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Rajoy pretende aguantar sin crisis de Gobierno

Podría decirse que por una cosa o por otra, prácticamente todos en el Ejecutivo podrían calificarse de "quemados", como ellos mismos se denominan.

Pablo Montesinos
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Querida Ketty

Dicen aquellos que han pasado largos ratos con el hoy presidente que, a veces, parece que todavía no le conocemos. "Con la de años que llevas con nosotros", te riñen. La pregunta que desemboca en este análisis no es otra que la tan augurada como retrasada crisis de gobierno. En privado, no hay barón autonómico, miembro destacado del PP o incluso ministro que no te admita que haya quién esté tocado en el gabinete, pero añaden: no habrá cambios.

Podría decirse que por una cosa o por otra, prácticamente todos en el Ejecutivo podrían calificarse de "quemados", como ellos mismos se denominan. La reforma del CGPJ o su apuesta por Carlos Dívar siguen lastrando a Gallardón, y viene en camino la modificación de la ley del aborto. A Mato su presunta implicación en el caso Gürtel -según el juez, ni tan siquiera eso- le ha hecho pasar "momentos muy malos", y los ajustes en Sanidad le han valido más de una protesta. También a Wert, que sigue inmerso en la reforma educativa. Y qué duda cabe que los ministros económicos Guindos, Montoro y Báñez han sufrido el castigo de un durísimo año en su materia.

Ahora bien, hecho este diagnóstico, quienes dicen conocer a Rajoy se reafirman en que aguantará, que no hará cambios en su equipo salvo que no sea estrictamente necesario. Por ejemplo, si las elecciones que se aproximan le obligaran a tirar de un candidato con tirón. Aunque ni tan siquiera entonces: "En las Europeas puede escoger a Javier Arenas y González Pons", sugieren. Y siempre quedará Jaime Mayor Oreja, recalcan, a pesar de los recelos de Génova. Para las autonómicas habrá que esperar hasta 2015, antesala de las generales, y puede que entonces sí moviera ficha.

Para el presidente, dicen, hacer cambios sería meterse en "otro lío", y ya tiene suficientes encima de la mesa. Además, sus ministros son personas a las que aprecia personalmente, y en ningún caso querría que su marcha pudiera entenderse como un portazo. Por eso, cuando estalló la polémica del confeti, su núcleo duro estaba impasible ante las voces que auguraban la dimisión de Mato. El propio Rajoy la refrendó a puerta cerrada en una reunión del Comité Ejecutivo.

Así, aseveran monclovitas y populares, podría darse el caso de una legislatura sin nuevos ministros. "Los hoy quemados tienen tiempo para recuperase", aseguran. Otro dato relevante, apuntan, es que la mayoría de grandes reformas están incompletas o siguen su transcurrir parlamentario, y tienen el mandato de concluirlas con éxito.

Aunque, hasta los mismos que afirman esto, también advierten: la última palabra la tiene el presidente, y de esto no habla con nadie. De hecho, si algo le gusta a Rajoy es lograr que nada se filtre. A Alfonso Alonso le dijo que iba a ser portavoz del Grupo Popular escasas horas antes de que lo hiciera oficial, para que te hagas una idea.

Total, que ya le puedes ir diciendo a tu querido Rubalcaba que lo lleva un poco crudo con eso de pedir dimisiones, porque aquí los míos siguen muy quietos a pesar de que se avecina tormenta. El 26 de este mes tenemos nuevos ajustes, y en mayo y junio Rajoy tendrá que ir a Bruselas a rendir cuentas. "En eso es en lo que tiene la cabeza".

Esperando noticias de la casa socialista, besos, Pablo. 

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