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Nosotros los asesinos

El artículo de Journal of Medical Ethics que justifica el infanticidio reúne los caracteres de la bioética complaciente, empezando por el juego de eufemismos. Prefieren llamar al infanticidio "aborto postnatal". La razón es el encubrimiento del acto

José Miguel Serrano Ruiz-Calderón
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Comienzo el artículo parafraseando a Oriana Fallaci en su famoso, y para mí el más influyente, artículo de la antibioética, Nosotros los caníbales. Con ocasión del referéndum italiano sobre reproducción asistida, la Fallaci denunciaba el proceso de justificación de lo injustificable en el que estaba inmersa la ideología bioética.

Un nuevo ejemplo de esa utilización del "debate científico" para la reversión cultural, que nos llevaría a la época de la amplia extensión del infanticidio, se ha producido en el Journal of Medical Ethics, con el artículo de Alberto Giubilini y Francesca Minerva, Alter birth abortion: Why should the baby live?, donde se sostiene que las razones para abortar, no solamente eugenésicas, deben extenderse al infanticidio, por un periodo que variaría en las razones puramente eugenésicas hasta la inmediata detección del "defecto del neonato" o la concesión de un plazo a los progenitores para apreciar las otras causas, generalmente de conveniencia de los propios progenitores, que son consideradas.

No se crean, sin embargo, que los autores son unos radicales; rápidamente, nos aclaran que ellos preferirían el aborto temprano pero que están haciendo una propuesta, para la ética médica, referida a otros casos mas ocasionales.

El artículo reúne los caracteres de la bioética complaciente que denunciaba Kass, empezando por el juego de los eufemismos. Ellos prefieren llamar al infanticidio "aborto postnatal", pero no aclaran lo obvio desde cualquier instancia crítica de la ética. La razón principal del eufemismo es el encubrimiento del acto.

El editor de la revista, Julian Savulescu, ha intentado convertir el caso de proposición del infanticidio en un caso de reacción inmoderada hacia la "discusión académica". Me temo que es muy difícil creer este argumento.

No es cierto que revistas como la citada admitan cualquier tipo de argumento presentado en una forma académica. De hecho, un repaso a las posiciones sobre aborto o eutanasia de las grandes revistas del establishment bioético prueba que su posición es sesgada. No se encuentran, por ejemplo, un número relevante de artículos discrepantes de la posición mayoritaria de favorecer la muerte por deshidratación de personas en situación de estado vegetativo persistente. Es decir, la revista considera plausible argumentar a favor del infanticidio, en la ética médica, como un paso más de la argumentación ya aceptada.

La argumentación ya aceptada es que el aborto con cualquier causa (con alguna excepción moralista en la selección de sexo) y la eutanasia neonatal son aceptables desde la ética médica. La proposición del artículo, de la que son responsables los autores, pero también ciertamente la revista que los evalúa y propone, es que debe admitirse el infanticidio también en los casos en los que se admite el aborto, es decir, en todos.

Al margen del sistema de sofismas para convencernos de que la protección de un ser humano vivo sólo juega cuando este esta incluido en la arbitraria proposición de los autores, el artículo es muy revelador de las consecuencias del aborto como medio del control absoluto de una voluntad fuerte sobre un ser humano en situación de debilidad. Como ha indicado Adriano Pessina, estamos "ante una barbarie en doble protección académica que de hecho  reabre el espacio al estigma social ante la enfermedad e incluso ante la misma infancia".

Estamos en la consecuencia lógica del aborto sádico, que en su momento denunció Lombardi Vallauri. Se admite la sujeción total y arbitraria de un sujeto humano a otro, hasta el extremo de la disposición de la vida. Con sarcasmo, esta disposición se pretende como médica. Ya se que un niño recién nacido no es un sujeto humano para los autores, y parece que tampoco para la revista; a partir de esa premisa, debería explicar dónde queda toda la ética médica limitativa, por ejemplo, de la investigación de personas de consentimiento disminuido, fundamento de la ética de los Códigos de Nuremberg, o dónde se fue la voluntad de posguerra de que nunca más se pudiera excluir a miembros de la especie humana del status de respeto de la dignidad humana. Supongo que quedó por ahí, en algún recoveco de la bioética.

El Sr. Serrano Ruiz-Calderón es director académico del Instituto de Estudios Bursátiles y profesor de Filosofía del Derecho de la Universidad Complutense de Madrid.

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