
El interminable tren de borrascas que azota la Península ha dejado una huella climática histórica: España acaba de vivir el mes de enero con menos horas de sol desde 1996. Así se desprende del análisis realizado por el investigador Dominic Royé, de la Misión Biológica de Galicia, que sitúa este inicio de año como el segundo más oscuro de la serie histórica que comenzó en 1984.
Según los datos obtenidos a través de la Organización Europea para la Explotación de Satélites Meteorológicos, se ha registrado una anomalía negativa de 29 horas menos de sol de media en la península. Una cifra que contrasta con los valores habituales de este mes, que suelen rondar las 185 horas de sol, aunque este año casi todo el territorio ha quedado por debajo a excepción de Murcia, Almería y Baleares.
En el lado opuesto, la falta de sol se ha cebado especialmente con la fachada atlántica. En ciudades como Santiago de Compostela, la reducción ha rozado el 50%, mientras que Ourense y Pontevedra han sufrido oscurecimientos superiores al 55%.
De hecho, según la Agencia Estatal de Meteorología, "es el año que más pronto se ha llegado a la letra 'M' para nombrar las borrascas". Aseguran que, hasta ahora, la última con esta letra llegó en marzo de 2020.
🌀 Con Marta, esta temporada se han nombrado ya 13 borrascas.
➡️Es el año que más pronto se ha llegado a la letra "M": el 5 de febrero. La más temprana hasta ahora era Myriam, nombrada el 3 de marzo de 2020.
➡️Estudios de los episodios de este año 👉https://t.co/Oo9a5eyQkj pic.twitter.com/WXJgrnCRJr
— AEMET (@AEMET_Esp) February 9, 2026
El estudio explica a su vez que la nubosidad es el factor que provoca la reducción de las horas de sol, aunque la cantidad de precipitaciones no tiene por qué implicar una menor insolación, ya que el cielo puede estar nublado sin llegar a llover. Y viceversa. Además, la estación y la duración de los días también influye, ya que en enero los días son más cortos que, por ejemplo, en julio.
Esta situación, recuerda el investigador, afecta al estado de ánimo de la población. "Nos deprime muchas veces, sobre todo a los que estamos más al norte", ha señalado Royé. Un factor psicológico agravado por la sucesión de fenómenos como la borrasca Marta (la última) y la inminente llegada de Nils, ya confirmada por la AEMET.
