L D (EFE)
Del Castillo, quien asistió a la inauguración de los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), explicó, en conferencia de prensa, que "lo que ha cambiado" no es el tratamiento de la religión, sino los requisitos para pasar de un curso a otro, ya que antes se podía pasar hasta con todas las asignaturas suspendidas, y ahora, en la Ley de Calidad, se establece un máximo de dos.
En el caso de primero de Bachillerato, señaló, la religión ahora no computa para la nota media, pero eso cambiará cuando se implante la materia alternativa, que estará dedicada a la dimensión cultural, social, histórica y artística del hecho religioso. Según la ministra, es un "contrasentido pedagógico que exista una materia y que esa materia no tenga un tratamiento académico similar a las restantes". A su juicio, si no se le da el mismo tratamiento, sería mejor suprimirla, porque se le "estará privando de un valor esencial desde el punto de vista de la gestión de la propia asignatura y de su valor pedagógico también".
Pilar del Castillo recordó que, con los gobiernos socialistas, desapareció la asignatura de ética para aquellos alumnos que no deseaban estudiar religión y se dio paso a una situación "muy variopinta", en la que había desde recreo a trabajo manuales o en otras casos horas de estudio. Cuando se aprueben los decretos que desarrollan la Ley de Calidad, la religión seguirá siendo voluntaria, y los alumnos que no la cursen porque "con todo derecho y toda legitimidad así lo decidan ellos y sus familias", tendrán la posibilidad de conocer "lo que han significado las religiones, principalmente la que conforma nuestra civilización, que es la occidental, pero también el resto de las grandes religiones que hay en la historia de la humanidad".
En el caso de primero de Bachillerato, señaló, la religión ahora no computa para la nota media, pero eso cambiará cuando se implante la materia alternativa, que estará dedicada a la dimensión cultural, social, histórica y artística del hecho religioso. Según la ministra, es un "contrasentido pedagógico que exista una materia y que esa materia no tenga un tratamiento académico similar a las restantes". A su juicio, si no se le da el mismo tratamiento, sería mejor suprimirla, porque se le "estará privando de un valor esencial desde el punto de vista de la gestión de la propia asignatura y de su valor pedagógico también".
Pilar del Castillo recordó que, con los gobiernos socialistas, desapareció la asignatura de ética para aquellos alumnos que no deseaban estudiar religión y se dio paso a una situación "muy variopinta", en la que había desde recreo a trabajo manuales o en otras casos horas de estudio. Cuando se aprueben los decretos que desarrollan la Ley de Calidad, la religión seguirá siendo voluntaria, y los alumnos que no la cursen porque "con todo derecho y toda legitimidad así lo decidan ellos y sus familias", tendrán la posibilidad de conocer "lo que han significado las religiones, principalmente la que conforma nuestra civilización, que es la occidental, pero también el resto de las grandes religiones que hay en la historia de la humanidad".
