Pues sí, hay gente que en vida ya se convierten en clásicos.
Y luego está el extremo opuesto, más cercano a la vida vegetativa, como Bibiana Aído, Pepiño, Leyre Pajín, ... (no sigo, que me deprimo)
Es curioso lo que pasa con estos personajes influyentes que mueren a una edad muy avanzada, mucho tiempo después de haberse convertido en gigantes. Para cuando mueren, mucha gente se sorprende de que aún estuvieran vivos. Es como si leyéramos que ha muerto Heidegger.
Que no era el de los pantaloneeeees...