L D (EFE) La Policía Nacional ha detenido en Madrid a Yakhoud D., de 38 años y natural de Guinea Ecuatorial, que se hacía pasar por un “santero" llamado "profesor Micael", por estafar 26.750 euros a una persona a la que amenazó con magia negra o vudú si no accedía a pagar grandes cantidades de dinero.
Durante una ceremonia, el detenido obligó a la víctima a tirar dinero a un cubo de agua y la hizo creer que milagrosamente los billetes se convertían en cartón, informó este jueves la Jefatura Superior de Policía de Madrid.
En una primera consulta el "santero" cobraba a las víctimas 50 euros, cantidad que incrementaba posteriormente a 20.000 por la necesidad que decía tener de comprar determinados productos para sus pócimas, necesarios si el cliente quería sanar de todos sus males.
El ritual llevado a cabo requería las friegas con un ungüento preparado por él mismo que extendía por el cuerpo del interesado y en un lugar en penumbra. Ese era el momento que aprovechaba para indicar a su paciente que tirara sus honorarios a un cubo de agua y ahí es donde llevaba a cabo el "cambiazo". Cuando de nuevo se hacía la luz en el habitáculo la persona estafada observaba cómo en lugar del dinero había unas cartulinas de colores, señal inequívoca de un cambio radical y positivo en la vida, según le explicaba el "santero".
La denuncia de una de las víctimas dio la voz de alarma y agentes del Grupo VII de la Policía Judicial pusieron fin a este montaje. En el momento de arresto, el "santero" llevaba encima documentación de la persona que lo denunció, el dinero estafado y otros datos que lo relacionaban directamente con los hechos.
Yakhou D. y su esposa, Nasell, se encontraban en España de forma legal, pero no Nabintou, su compañera sentimental, a la que se le ha incoado el preceptivo expediente de expulsión. El detenido convivía con estas dos mujeres en el mismo inmueble, lugar donde llevaba a cabo sus sortilegios y manifestó a los agentes que en su país puede tener hasta cuatro esposas.
Los agentes que han llevado el caso no descartan la posibilidad de que haya otros afectados por la misma persona e igual método, por lo que la investigación continúa abierta.
