
El cansancio primaveral es un trastorno relacionado con la fatiga y el escaso nivel de energía que experimentan algunas personas, particularmente durante la primavera. Sin embargo, un estudio realizado por el Centro de Cronobiología de la Universidad de Basilea, en Suiza, ha desmentido la relación entre esta época estacional y la falta de energía atribuyéndola a un factor cultural.
Al igual que otros mamíferos, los seres humanos experimentan cambios de estación, como la duración del sueño, la cantidad de luz diurna, la temperatura o los procesos circadianos. Además, pasamos más tiempo fuera del hogar exponiéndonos a la presencia de nuevos aromas, colores y un incremento del ruido ambiental.
Desmontando el mito
Sin embargo, la investigación publicada en el Journal of Sleep Research pone en duda la creencia de que con la llegada de la primavera se produce un incremento real del agotamiento o la fatiga. Los científicos consideraron que la divergencia entre lo que se percibe subjetivamente y los resultados de las mediciones es una señal de que la fatiga primaveral es más un fenómeno cultural que un síndrome estacional, ya que, al existir un término establecido para ella, muchas personas son más conscientes de su nivel de cansancio en primavera e interpretan los síntomas del agotamiento en consecuencia.
El equipo empleó un diseño cualitativo de encuestas en línea a 418 individuos que respondieron a una serie de preguntas sobre su percepción de cansancio previo a la primavera. Incluía somnolencia, calidad del sueño y otros factores relacionados con la energía. Sin embargo, la muestra estudiada, referente a los síntomas de insomnio, la calidad del sueño, la somnolencia y la fatiga, no mostró cambios estacionales o mensuales en las evaluaciones repetidas durante un año.
Las conclusiones
Así lo indican los investigadores en sus conclusiones: "Sugerimos que la alta prevalencia subjetiva podría deberse a un 'efecto de etiqueta' y a otros sesgos psicológicos como un sesgo de atribución y confirmación que la disponibilidad de una etiqueta puede facilitar".
La llegada de días más largos a menudo se vincula con la presión social para tener más disponibilidad y energía con un clima agradable, lo que puede aumentar la percepción subjetiva de estar por debajo de las expectativas sociales. Esto unido al aletargo y las noches largas del invierno puede crear una falsa sensación de poca actividad cuando en realidad se trata de un proceso de transición, además de percepción individual.
El estudio añade también que el agotamiento no se incrementa debido a dormir menos, como ocurre en verano puesto que, en esa época del año, la mayoría de las personas tienden a dormir menos porque los días son largos.
Para finalizar el estudio, los especialistas recomiendan realizar ejercicio, dormir lo necesario y aprovechar al máximo la luz del día para combatir la apatía estacional y así minimizar los posibles síntomas adversos de esta época estacional.


