mal configurada, psicológicamente mal resuelta. Por eso lo 'homo' no es igual que lo 'hetero'. Se diga lo que se diga”, afirmó. “Hablar así hoy, no es 'culturalmente' ni 'políticamente' correcto. Puede incluso acarrear represalias violentas. No sería la primera vez”, añadió. Para el arzobispo navarro, “no se puede entender cómo nuestros gobernantes se han empeñado en una cosa tan absurda”, y afirmó que, aunque “esté justificado que el Estado regule algunos aspectos y algunas consecuencias” de la convivencia homosexual, no pueden “equipararla con el matrimonio”. Añadió que “la sociedad española tiene que defenderse, rechazando por todos los medios legítimos que estén en su mano esta decisión del gobierno que de ninguna manera puede entenderse ni justificarse como un acto de servicio al bien común”.
“Cuando hacemos estas advertencias desde la Iglesia no es por falta de afecto o de respeto hacia los homosexuales, sino para evitar la extensión de esta alteración que ocasiona muchos sufrimientos, para defender a nuestros jóvenes de experiencias equivocadas que pueden acarrearles muchas dificultades, y para decirles a los homosexuales que, si quieren, con ayudas bien dirigidas, pueden cambiar su situación”, concluyó.
Compromiso de solidaridad con los cristianos de Tierra Santa
El obispo de Urgell, monseñor Joan Enric Vives, viajó el sábado a Jerusalén para participar, en representación de la Conferencia Episcopal Española (CEE), en el encuentro de obispos de Conferencias Episcopales de Europa y América del Norte con representantes de la Iglesia de Tierra Santa. Según manifestó el propio monseñor Vives, la participación en este encuentro muestra el “compromiso de nuestra Iglesia con la comunidad cristiana de Tierra Santa, que vive bajo una intensa presión política y socioeconómica”.
El obispo de Urgell ha representado a la CEE en las anteriores ediciones de este encuentro internacional, y en esta ocasión viajó acompañado del director del Fondo 'Nueva Evangelización', José Antonio Martínez, para continuar la promoción de proyectos de solidaridad en la zona. En concreto, se entregaron 3.000 euros para un centro de minusválidos, cristianos y musulmanes, en la localidad jordana de Amán, a petición del obispo auxiliar del Patriarca latino de Jerusalén y Vicario Apostólico Latino para Jordania, monseñor Sélim Sayegh.
Los obispos europeos y americanos que participaron en el encuentro asistieron a una celebración ecuménica de Navidad con niños en la Basílica del Nacimiento en Belén. Asimismo, hicieron visitas pastorales a parroquias y participaron en las reuniones de trabajo propiamente dichas, en las que se abordó la situación actual en Israel y Palestina. Los asistentes examinaron el trabajo conjunto de las Conferencias Episcopales que participan en estas jornadas anuales y visitaron la Universidad Católica de Belén, así como diversas escuelas e instituciones cristianas. También mantuvieron encuentros con autoridades israelíes y palestinas.
Arresto y liberación de un obispo católico en China
Las autoridades chinas dejaron regresar a su casa el sábado pasado al obispo católico Julius Jia Zhiguo, después de que hubiera sido detenido el pasado 5 de enero. La noticia fue comunicada comunicada a la agencia Zenit por The Cardinal Kung Foundation, aclarando que por el momento no tiene más información sobre este obispo. Monseñor Jia Zhiguo es uno de los obispos de la Iglesia católica en comunión con el Papa, que el Gobierno de Pekín considera fuera de la ley.
El obispo de Zheng Ding (Hebei) fue arrestado en una iglesia situada en el pueblo de Wu Qiu por tres miembros de la Oficina de Asuntos Religiosos, sin que se explicaran los motivos, había informado precedentemente la misma fuente.
El prelado, de 69 años, fue consagrado obispo en 1980. Ha vivido casi todo su ministerio episcopal bajo arresto domiciliario y ya ha pasado 20 años en prisión. En su propia casa se ocupa del cuidado de un centenar de huérfanos discapacitados.
Esta es la sexta detención que sufre en nueve meses, según ha informado la agencia Asia News. Inmediatamente después de una detención que se prolongó hasta el 14 de abril, la Santa Sede –a través del director de la Oficina de Prensa, Joaquín Navarro-Valls– calificó el arresto de inadmisible en un Estado de Derecho.
