DESPUÉS DE SIDNEY
Ni oro ni plata, sino la esperanza que sostiene la vida
Mientras contemplaba al Papa dirigiéndose a la multitud en Sidney, me preguntaba si acaso hay alguien en el mundo que pueda hablar a los jóvenes de esta manera, tomando en serio sus verdaderas aspiraciones, compartiendo sus oscuridades, señalando un camino a recorrer que es toda una aventura, pero que sobre todo tiene una meta: una vida cumplida.