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Conducir a más de 35 grados aumenta un 25% el riesgo de sufrir un accidente de tráfico

Ponerse al volante con calor extremo en el habitáculo equivale a tener una tasa de alcoholemia de 0,8. Los talleres piden revisar el climatizador.

Una persona conduciendo. | Pixabay/CC/ClickerHappy

La compañía de mantenimiento integral del automóvil Euromaster ha lanzado una advertencia a los conductores en plena temporada estival. Según los datos que maneja la empresa, conducir con una temperatura superior a los 35 grados en el interior del vehículo puede llegar a incrementar hasta un 25% el riesgo de sufrir un siniestro en las carreteras. Esta situación no solo merma el confort físico de los ocupantes, sino que altera de forma muy notable la capacidad de concentración de la persona que va al volante.

De hecho, apoyándose en un informe elaborado por la Fundación Española para la Seguridad Vial, los expertos concluyen que manejar un coche en estas circunstancias ambientales resulta equiparable a conducir bajo los efectos del alcohol, concretamente con una tasa en sangre de entre 0,5 y 0,8 gramos por litro. En este escenario, y coincidiendo plenamente con los próximos desplazamientos masivos, los especialistas del sector del motor consideran imperativo tomar medidas preventivas antes de emprender largos viajes hacia los destinos vacacionales.

Las recomendaciones

El calor excesivo dentro del coche no es una mera incomodidad, sino un claro factor de riesgo que propicia la aparición prematura de la fatiga. Las altas temperaturas reducen drásticamente la capacidad de reacción ante imprevistos y dificultan mantener la atención sostenida que requiere la carretera. Para evitar este tipo de peligros, la recomendación fundamental pasa por revisar el sistema de aire acondicionado del vehículo con la debida antelación.

En este sentido, los mecánicos prestan especial atención a dos elementos que resultan vitales para garantizar una climatización adecuada del coche: el estado del filtro y el nivel del gas refrigerante. La empresa detalla que contar con un filtro del habitáculo obstruido reduce de forma drástica el rendimiento del climatizador, ya que impide el flujo normal y dificulta la entrada de aire limpio al interior. La sustitución de esta pieza es una operación sencilla y económica, con un coste aproximado que oscila entre los 20 y los 50 euros.

Las pautas de mantenimiento recomiendan realizar este cambio cada 20.000 kilómetros recorridos o, como mínimo, una vez al año, para asegurar su óptimo funcionamiento. Además de la sustitución regular, los expertos aconsejan a los conductores que opten por la instalación de filtros de carbón activado. Este componente específico destaca por su alta capacidad para neutralizar los malos olores y mejorar sustancialmente la calidad del aire que respiran los pasajeros.

Por otro lado, la pérdida paulatina de gas refrigerante figura entre las averías más habituales durante los meses de más calor. Cuando el circuito del climatizador pierde la presión adecuada, el sistema tarda mucho más tiempo en enfriar o directamente es incapaz de alcanzar la graduación térmica solicitada por el usuario.

En caso de detectar este síntoma, resulta imprescindible acudir a un taller especializado para examinar el circuito en busca de fugas y efectuar una recarga. El precio de esta intervención se sitúa generalmente entre los 60 y los 150 euros. Para lograr un viaje seguro, la temperatura debería fijarse en torno a los 22 grados.

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