Colabora

El error diario al hacer la cama que llena tu colchón de ácaros y cómo solucionarlo

Hacer la cama de inmediato es un error. Ventile a diario y use bicarbonato cada mes para eliminar olores y humedad en su equipo de descanso.

Una persona durmiendo sobre el colchón. | Pixabay/CC/lenahelfinger

Pasamos aproximadamente un tercio de nuestra vida sobre él, pero rara vez pensamos en su limpieza hasta que aparece una mancha, un mal olor o un incómodo hundimiento. El colchón es, probablemente, uno de los elementos más olvidados de la higiene doméstica, pese a que acumula sudor, células muertas, polvo y millones de ácaros invisibles.

Mantenerlo limpio no es únicamente una cuestión estética. Un colchón mal cuidado puede convertirse en un foco de bacterias y provocar alergias, problemas respiratorios o un descanso de peor calidad. Además, teniendo en cuenta que no se trata precisamente de una compra barata, una buena rutina de mantenimiento también ayuda a prolongar su vida útil durante años.

El error que casi todos cometemos al levantarnos

Uno de los hábitos más comunes —y menos recomendables— es hacer la cama inmediatamente después de levantarse. Durante la noche, el cuerpo genera calor y humedad que quedan atrapados entre las sábanas y el colchón, creando el ambiente perfecto para los ácaros.

Los expertos recomiendan dejar la cama deshecha y ventilar la habitación durante al menos 15 o 20 minutos cada mañana. De esta manera, la humedad acumulada se evapora y el colchón se airea correctamente.

También conviene abrir ventanas con frecuencia y evitar que la habitación permanezca cerrada durante horas.

Aspiradora y bicarbonato: los grandes aliados

La limpieza básica del colchón debería realizarse una vez a la semana, coincidiendo con el cambio de sábanas. Basta con pasar la aspiradora utilizando el accesorio para tapicerías, insistiendo especialmente en costuras, esquinas y ribetes, donde se acumula más polvo.

Una vez al mes, además, conviene realizar una limpieza más profunda con bicarbonato de sodio. Este producto se ha convertido en uno de los remedios estrella porque neutraliza olores, absorbe humedad y ayuda a eliminar suciedad incrustada sin dañar los tejidos.

El procedimiento es sencillo: basta con espolvorear una capa generosa sobre toda la superficie del colchón y dejar actuar durante al menos una hora. Después, se retira con la aspiradora. Si se mezcla previamente con unas gotas de aceite esencial de lavanda o árbol de té, el resultado deja además una agradable sensación de frescor.

Cómo eliminar las manchas más difíciles

Las manchas deben tratarse cuanto antes para evitar que penetren en el interior del colchón. Eso sí, hay dos reglas fundamentales: nunca empapar el tejido y jamás frotar con fuerza, ya que esto solo extenderá la suciedad.

Las manchas de sangre suelen eliminarse con agua oxigenada aplicada a pequeños toques con un paño limpio. La efervescencia ayuda a despegar la sangre del tejido sin dañarlo.

En el caso de la orina, una mezcla de agua y vinagre blanco a partes iguales resulta especialmente eficaz para neutralizar el olor y eliminar el rastro visible. Si el olor persiste, puede añadirse bicarbonato y dejarlo actuar durante varias horas.

Las manchas de sudor, muy habituales con el paso del tiempo, pueden tratarse con una mezcla suave de agua templada, jabón líquido y unas gotas de vinagre blanco. También funcionan productos como el percarbonato de sodio o los limpiadores enzimáticos.

Girar el colchón también es importante

La limpieza no es lo único importante. La estructura del colchón también necesita mantenimiento para evitar deformaciones y hundimientos.

La mayoría de fabricantes recomienda girarlo cada tres meses, colocando la parte de los pies en la zona de la cabeza. En modelos con doble cara —verano e invierno— también conviene voltearlo completamente cada seis meses.

Este sencillo gesto distribuye mejor el peso corporal, evita que aparezcan "huecos" permanentes y mejora la ventilación interna de los materiales.

El protector que puede salvar tu colchón

Si hay un accesorio realmente útil para mantener la higiene del colchón, ese es el protector impermeable y transpirable. Funciona como una barrera frente al sudor, las manchas y los ácaros, y tiene una ventaja clave: se puede lavar fácilmente en la lavadora.

Los especialistas recomiendan limpiarlo al menos una vez al mes y combinarlo con cambios semanales de sábanas para mantener la cama en condiciones óptimas.

Cada cuánto hay que hacer una limpieza profunda

Aunque el mantenimiento semanal ayuda enormemente, los expertos aconsejan realizar una limpieza profunda completa al menos dos veces al año, coincidiendo con los cambios de estación. Ese momento es ideal para aspirar a fondo, utilizar bicarbonato, revisar manchas, ventilar el colchón al sol si es posible y girarlo.

Además, conviene recordar que ningún colchón es eterno. La mayoría de fabricantes sitúa su vida útil entre ocho y diez años. A partir de ese momento, los materiales pierden firmeza y pueden afectar tanto al descanso como a la salud de la espalda.

Porque dormir bien no depende solo de las horas de sueño. También influye —y mucho— el lugar donde pasamos cada noche.

Ver los comentarios Ocultar los comentarios

Portada

Suscríbete a nuestro boletín diario