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Una condecoración para Victoria Álvarez

A veces la valentía de una sola persona cambia el curso de la Historia. Todo parece indicar que así ha sido en el caso de Álvarez.

Percival Manglano
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A los pocos días de admitir que tenía dinero negro en el extranjero, Jordi Pujol renunció, además de a su tratamiento de muy honorable, a la Medalla de Oro de la Generalidad de Cataluña.

La Medalla de Oro es la más alta condecoración que otorga el Gobierno catalán. Inicialmente, los honrados fueron sólo artistas e intelectuales. Se tardó diez años en condecorar a un político. Concretamente, hasta 1988, cuando se le otorgó al dirigente de Unió Miquel Coll. Pero a partir de 2004 –es decir, con la llegada del Tripartito– se multiplicaron los homenajes a los políticos. En 2007 el Gobierno catalán otorgó la medalla al saliente presidente Maragall y, junto a él, a Pujol.

Aún no se han anunciado los galardonados en 2014. Adelantándome al fallo, propongo que se otorgue la Medalla de Oro a Victoria Álvarez.

Los méritos de Álvarez son indiscutibles. Gracias a ella se ha destapado la mayor trama de corrupción de la historia reciente de Cataluña. Las estimaciones del latrocinio son mareantes. Fue Álvarez quien denunció a finales de 2012 que su exnovio Jordi Pujol Ferrusola hacía viajes a Andorra con bolsas llenas de billetes de 500 euros. Al poco tiempo, declaró ante el juez Ruz para ratificarse en su denuncia.

Álvarez ha demostrado ser una persona muy valiente. Aun cuando se allanó su casa y le robaron un ordenador, no se amilanó en su voluntad de llegar "hasta el final". Al principio se rieron de ella. Luego le mandaron regalos para que se callara. Los devolvió todos. Más tarde vinieron las presiones. Como confiesa en esta entrevista, enfrentarse a la familia más poderosa de Cataluña le causó mucho miedo. Estuvo tomando Valium. Pero se sobrepuso. Y gracias a su aguante todos los catalanes han sabido que les han estado robando durante, por lo menos, 23 años. Más aún, los presuntos responsables del robo van a tener que enfrentarse a la Justicia.

A veces la valentía de una sola persona cambia el curso de la Historia. Todo parece indicar que así ha sido en el caso de Álvarez. Yo no la conozco personalmente. No sé cómo es. No sé los errores que habrá podido cometer en el pasado o los que cometerá en el futuro. Seguro que tiene defectos, como todo el mundo. Pero hay dos cosas indudables. Primero, a fecha de hoy, nadie ha podido sacarle ningún trapo sucio que le desacredite. No será porque no se ha intentado. Y segundo: cuando todos los demás callaron o miraron para otro lado, ella tuvo las agallas de dar un paso al frente y denunciar. Sólo por eso ya merece ser reconocida. Victoria Álvarez ha dado la mayor sacudida regeneradora a la sociedad catalana de los últimos 35 años.

Si por alguna inesperada razón no se le diese la Medalla de Oro, la siguiente distinción en el escalafón protocolario de la Generalitat catalana es la Cruz de San Jorge, con la que se homenajea a "aquellas personas físicas o jurídicas que, por sus méritos, hayan prestado servicios destacados a Cataluña en la defensa de su identidad o, más generalmente, en el plano cívico y cultural". Pocas personas habrán prestado a Cataluña un servicio cívico mayor que Victoria Álvarez. En una iniciativa que honra a la Generalitat, cualquier ciudadano puede proponer a la Consejería de Cultura la concesión de la Cruz. En esta página web se explica el trámite.

www.pmanglano.com

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