Con sede en Stamford (Connecticut, Estados Unidos), The Cardinal Kung Foundation (http://www.cardinalkungfoundation.org/) se dedica a la promoción de la libertad religiosa de la Iglesia católica en China. La fundación fue creada por el cardenal Ignatius Kung Pinmei, fallecido en marzo de 2000, obispo de Shanghai que tuvo que exiliarse en los Estados Unidos.
La fuerza de Cáritas es la presencia de la Iglesia en el sureste asiático
La presencia de las instituciones de la Iglesia católica y de sus obras misioneras en el sureste asiático constituyen el medio más eficaz con el que cuenta la red internacional de Cáritas para responder a la tragedia del maremoto. "A pesar de las dificultades de la emergencia, la red de la Iglesia está activa desde el primer momento. Gracias a los comités locales, logra distribuir bienes de primera necesidad", explica Terry Dutto, de Cáritas Italiana, que acaba de llegar a Tamil Nadu (India) para unirse a sus compañeros de las Cáritas de India, Alemania, Austria y Estados Unidos.
Dutto se dirige en estos días al sur de la India, hacia Kanyakumari y Cape Comorin, para visitar todas las aldeas y campos de la zona, en la que se ha acogido a 25.000 personas. Al mismo tiempo, los demás miembros del equipo de Cáritas Internacional se han dirigido a la zona de Pondicherry, en la costa de Tamil Nadu, informa Cáritas Italiana. Cáritas India ofrece en su conjunto alimentos, ropa y medicinas a 125.000 personas, y ha logrado ponerse en contacto con las islas Nicobare para ofrecer las primeras ayudas. El coordinador de Cáritas Asia, el padre Yvon Ambroise, continúa con su misión en los demás países golpeados por el tsunami: Sri Lanka, Indonesia, Tailandia. Dutto constata dos problemas fundamentales: "La falta de agua, que ya antes del desastre era distribuida en depósitos", y "la prohibición de pesca por motivos sanitarios, por el momento durante un mes, que agrava la situación de los pescadores y sus familias".
Las Cáritas locales piden que por el momento las ayudas del extranjero sólo se envíen en dinero, pues es muy complicado burocráticamente hacer que pasen las aduanas la ropa, los alimentos, etc. Además, las compras sobre el terreno son mucho más baratas, como ha confirmado el director de Cáritas Sri Lanka.
La red internacional de Cáritas ha confirmado este viernes a Zenit que hasta la fecha ha recogido más de 42.5 millones de dólares estadounidenses para ayudar a las víctimas del maremoto.
El Papa reclama libertad religiosa para Cuba
Juan Pablo II ha pedido al Gobierno de Cuba que asegure una "genuina libertad religiosa" en la isla, al recibir las cartas credenciales del nuevo embajador de La Habana ante la Santa Sede. En particular, el Papa pidió al Gobierno de Fidel Castro que permita la entrada en el país de misioneros procedentes de otros países, y recordó el derecho de la Iglesia a iluminar con su palabra la vida social. En su discurso, el Santo Padre hizo además una alusión crítica al embargo comercial impuesto por los Estados Unidos.
"Para que la acción de la Iglesia en el seno del pueblo cubano llegue a ser más eficaz en orden a la promoción del bien común –afirmó el obispo de Roma–, es conveniente que, en un ambiente de genuina libertad religiosa, pueda mantener e incrementar los vínculos ya existentes de solidaridad con otras Iglesias hermanas".
El pontífice defendió también el derecho de la Iglesia en Cuba a iluminar la vida social en argumentos como "la amplia problemática suscitada por la promoción de la dignidad humana; la consideración de la realidad familiar y la educación de las nuevas generaciones en una cultura de la paz, de la vida y de la esperanza".
El anuncio y la aplicación de la doctrina social de la Iglesia, aclaró, "forman parte de su misión evangelizadora y, consecuentemente, de su propia identidad". Juan Pablo II alentó más tarde el "espíritu de solidaridad", que Cuba ha manifestado con otros países necesitados, "con el envío de personal y recursos materiales ante necesidades básicas de varias poblaciones con ocasión de calamidades naturales, conflictos o pobreza". En torno al 55% de los más de once millones de habitantes en Cuba son católicos.