
El lavavajillas se ha convertido en un electrodoméstico habitual en los hogares por su capacidad para ahorrar tiempo y esfuerzo. Sin embargo, su eficacia no depende solo del programa elegido o del detergente, sino también de cómo se distribuye la vajilla en su interior. Una mala colocación puede impedir que el agua y el detergente lleguen a todas las piezas y provocar resultados deficientes.
La cesta superior está pensada para la vajilla más ligera o menos sucia. Aquí se colocan vasos, copas, tazas, tazones pequeños y recipientes de plástico, así como platos de tamaño medio y utensilios largos como espumaderas o cucharones, siempre que no interfieran con los brazos giratorios.
La organización es clave. Los platos pueden situarse en la parte central, mientras que vasos y tazas deben ir boca abajo en los laterales. Las copas conviene fijarlas entre las púas de la rejilla para evitar golpes. En todos los casos, la cara sucia debe quedar orientada hacia el interior y hacia abajo, de forma que los chorros de agua alcancen correctamente la superficie.
Cómo aprovechar la cesta inferior
La parte inferior del lavavajillas está diseñada para piezas más grandes y pesadas, que suelen acumular mayor suciedad. Aquí se colocan platos grandes, fuentes, bandejas de horno, ollas y sartenes, además de tazones de gran tamaño. Los objetos de plástico no son recomendables en esta zona, ya que el elemento calefactor se sitúa cerca y puede deformarlos.
Para un lavado eficaz, es importante orientar las piezas hacia el centro y dejar espacio entre ellas. Alternar tamaños ayuda a que el agua circule mejor. Las ollas y sartenes se colocan preferiblemente en la parte posterior o en los laterales, mientras que las bandejas planas deben ir en los costados para no bloquear el lavado del resto de la carga.
La colocación correcta de los cubiertos
Los cubiertos deben ir en el cestillo o bandeja destinada a ellos, que puede estar en la parte superior o inferior según el modelo. La recomendación general es colocarlos boca arriba, ya que es la zona más sucia. Los cuchillos son la excepción y deben ir con el filo hacia abajo para evitar cortes.
No conviene amontonarlos. Mezclar cucharas, tenedores y cuchillos facilita que el agua llegue a todos los rincones. En los modelos con tercera bandeja, los cubiertos se distribuyen en los laterales y se deja el centro para utensilios de mayor tamaño.
Consejos para un mejor resultado
Antes de poner el lavavajillas en marcha, hay que comprobar que ninguna pieza impide el giro de los brazos. Colocar la vajilla con un ligero ángulo favorece tanto la limpieza como el secado. La carga debe ser completa, pero sin sobrecargar, respetando las separaciones de las rejillas.
Conviene retirar los restos de comida, aunque no es necesario enjuagar los platos previamente. El detergente debe colocarse siempre en el compartimento correspondiente, ya que dejar la pastilla suelta puede hacer que se disuelva en el prelavado y reduzca la eficacia del ciclo principal.

