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Las increíbles rutas de las aves

La Sociedad Española de Ornitología (Seo Birdlife) nos invita este fin de semana a celebrar con diversas actividades el “Día mundial de las aves migratorias”, de manera que nos sumamos con verdadero gusto a dicha festividad científica.

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Hoy se celebra el "Día Mundial de las Aves Migratorias". | Pixabay/CC/Capri23auto

Los viajes migratorios de las aves son una de las facetas más apasionantes del estudio de la conducta animal; por definición, las migraciones tienen lugar para encontrar los recursos alimentarios y las circunstancias climáticas más favorables en cada momento del año.

Al expresar el asombro de los científicos por las proezas que algunas aves migratorias pueden conseguir se suele recurrir al caso del Francolín ártico, que recorre anualmente todo el continente americano desde Alaska hasta la Tierra del Fuego, ida y vuelta, o lo que es igual, más de trescientos mil kilómetros.

España es un punto clave para la migración de las aves que se trasladan desde el norte de Europa hasta África y viceversa, por eso tienen tanta importancia los estudios que realizan nuestros compatriotas ornitólogos, muchos de ellos encuadrados en las filas de la prestigiosa Sociedad española de Ornitología, miembro del programa internacional Birdlife.

Para explotar los diferentes cuarteles de invierno y verano muchas aves migratorias recorren rutas de ida y vuelta, que se conocen en el argot del campo como "paso" y contrapaso"; estas rutas y sus circunstancias deben ser tenidas especialmente en cuenta cuando se trata de establecer medidas para el estudio y protección de las diferentes especies como el establecimiento de las temporadas de veda para las especies cinegéticas.

Seo Birdlife lleva varios años desarrollando un proyecto particularmente interesante en relación con las aves migratorias, llamado "Programa Migra"; esta organización, en colaboración con la Fundación Iberdrola, sigue la pista a una serie de ejemplares de aves migratorias de diferentes especies a los que se ha dotado de sofisticados medios de seguimiento por radio y tecnología GPS.

El seguimiento de este programa viene proporcionando numerosa sorpresas, tanto sobre las rutas en detalle como sobre las paradas estratégicas que a veces es necesario realizar: las increíbles capacidades de supervivencia como los descansos en pleno desierto que realizan nuestras carracas transaharianas, o verdaderas curiosidades como la presencia de "okupas" en los nidos de las cigüeñas cuando alguna rezagada trata de encontrar su nido de la pasada temporada y éste está ya en manos de otro ejemplar más madrugador.

No todas las esforzadas aves migrantes alcanzan el éxito en sus agotadoras rutas: especialmente triste es el caso de los alimoches que regresan de África en busca de sus cortados calizos castellanos donde anidar y mueren envenenados al descansar en las dehesas del sur de la Península afectadas por la colocación de venenos, cuando después de tanto esfuerzo están a punto de alcanzar su objetivo.

Al abordar el estudio de los pequeños pájaros insectívoros, reparamos en primer lugar en la proeza que supone que un animalillo de poco más de cinco gramos de peso pueda atravesar el estrecho de Gibraltar y el desierto del Sahara, para encontrar en el África tropical los insectos que durante el invierno faltan o permanecen aletargados en el continente europeo. Algunas currucas se alimentan de moras y otros frutos muy azucarados antes de emprender su particular maratón para evitar el agotamiento en el viaje.

Algunos increíbles secretos

Para investigar los patrones de conducta de la migración de las aves antes de la aparición de los modernos sistemas de seguimiento, se realizaron diversos experimentos como aislar ejemplares jóvenes y liberarlos después de que sus progenitores y el resto de los adultos de su especie ya se habían marchado: invariablemente siguieron las rutas características ancestrales, lo que demostraba que no se trataba necesariamente de un comportamiento aprendido, sino al menos en buena parte innato.

Verdadero asombro produjo la constatación de que las aves migratorias son capaces de reconocer, como los mejores marineros humanos, las cartas de navegación escritas en las posiciones estelares: situando sus jaulas bajo el cielo simulado del planetario, las currucas se orientaban en sus posaderos en las posiciones que marcaban sus rutas y que habrían seguido en libertad

Más sorpresa aún supuso el descubrimiento de cristalizaciones de hierro en el interior del oído de algunas aves migratorias especialmente hábiles para encontrar los caminos de vuelta hacia sus lugares de nidificación, como las palomas mensajeras. Estas cristalizaciones similares a las del mineral llamado magnetita configuran una verdadera brújula capaz de orientar al ave sobre las direcciones de los campos magnéticos.

Necesitan protección

No podemos terminar sin recordar la necesidad de protección que tiene la mayor parte del grupo de las aves migratorias; no sólo acechan numerosos peligros para su propia integridad, como los venenos o la caza furtiva, sino también lo hace un enemigo demoledor, quizá el peor de todos ellos: nos referimos a la alteración o inclusive a la destrucción de sus hábitats. La conversión de ecosistemas silvícolas en campos de cultivo o en urbanizaciones, la desertificación y la contaminación son los peores obstáculos, y muchas veces se encuentran casi en la meta final de los recorridos.

Durante el pasado siglo XX algunos grupos de aves migratorias sufrieron una reducción del 80% de los efectivos de sus poblaciones; para que no siga hasta lo irreversible este camino hacia la extinción hay que comenzar para conocer mejor sus rutas por el cielo: de esto se encarga el interesante "Programa Migra".

Miguel del Pino Luengo es biólogo y catedrático de Ciencias Naturales.

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