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La indecencia

Reinaldo Arenas, gran escritor cubano, se suicidó en Nueva York dejando una carta donde acusaba al mismísimo Fidel Castro de su muerte.

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No se puede ser decente y decir que en Cuba no se quemó a los "maricones". O sea, ¿además de todo había que quemarlos vivos? No se puede ser moral y añadir que entre Raúl Castro y el pueblo de Cuba hay "una mano negra" que todo lo enturbia, cuando las únicas manos negras que existen son las de los represores, y esos son los dictadores.

¿Que quién ha dicho semejante barbaridad? Ya ni siquiera importa. Otra "intelectual" de las que viaja aprobada por el régimen, y va y se pasea por el mundo con el sello de contestataria, cuando en realidad es una representante de ese mismo sistema.

Lo grave no es quién lo dijo, que ya todos sabemos quién fue. Lo grave es la gran cantidad de personas que todavía necesitan oír semejantes barrabasadas y seguir en el babeo de la supuesta dictablanda y demás, ignorando, o haciendo como que ignoran, la gran cantidad de cadáveres que durante cincuenta y seis años ha ido amontonando el castrismo.

Reinaldo Arenas, gran escritor cubano, se suicidó en Nueva York dejando una carta donde acusaba al mismísimo Fidel Castro de su muerte, como para que no quedara duda. ¿Cómo se puede pasar por alto esa carta? ¿Cómo se puede ir tan campante por el mundo olvidando a Arenas, a Guillermo Rosales y a tantos escritores suicidados por el totalitarismo castrista? Por sólo mencionar a escritores y a artistas, dejando a un lado, que no debiera, a tantos otros seres cubanos que fueron vejados y asesinados vilmente. Pero al parecer los seres cubanos no merecemos ser considerados seres humanos.

Por otro lado, Michel Foucault se habría reído a carcajadas con eso de que "el único espacio libre de los cubanos es el cuerpo". Cuando la mente no es libre el cuerpo no puede serlo. Mente prisionera, cuerpo encarcelado en su propia piel. Ese desparpajo para afirmar disparates sólo lo producen las dictaduras. Pero el público, todavía más disparatado, aplaude o aúlla entregado.

¿Cómo se puede andar por la vida con tanta falta de lectura? ¿Cómo se puede desandar lo andando por Lydia Cabrera, Lino Novás Calvo, Guillermo Cabrera Infante, Reinaldo Arenas?

¿Cómo se puede ser tan burro y zoquete a la vez? Lo que trajo el barco.

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