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Chile elige su futuro

Ojalá que sepa elegir la consistencia y la continuación del progreso en vez de la demagogia y las aventuras grandilocuentes.

Mónica Mullor
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El muy anunciado tsunami Bachelet, que arrasaría en las elecciones del pasado 17 de noviembre, no fue tal. Sabemos que habrá segunda vuelta presidencial y será entre dos mujeres.

Sin embargo, no puede desconocerse que la candidata de la Concertación y el Partido Comunista obtuvo un contundente resultado: un 46,69 por ciento de los votos y una apreciable ventaja sobre Evelyn Matthei, la representante del centroderecha (Alianza por Chile), quien obtuvo un 25,01 por ciento, logrando así su meta de forzar una segunda vuelta y ganarse de esa manera la posibilidad de confrontarse directamente con Bachelet, quien, mientras pudo, esquivó todo debate directo con Matthei.

En fin, todo de nuevo… pero con una Bachelet que parece menos invencible, ya que no podrá seguir con la estrategia de hermetismo y de rehuir los debates, como en la primera vuelta, cuando había nueve candidatos. La Madrina tendrá esta vez que ganar por lo que quiere realizar, por sus propuestas concretas, y no por la magia de su sonrisa, siempre lista para tapar la vaguedad de sus promesas, ni por la calidez de su supuesta cercanía con la gente, ni por la magia de los abrazos que reparte por doquier. La populista perfecta tendrá ahora que enfrentarse a lo que es su gran debilidad como candidata: el debate de verdad, donde mostrar conocimientos y argumentos sólidos para defender su proyecto de refundar Chile.

La confrontación entre estas dos mujeres será muy directa. Un cara a cara con Evelyn Matthei puede tener un efecto potente porque obligará a la candidata de la Concertación y el Partido Comunista a poner las cartas sobre la mesa: ¿está por o contra el exitoso modelo actual de desarrollo chileno? ¿Por qué gastar los ingresos públicos en dar educación universitaria gratuita a aquellos que la pueden pagar, existiendo en el país otras necesidades urgentes? ¿Está por la Asamblea Constituyente o dirá, una vez más, que ya verá? ¿Cuáles serían las consecuencias para el crecimiento y el empleo de la gran reforma tributaria que propone, basada en subir radicalmente los impuestos a las empresas?

La tarea de Evelyn Matthei es muy cuesta arriba, pero las semanas adicionales que se ha ganado al pasar a segunda vuelta representan una gran oportunidad. Matthei es economista y exministra del Trabajo. Defiende la continuidad del exitoso modelo económico chileno, promete mayores fiscalizaciones para evitar los abusos (tan comunes en los tiempos de Bachelet como presidenta), un mayor control de la delincuencia y hacer una reforma tributaria sólo en caso de ser necesario. Quiere reformar la Constitución pero no refundar Chile, como proponen los autodenominados "progresistas", y lo quiere hacer evolutivamente, al estilo de los paises con democracias avanzadas y no al estilo del asambleísmo constituyente tan común en América Latina. Propone mantener el crecimiento económico y con ello la creación de más y mejores puestos de trabajo, con el consiguiente aumento de los sueldos de los trabajadores. Quiere, en suma, hacer cambios pero sin afectar la continuidad de lo esencial, el sistema de economía abierta de mercado que tantos beneficios ha reportado a los chilenos.

Esto es lo que Chile se juega el 15 de diciembre. Ojalá que sepa elegir la consistencia y la continuación del progreso en vez de la demagogia y las aventuras grandilocuentes. Si alguien es capaz de dejar a la Madrina con los crespos hechos, esa persona se llama Evelyn Matthei.

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