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Sergio Valentín

Bale, el profesor no te tiene manía

El Real Madrid y Zidane han tratado mejor a Bale de lo que Bale ha tratado al Real Madrid y a Zidane por muchos goles importantes que haya marcado.

Sergio Valentín
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El Real Madrid y Zidane han tratado mejor a Bale de lo que Bale ha tratado al Real Madrid y a Zidane por muchos goles importantes que haya marcado.
Bale, en el banqullo el pasado verano. | EFE

Un servidor intuía que Gareth Bale y el Real Madrid iban a separar sus caminos el pasado verano. Parecía lo más lógico para la salud mental de todos los integrantes en esta extraña y perenne ecuación. Desde hace tiempo, Zidane no se fía de Bale y Bale no se fía de Zidane. Sólo así se puede explicar el enfado, ilógico, del jugador por no jugar ante el Brujas en el Bernabéu. ¿Se puede quejar de oportunidades esta temporada? No. Una decisión rutinaria como dar descanso a un futbolista que lo estaba jugando todo, se convierte en un trauma para el futbolista por dos motivos. Uno, porque hay una incomunicación total entre el entrenador y el jugador y son incapaces de hablar sobre situaciones normales como ésta. Y dos, porque como he explicado, ninguno se fía del otro por el largo historial que hay entre ambos. Es como una relación de pareja que está contaminada. Pueden estar juntos por conveniencia pero están condenados a separarse tarde o temprano. Y esto sólo se traduce en un perjuicio al Real Madrid, de ahí que estén abiertos a vender a Gareth Bale cuando puedan.

El Real Madrid hizo una apuesta muy arriesgada en el verano de 2018. Tras ganar la Champions League en Kiev, Florentino Pérez decide vender a Cristiano Ronaldo y dar más galones a un Gareth Bale que, pese a sus dos goles en la final, no ocultaba su intención de irse del club donde siempre había querido jugar. Quería los minutos que Zidane ya no le estaba dando. Y, mientras, sus compañeros celebraban el título en el césped. Contra toda lógica, el club apostó por Bale. Una fatal decisión, como se ha demostrado con el paso del tiempo. Año y medio después todo ha ido a peor. Ya no es sólo jugar menos de lo que quiere: Bale siente que ha sido traicionado y que es una víctima que tiene motivos de sobra para estar dolido con el club y querer irse a toda costa. Aunque sea a China y en invierno. ¡Irse del Real Madrid a China y en el mercado de invierno! No tiene que estar desesperado. Hay que indagar en este conflicto de difícil solución y la primera pregunta que nos tenemos que hacer es: ¿tiene Bale razones para sentirse así?

La pasada temporada, Bale gozó de su escenario idóneo. Era la estrella en la parcela ofensiva y en el banquillo, lo más importante, no estaba Zidane. El resultado del Real Madrid ya lo saben todos. ¿Fue culpa exclusivamente de Bale? No, pero como pasa en cualquier empresa, cuanta mayor responsabilidad, más exigencia. Bale era la estrella, un jugador que llevaba ya cinco temporadas en el Real Madrid (tiempo suficiente para adaptarse) y rindió como si se tratara de un fichaje random recién llegado a Madrid y que no tiene ninguna responsabilidad más que un canterano. Jugó 42 partidos. ¿Tampoco tuvo oportunidades?

Que le guste el golf no molesta a nadie en el Real Madrid. Lo que cansa es que rinda por debajo de su nivel, que no sea un líder en el vestuario ni en el terreno de juego, que se lesione constantemente, que el fútbol no sea tan prioritario para él, que dé más prioridad a Gales que al Real Madrid, un club que, según él, parece tratarlo mal. Y, por supuesto, que siga manteniendo como agente al señor Barnett, que en lugar de intentar solucionar este problema, lleva años dañando la imagen del Real Madrid o de Zidane, su actual entrenador.

Es difícil saber qué piensa Zidane. Es una persona a la que es difícil acceder, pero si hay algo que ha dejado claro por Valdebebas es que no ha olvidado las últimas declaraciones de Barnett en las que éste dijo que el comportamiento del técnico francés era vergonzoso. Pese a todo ello, el Real Madrid y su entrenador —el que, insisto, supuestamente le trata fatal— le han vuelto a dar otra oportunidad más esta temporada. Pese a su flojo rendimiento, sus declaraciones, su agente, sus lesiones... pese a todo, le mantienen los galones y goza de unas oportunidades que ni el más optimista de la familia Bale podría imaginarse. Titular indiscutible con Zidane. Lo juega casi todo (porque ante el Burjas descansó) y la sensación es que Bale ha respondido con nota. Es la sensación porque los datos hablan de otra realidad: dos goles y dos asistencias. Podrían ser más pero claro, se ha vuelto a lesionar y con Gales.

Como he explicado antes, la relación entre Bale y Zidane es tan mala que, a la mínima, aun sin motivos, se crea un problema. Y esto, para dificultar más esta ecuación, se puede ampliar al club, del que Bale tampoco se fía. Todos están en contra de Bale. Ahora es porque se ha filtrado que no quiere que se publiquen sus partes médicos. Lo dicho: es una relación quemada. Bale, enfadado y cansado porque cree que el club va contra él, en lugar de apoyarle, pide irse a Londres para reunirse con su agente y valorar la opción de irse a China en invierno. ¿No puede venir el señor Barnett a Madrid? ¿Tiene que irse Bale justo ahora, que está recuperándose de una lesión? ¿Está haciendo todo por recuperarse cuanto antes? Lo que pasó ayer puede parecer una tontería, pero ya les digo que en el Real Madrid, por mucho permiso que le dieran, están hasta la coronilla de este tipo de actitudes.

Estoy de acuerdo en que Gareth Bale ha sido la bruja que la prensa quería quemar y que ha recibido críticas desmedidas y sin sentido en una doble vara de medir evidente. Pero dicho esto, lo que no puede intentar Bale es hacernos creer que es la víctima y que Zidane y el Real Madrid le están haciendo la vida imposible porque van contra él. Es el argumento de un chaval de 15 años que dice que la profesora le tiene manía. Y, encima, lo más probable es que cuando se recupere de su lesión, vuelva a ser titular.

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