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Miguel del Pino

Mascotas: el drama del abandono

IFEMA acoge "100x100 Mascota”, la feria de las actividades relacionadas con el floreciente sector de los animales de compañía

Miguel del Pino
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Bulldog francés | Pixabay/CC/lightstargod

Este fin de semana Madrid celebra en las instalaciones de IFEMA la gran fiesta de los animales de compañía que alcanza su novena edición; múltiples eventos que tienen como protagonistas no sólo a perros y gatos, sino también a conejillos, cobayas de raza y hasta peluches, para que los más pequeños puedan creerse auténticos veterinarios al cuidarlos y "curarlos".

"100x100 Mascota" es el título de este acontecimiento ferial en el que se desarrollan diversas actividades relacionadas con el floreciente sector de los animales de compañía; hay exposiciones, concursos y actividades diversas que se desarrollan en un recinto de casi 50.000 metros cuadrados.

No es nuestra intención entrar en detalles sobre los eventos del 100X100 mascotas de este 2019, sino incidir en la presencia de un tridente formado por AMVAC (veterinarios especializados en animales de compañía), la Real Sociedad Canina y un colectivo de 85 protectoras que quieren aprovechar esta gran oportunidad para dar a conocer su ingente trabajo en pro de la adopción de mascotas recogidas tras extraviarse, o lo que es más frecuente por desgracia, abandonadas.

No cabe duda de que la labor de los veterinarios especializados de AMBAC es extraordinariamente importante y que la mayor longevidad y salubridad de nuestros animales queridos dependen en buena parte de los esfuerzos e investigaciones de estos profesionales.

También es digna de encomio la labor de control de nacimientos y gestión de los libros de orígenes de perros de raza que lleva a cargo la "Realcanina", cuyo título de Real recibió por parte de Alfonso XIII, pero las circunstancias de la actualidad nos llevan a prestar especial atención y dar nuestro apoyo a las sociedades protectoras, al tiempo que asumimos su lema "Adopta Pasarela".

Datos escalofriantes

Durante el pasado 2018 fueron recogidos más de 130.000 perros y cerca de 35.000 gatos que se encontraban en situación de abandono en nuestro país: se trata de un dato estremecedor que no se corresponde con el nivel cultural y de desarrollo que disfrutamos a estas alturas, y que choca frontalmente con la sensibilidad no ya de los amantes de los animales, sino de cualquier ciudadano; esto es incuestionable.

El problema de los animales abandonados tiene consecuencias sanitarias, urbanas, ecológicas y hasta de seguridad vial: muchos perros mueren atropellados y algunos generan accidentes que suponen también la pérdida de vidas humanas.

Ningún país de nuestro entorno europeo presenta datos tan terribles sobre animales abandonados; es cierto que muchas Comunidades Autonómicas han detenido legalmente los sacrificios de estos pobres animales recogidos, pero en este sentido se echa en falta una Ley Nacional que regule definitivamente esta situación y si se nos permite opinar lo hacemos a favor del "sacrificio cero", modelo que comenzó en Italia y que, dentro de España, fue asumido en primer lugar por Cataluña y está ya implantado también en la Comunidad de Madrid.

Para que la acogida sin posterior sacrificio de los animales recogidos sea factible y no demasiado onerosa para las posibilidades económicas de las Administraciones Municipales, es necesario el fomento de las campañas y de las medidas necesarias para evitar el abandono, una terrible enfermedad social que queremos comenzar por diagnosticar de manera correcta.

¿Cuáles son las causas del abandono?

Hay que comenzar por desterrar algunos tópicos que han equivocado muchas veces el diagnóstico, y por tanto retrasan o impiden la adopción de medidas imprescindibles. Digamos en primer lugar que no es cierto que el abandono sea un problema de comienzos de verano donde se abandonan para ir de vacaciones las mascotas que llegaron a los hogares en Navidad; por el contrario, el abandono real es un goteo constante que tiene lugar a lo largo del año, aunque en algunos puntos no se pueda descartar que se incremente en el periodo vacacional.

Los nacimientos incontrolados de cachorros sí son un problema que necesita control y gestión enérgica. ¿Quién puede criar perros o gatos en el entorno urbano? Para ser criador debería de ser necesario siempre estar censado, tributar, someterse a censo e inspección y legalizar todo acuerdo de traspaso de animales a otro dueño. Con los canarios y otros pájaros domésticos ya se hace, favoreciendo tal control el hecho de estar los ejemplares anillados.

La mayor parte de los lectores que amen a las mascotas se mostrará partidaria de medidas legales enérgicas, como las sanciones económicas; en este sentido hay que señalar que las leyes actuales contemplan hasta resoluciones judiciales de tipo penal, ya que el abandono suele ser casi siempre una práctica con cabida en el terreno del maltrato animal punible.

Cuidado con los ambientes suburbanos donde pueden nacer camadas procedentes de perras que campan por sus respetos aunque alguien, al menos teóricamente, se ocupe de alimentarlas. La relación entre perros y amos no puede ser así de elemental: un perro, y también un gato son animales de compañía, y no basta con alimentarlos, también hay que cuidarlos como merecen y evitar que deambulen en una peligrosa deambulación

Verdaderamente sería necesario realizar estudios profundos sobre cuáles son las verdaderas causas del abandono o el extravío de mascotas, y en este sentido habría que recabar recursos para hacerlo. La situación no puede seguir así, es inhumano y altamente peligroso y cabría pedir finalmente que se facilite la adopción y que sea gestionada de una manera mucho más profesional que ideológica. ¿Castración obligatoria que pueda disuadir a algunos magníficos y responsables presuntos adoptantes? Este es un punto como mínimo discutible.

Disminuir otras trabas éstas de tipo burocrático, a la hora de complacer a los adoptantes es también importante, y también lo es eliminar absurdos legales, como el que sabemos por un oyente de nuestro programa que nos contaba que, tras adoptar un perro que encontró abandonado en la playa, al tratarse de un "milrazas" que no encajaba en la tipología legal prevista ni como de caza ni como de otra utilidad tuvo que inscribirlo como "perro de lujo y ostentación". ¿Qué opinan sobre hasta dónde puede llegar el afán recaudatorio de ciertos burócratas?

Miguel del Pino Luengo es biólogo y catedrático de Ciencias Naturales.

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