
La formación de hielo en los congeladores no es solo un problema de espacio: además, aumenta el consumo energético y puede elevar la factura eléctrica. Por eso, es importante buscar métodos eficaces para eliminarlo.
De hecho, los congeladores y refrigeradores trabajan 24 horas al día, y cuando las paredes internas se recubren de escarcha, el motor se ve obligado a esforzarse más. Como consecuencia, el consumo eléctrico se incrementa, lo que afecta directamente al bolsillo de los usuarios.
En este contexto, los métodos tradicionales resultan poco prácticos: raspar con espátulas metálicas puede dañar las paredes, mientras que vaciar el congelador y esperar a que el hielo se derrita requiere varias horas. Por ello, surge como alternativa un truco sencillo con papel de aluminio y vapor que acelera el proceso de manera segura y eficiente.
El paso a paso para acabar con el hielo
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Retira todos los alimentos y guárdalos en una nevera portátil o envuélvelos en toallas para mantenerlos fríos.
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Forra completamente las paredes internas con papel aluminio, presionando para que quede bien adherido. Cuanto mayor sea la superficie cubierta, más eficiente será el proceso.
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Hierve agua en una cacerola mediana y colócala dentro del congelador sobre una rejilla. Cierra la puerta inmediatamente para atrapar el vapor. Entre cinco y diez minutos son suficientes para que las placas de hielo se desprendan.
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Al abrir el congelador, notarás que el hielo se ha soltado casi por completo. Con una espátula de plástico o silicona, empuja suavemente los bloques hasta retirarlos. No es necesario aplicar fuerza; el hielo se desliza prácticamente solo.
Ventajas frente a otros métodos
La combinación de papel aluminio y vapor concentrado derrite el hielo desde múltiples puntos, acelerando el proceso frente al descongelado natural, que puede tardar horas. Además, evita el riesgo de rayar o perforar las paredes con herramientas metálicas, reduciendo la posibilidad de averías y fugas de refrigerante.
Este truco resulta seguro, económico y sorprendentemente eficaz, ayudando a mantener el congelador en óptimas condiciones y a reducir el gasto eléctrico.

