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Enrique Rojas alerta sobre la nueva epidemia emocional: "Estamos más informados que nunca y más perdidos que nunca"

Enrique Rojas sostiene que el exceso de información, la dopamina y la falta de voluntad impulsan la crisis de salud mental y el alza del divorcio.

La psiquiatría ya no es una disciplina dedicada exclusivamente a las personas con graves trastornos mentales, sino que se ha convertido en un motivo de consulta habitual

Explica el Doctor Enrique Rojas, que el hombre contemporáneo recurre, cada vez, con mayor frecuencia, al psiquiatra hasta el punto de ser tan importante para el bienestar social como lo son los médicos de cabecera. Se trata de un cambio sociológico sin precedentes y que responde a la realidad de que las depresiones, la ansiedad y los trastornos de la personalidad se han multiplicado, situándose el divorcio como la principal epidemia psicológica en el adulto actual, por encima del estrés convencional.

Nuestra sociedad y los individuos que la componen son víctimas sin saberlo de la hiperestimulación informativa, un fenómeno que satura la capacidad cognitiva de las personas, generando lo que se denomina el síndrome por exceso de información.

Quienes más lo padecen son los estratos de población joven, donde cada vez son más habituales los casos de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), caracterizado por una impaciencia crónica y la incapacidad de esperar. La recompensa silenciosa viene en forma de hormonas, con la constante inyección de dopamina a través de la novedad inmediata. Y la consecuencia es la dificultad para desarrollar la madurez, la cual requiere necesariamente de la capacidad de demora y la gestión de la propia voz interior.

Pilares de la felicidad y la estabilidad emocional

Para alcanzar una vida lograda, la psiquiatría moderna propone un modelo basado en dos estructuras fundamentales: una personalidad equilibrada y un proyecto de vida sólido. Este último debe vertebrarse sobre cuatro pilares esenciales: amor, trabajo, cultura y amistad. Para el doctor Rojas la felicidad plena no existe, y se debería sustituir por la constante relación armoniosa entre lo que se ha deseado, lo que se ha planificado para lograrlo y lo que, en última instancia se ha conseguido. En este sentido, se considera esencial moderar las ambiciones, "no se le puede pedir a la vida aquello que no nos puede dar" y cultivar una "mala memoria" para los agravios pasados a través del perdón.

La crisis de las relaciones afectivas ocupa un lugar central en el análisis de la estabilidad personal. El denominado síndrome de Simón —que define a hombres solteros, inmaduros, materialistas y narcisistas— ilustra el pánico al compromiso que domina a una parte de la sociedad. Frente a esta tendencia, se reivindica la importancia de los detalles pequeños en la convivencia, ya que su descuido sistemático constituye la ruina del amor. La educación de las nuevas generaciones también requiere un cambio de rumbo; educar no consiste en proporcionar una abundancia material ilimitada, sino en conjugar amor y rigor, fomentando la voluntad como una herramienta superior a la propia inteligencia para alcanzar la libertad real.

La madurez psicológica implica, en última instancia, aprender a envejecer con dignidad, sustituyendo la melancolía por la ilusión y manteniendo la mente activa mediante la cultura y el servicio a los demás. La capacidad de hacer el bien se presenta como el valor más trascendental que el ser humano puede cultivar. Para profundizar en estas reflexiones sobre el equilibrio emocional, la gestión de las pasiones y las claves del bienestar psicológico, se recomienda acceder al contenido completo de este análisis en el podcast Claves personales, disponible en las principales plataformas de audio y en su canal de YouTube.

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