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Argentina: a perro flaco...

La decisión de la Corte Suprema argentina de declarar inconstitucional el corralito financiero, los reproches de Arzalluz al Gobierno por no divulgar la lista de miembros del PNV objetivos de ETA y los premios Goya son los temas más destacados de la prensa del domingo.

Argentina

Los principales diarios nacionales dedican un comentario editorial a la delicada situación en que la sentencia de la Corte Suprema argentina ha colocado a los planes del Gobierno argentino para flexibilizar el corralito. Casi todos coinciden en que, si bien la decisión de la Corte es jurídicamente irreprochable (violación de los derechos de propiedad de los ahorradores argentinos), se trata de una maniobra política demagógica, puesto que se da la circunstancia de que la sentencia se ha hecho pública 48 horas después de que el Congreso argentino diera luz verde al procesamiento de varios magistrados de la Corte Suprema (nombrados por Menem). ABC señala que este polémico fallo pone en peligro “no ya sólo los planes del Gobierno, sino la estabilidad misma de un país descompuesto y al borde de un profundo estallido social”.

Es evidente que los bancos argentinos no disponen de suficientes dólares como para atender a la previsible retirada masiva de los depósitos. Ni siquiera están impresos los pesos necesarios, en el caso de que el Gobierno decretara la inmediata pesificación de todos los depósitos. ABC da la medida justa de la situación política en Argentina a raíz de esta sentencia: “La guerra por el poder político se ha enfangado hasta el extremo de convertir al pueblo argentino en rehén de turbias maniobras, justo en un momento en que la situación demandaba unidad y cohesión”. Una prueba de ello son las declaraciones de Duhalde este domingo, que amenaza con tomar medidas contra los magistrados de la Corte Suprema, entre las que se encuentra su sustitución.

En la misma línea, La Razón señala que “a Argentina, expoliada por sus oligarquías e inmersa en luchas de poder y egoísmos sin cuento, le hace falta una dosis de generosidad y patriotismo que alcance a todas las capas políticas, institucionales y sociales”. El País, en cambio, pone el acento en la ayuda internacional: “La única salida sería el apoyo de las instituciones internacionales: el FMI, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (...) Son comprensibles las reticencias a introducir más recursos financieros en un país que ha dilapidado ayudas y créditos, pero el abandono internacional situaría a ese país ante un escenario como el presidió esa década perdida de los ochenta...”. No hace referencia El País a la circunstancia de que los principales responsables de la calamidad argentina son los políticos argentinos (incluidos los sindicatos), que no juzgan todavía la situación lo suficientemente grave como para aparcar sus mezquinas luchas por el poder. Quizá tengan algo que ver las declaraciones de Felipe González al diario chileno El Mercurio, donde calificaba a Duhalde, quien arruinó a la provincia de Buenos Aires y fue el principal opositor al plan de ajuste de López Murphy como “el líder político más sólido que conozco en Argentina”. Si González se refería a la solidez de las convicciones demagógicas del presidente argentino (“si yo no fuera presidente, sería piquetero”),la verdad es que acierta de pleno.

Sin embargo, los argentinos parece que van aprendiendo la lección. La Vanguardia señala que “se da la paradoja de que esos mismos ciudadanos [que contemplan con simpatía la decisión de la Corte Suprema] están reclamando con sus manifestaciones y cacerolazos la destitución de los magistrados de la Corte Suprema, a quienes atribuyen la responsabilidad de haber tolerado durante años todo tipo de abusos y actos de corrupción protagonizados por una clase política no menos desacreditada”.

El Mundo destaca a este tenor el apoyo del FMI a Duhalde. Horst Koehler se muestra contrario a la decisión de la Corte Suprema. Según este diario “puede que [a Duhalde] no le sirva de nada, pero de momento intenta ganar tiempo con la argucia de declarar festivos el lunes y el martes”. Asimismo, destaca El Mundo una desafortunada declaración del presidente argentino: “Me importa un comino que se caiga un banco o dos, lo que yo quiero es cuidar los ahorros de la gente”. Como bien señala El Mundo, “Lo que menos necesita [Duhalde] es importunar aún más a entidades como el BBVA y SCH, a los que debe cuidar como aliados”; aunque podría haber añadido que la mejor forma de cuidar los ahorros de la gente hubiera sido realizar los recortes presupuestarios y las reformas necesarias cuando aún era tiempo para ello. Duhalde fue, precisamente, uno de los principales opositores a estas medidas.

Arzalluz

Sólo El Mundo dedica un comentario editorial a las declaraciones de Arzalluz. Acierta este diario al destacar que todos los procesos revolucionarios acaban devorando a sus hijos: “Su línea de división [de ETA] entre amigos y enemigos es tan clara que sitúa entre sus potenciales víctimas a cualquier persona que no comparta el asesinato a sangre fría como método para lograr la independencia, aunque trabaje para este fin dentro de las instituciones vascas”; así como en señalar que la ceguera del PNV le impulsa a cargar contra el Gobierno en lugar de unir sus fuerzas a las de los partidos democráticos para arrinconar a ETA.

PRISA y el PSOE

El País por fin emite veredicto acerca de la nueva estrategia de Zapatero al frente del PSOE, expresada en el Comité Federal de este partido celebrado el viernes, y después del “abrazo del oso” que González le dio simbólicamente a Zapatero en Magaz de Pisuerga el sábado. Empieza por recordarle a Zapatero que “no basta con eslóganes eufóricos para construir una alternativa” que gane las elecciones, al tiempo que advierte que es preciso “no dejarse llevar por la impaciencia”, puesto que “la renovación de la dirección del PSOE (en bloque y por sorpresa) [lo que más le dolió a la vieja guardia ha obligado a los nuevos dirigentes a aprender sobre la marcha”. Sin embargo, El País insta a Zapatero a decir “qué se hará para ganar y qué cuando se gane”, —es de esperar que el diario de Polanco le irá informando al líder del PSOE en sucesivos editoriales sobre estos extremos— e insiste en que “la idea de oposición útil es equívoca: (...) no toda propuesta debe plantearse como oferta de consenso; la oposición critica y plantea alternativas”. De momento, el pacto contra el terrorismo se limita a “no pagar un precio por la paz. No es más, pero tampoco menos”. La vía al entendimiento con el PNV queda expedita. En cuanto al Pacto por la Justicia, El País indica a Zapatero que debe oponerse “al sectarismo de la mayoría conservadora del Consejo General del Poder Judicial en materia de nombramientos”.

En general, después del notorio dictat que este diario ha impuesto a Zapatero como condición para conservar la Secretaría General, El País (en línea con González) quiere dar a entender que se retira de la escena, concediendo un a prórroga a Zapatero. Su comentario podría leerse de la siguiente manera: “Zapatero va a rectificar. Dejémosle de momento que articule nuestras instrucciones en un programa. No conviene que caiga ahora porque la maniobra sería demasiado descarada”. En este sentido, González, entre diatribas contra el PP y los medios de comunicación que muestran el rencor propio de quien creía que el poder era inseparable de su persona, ha ofrecido todo su apoyo a Zapatero “hasta que gane las elecciones”. ¿Sólo hasta que gane las elecciones y no después? El subconsciente traiciona a González. Su objetivo es recuperar el poder a cualquier precio, aunque sea a través de persona interpuesta. Después, ya veremos.

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